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Rijckaert Côtes du Jura «Les Sarres» Savagnin 2015
El domaine Rijckaert es una de las referencias más respetadas del Jura y el Mâconnais, con una trayectoria que combina la visión belga de su fundador y el rigor técnico de su heredero natural.
Jean Rijckaert, un belga apasionado por el vino, inició su actividad como productor en 1990 en el Mâconnais, donde cofundó un pequeño negocio en Sologny, afinando sus prácticas y agudizando su sensibilidad como vinificador. En 1998 creó su propio domaine y adquirió 4 hectáreas en el Mâconnais —esencialmente en la apelación Viré-Clessé— y, convencido de la calidad del terruño jurasiano que recorría habitualmente, se instaló en Arbois, capital de los vinos del Jura, con 5 hectáreas de viñedo. Dos viñedos y dos bodegas —en Davayé en Borgoña y Villette-les-Arbois en el Jura— para una misma filosofía de trabajo.
A comienzos de los años 2000, Jean conoció a Florent Rouve durante una degustación de Saint-Véran. La conexión fue inmediata: con el corazón en el Jura y los pies en Borgoña, Florent se sintió irresistiblemente atraído por ese vinificador que sabía valorar ambos viñedos. Fue convirtiéndose en su alter ego, el elegido para transmitir el testigo de su pasión y las exigencias de una elaboración que otorga ese carácter tan singular a los vinos Rijckaert: rendimientos reducidos, vendimia manual, prensados lentos y moderados, levaduras indígenas, crianzas largas… y algunos secretos propios del vignerón. En 2013, Florent tomó oficialmente las riendas del domaine, respaldado por las familias Collovray y Terrier.
Florent Rouve no nació en el mundo de la viticultura. Su padre, geólogo, le inculcó el amor por la naturaleza. Tras formarse como ingeniero agrónomo y enólogo en Dijon, acumuló experiencias en viñedo y bodega hasta llegar al Domaine des Poncetys en Davayé en 2007, donde encontraría a Jean. Trabaja en el Jura y el Mâconnais con un estilo minimalista que honra tanto la tradición como la modernidad.
La filosofía de elaboración es inequívoca: el lema del domaine es «especificidad del cepaje y tipicidad del terruño». Para lograrlo, el respeto a la integridad del zumo en cada etapa del proceso es primordial: fermentaciones alcohólica y maloláctica espontáneas a partir de las floras naturales de la uva y la bodega; vinificación casi íntegra en barricas con muy poca madera nueva; crianzas largas sobre lías sin batonnage — la estructura ha de venir ante todo de la uva.
El viñedo: «Les Sarres» de Buvilly
La cuvée «Les Sarres» de Savagnin procede del municipio de Buvilly, con orientación plena al este, sobre margas grises con gryphées del Bajociense inferior (Lias y Trías). El domaine describe este terruño como el lugar predilecto del Savagnin para expresar todo su potencial: «De materia, de profundidad… hay vino en este vino».
Las uvas se vendimiaron a mano y el vino fue criado en barricas de roble neutro durante 22 meses. La acidez refrescante contrarresta los sabores complejos y frutos secos propios de tan prolongado contacto con las lías. No se utilizaron insecticidas ni agentes anti-podredumbre, y se emplearon levaduras naturales.
Las uvas proceden del municipio de Buvilly, orientado al este, cultivadas en suelos calcáreos sobre margas grises, y la elaboración se realiza en barricas viejas con levaduras autóctonas y lías durante hasta 24 meses.
Ficha Técnica — Les Sarres Savagnin 2015
Denominación: Côtes du Jura AOC · Cosecha: 2015 · Varietal: 100% Savagnin · Crianza: Barricas de roble neutro, ~22 meses sobre lías · Graduación: 13% vol. · Azúcar residual: 1,9 g/l (prácticamente seco) · Elaboración: Vendimia manual, levaduras autóctonas, sin productos de síntesis en el viñedo.
La añada 2015 en el Jura fue considerada excepcionalmente favorable. El millésimo 2015, reputado por sus condiciones climáticas beneficiosas, permitió expresar plenamente la riqueza del terruño jurasiano. El clima continental, con influencias montañosas, aportó una madurez óptima y una concentración aromática excepcional. Los vinos blancos del Jura en 2015 presentaron una graduación alcohólica más elevada que la media, signo de una vendimia de plena madurez. Comparada con añadas precedentes, la 2015 supera claramente a la 2013 e incluso a la 2014, consideradas difíciles por exceso de lluvia y falta de sol.
Cata Sensorial
VISTA
El vino se presenta con una intensidad cromática notable para su cepa y procedencia: amarillo dorado profundo con reflejos ámbar que revelan sin ambigüedad tanto la madurez de la añada como los años de guarda. La limpidez es perfecta, con un aspecto aceitoso y untuoso en copa que anticipa ya la textura que vendrá.
NARIZ
Delicadas notas de nuez de Grenoble emergen con elegancia en el primer golpe olfativo, sin el carácter oxidativo agresivo del Vin Jaune. A medida que el vino se oxigena en copa, aparecen matices más complejos: almendra fresca, manzana asada, cera de abejas, piel de naranja confitada y un sutil toque de especias blancas — pimienta blanca, curry en dosis homeopáticas. Notas de membrillo maduro, albaricoque seco y hierbas frescas añaden profundidad y sofisticación al bouquet. No hay rastro del perfil oxidativo excesivo: el vino fue elaborado de forma que la fruta varietal pudiera expresarse con total libertad, sin la intervención del velo de levaduras típico del Vin Jaune. Con el calentamiento paulatino en copa, la nariz se vuelve más generosa y compleja.
BOCA
La textura es de una untuosidad aceitosa genuina, con sabores de nuez que retornan en boca acompañados de notas minerales y salinas de gran persistencia. Un Savagnin elegante que no se asemeja al Vin Jaune, como suele suceder en los estilos más oxidativos. La redondez es notable, con puntuales notas especiadas, tiza, flores blancas, frutos secos y miel bien integrada, todo ello sostenido por una acidez cítrica brillante en el postgusto. El vino es de cuerpo pleno con un final de salinidad moderada pero persistente, diseñado para acompañar gastronomía de carácter. La mineralidad calcárea del terruño de Buvilly aflora en el retro-olfato como una firma inconfundible. La acidez, la grasa de la crianza y la fruta madura de la añada 2015 conviven en un equilibrio sobresaliente.
POTENCIAL DE GUARDA
Con más de diez años sobre sus espaldas, esta botella se encuentra en un momento óptimo de disfrute: las aristas de juventud han cedido paso a una complejidad terciaria de gran profundidad. Este vino tiene un potencial de envejecimiento considerable. Puede seguir evolucionando positivamente durante cinco a ocho años más en bodega en condiciones adecuadas.
La Savagnin en su expresión más pura. La complejidad en nariz es impresionante: una fusión de almendra fresca, manzana verde, pimienta blanca y cítricos que en boca se vuelve más maduro y denso. Un vino en el que Jean Rijckaert encontró en su terruño preferido una oportunidad maravillosa para expresar todo el potencial de esta variedad. Hay mucho vino en este vino.

Pedro Guerra
Amante del vino. Siempre a la búsqueda de nuevos vinos que poder recordar.

