![]()
[dropcap]E[/dropcap]l proyecto “Mze da Ghvino” (მზე და ღვინო, Sol y Vino) es un pequeño productor georgiano de vinos naturales que refleja muy bien la nueva ola de bodegas artesanales del país: proyectos de escala pequeña, muy vinculados al territorio y a la recuperación de métodos tradicionales de vinificación.
El proyecto vinícola Mze da Ghvino
La bodega se encuentra en Bakurtsikhe, en el municipio de Gurjaani, dentro de la región de Kakheti, el territorio más importante para el vino georgiano.
Se situa en las laderas noreste de la cordillera de Gombori, en la margen derecha del río Alazani, uno de los ejes vitícolas históricos del país.
A una altitud de entre 350–750 m sobre el nivel del mar, se distribuyen las parcelas de los viñedos que trabaja la bodega.
Este entorno forma parte del valle de Alazani, que es a Georgia lo que Borgoña o Burdeos son para Francia: el núcleo histórico de su viticultura.
Los suelos dominantes son humus-carbonatados, adecuados para vinos estructurados y con buena acidez.
La filosofía del proyecto
“Mze da Ghvino” se inscribe dentro de la corriente de vinos naturales georgianos. Por lo tanto, no es de extrañar que su filosofía pase por la mínima intervención en bodega, vinificación con fermentación espontánea, respetando al máximo el método tradicional y enfocado en trabajar y elaborar vinos con las variedades autóctonas.
Por eso no nos extrañó en la visita encontrarnos que en la elaboración no vimos depósitos de acero o barricas modernas, la producción se realiza exclusivamente con el método tradicional kakhetiano, o sea, los qvevri, grandes ánforas de arcilla enterradas en el suelo, tan típicas de Georgia y su tradición vitivinícola milenaria.
Una vinificación en la que la fermentación del mosto se realiza con pieles y semillas, dejando paso a largas maceraciones para, finalmente, tener una crianza en los qvevri.
Este proyecto, tras una vendimia manual y un prensado de las uvas, obtiene el mosto que, junto a las pieles y las semillas, es introducido en el qveri. Aquí se produce la fermentación alcohólica natural, y queda al menos 6 meses en reposo con sus sólidos.
Como pudimos comprobar, este método tradicional genera vinos con mayor estructura, con una gran textura tánica (incluso en los vinos blancos que elabora), y unos aromas más complejos.
Por eso muchos blancos georgianos se clasifican como “orange wines”.
Vinos de Mze da Ghvino: la autenticidad del «terroir» georgiano
El proyecto se centra en variedades autóctonas georgianas, algo muy característico del país (que posee más de 500 variedades).
Entre estas nos encontramos entre los vinos tintos, la Saperavi, tradicional de Georgia, de la varietal Teinturier, con vinos muy intensos de color, con clara presencia en la cata a toques frutales a moras, ciruelas negras y aportes especiados muy bien conjuntados. También la varietal Tavkveri, un vino tinto realmente aromático y muy fresco.
Entre las variedades blancas, destaca la presencia de la Rkatsiteli, un vino elaborado con las uvas blancas más antiguas del mundo, en el que la maceración en qvevri lo convierte en vino ámbar, o sea, lo que se suele conocer ahora en el mercado internacional como un «orange wine» de corte moderno. También la presencia de la Chinuri, una variedad blanca usada también para vinos espumosos naturales.
Entre algunos vinos del proyecto que pudimos disfrutar en su cata, nos encontramos con el Saperavi Qvevri Dry Red, de gran estructura, elaborado para tener gran capacidad de guarda, con predominio en su cata de aromas intensos a fruta negra, aromas vegetales a tierra húmeda, perfectamente concjuntados con aportes especiados (cacao o pimienta negra). Potente y estructurado, tanino firme y final largo con notas minerales.
Es probablemente el vino más serio y gastronómico del proyecto.
El vino Rkatsiteli Qvevri Amber Wine (orange wine), elaborado como 100 % Rkatsiteli. Con una fermentación en qvevri con pieles durante meses y maceración larga típica del método kakhetiano. Nos deja en la copa un vino con un color ámbar intenso o cobrizo. Aromas a albaricoque seco, piel de naranja, amielados, nuez y té negro. En boca presenta una textura tánica poco habitual para un blanco, con una estructura media-alta y un final seco con notas especiadas.
Este vino refleja muy bien el estilo ancestral de Georgia.
El Rkatsiteli Qvevri White, un vino blanco seco tradicional, monovarietal Rkatsiteli. Con una vinificación en qvevri con contacto de pieles más corto que el vino ámbar. En vista nos deja en copa parada un clolor dorado intenso. Aromas a manzana amarilla, membrillo, flores secas y miel ligera. En boca acidez marcada, una textura amplia y un final mineral.
Es el vino más fresco y accesible de los elaborados en qvevri.
Y también los vinos Pet-Nat Chinuri y Pet-Nat Tavkveri, donde se muestra la combinación interesante de tradición (qvevri) y tendencias modernas del vino natural como los pét-nat.
El Pet-Nat Chinuri, es un espumoso natural pétillant-naturel. monovarietal Chinuri (uva blanca del este de Georgia). Elaborado por el método ancestral que termina la fermentación en botella, sin degüelle ni dosificación. Nos deja en copa parada un color amarillo pálido ligeramente turbio. Con aromas a manzana verde, pera, levadura fresca, pan. Con una boca con presencia de una burbuja fina y cremosa, muy refrescante y final ligeramente salino.ensaladas
Este vino representa la vertiente más moderna y experimental del proyecto.
El Tavkveri Pet‑Nat, es un espumoso natural rosado o tinto muy ligero. elaborado con la Tavkveri, una uva tinta aromática. Elaborado por el método ancestral (pét-nat) y con fermentación natural en botella. Nos deja en vista en copa parada un color rosado rubí brillante. Con aromas a frambuesa, granada, fresa silvestre y hierbas frescas. Una boca muy jugosa, de burbuja viva y acidez refrescante.
Es probablemente el vino más divertido y fácil de beber de la gama.
Georgia y su dimensión cultural
Proyectos como Mze da Ghvino forman parte de un movimiento más amplio en Georgia donde se persigue la recuperación del método qvevri, con un claro auge del vino natural y la revalorización de variedades ancestrales.
Georgia se considera la cuna del vino, con evidencias de vinificación de más de 8.000 años, lo que da a estas bodegas un enorme peso cultural.

Sobrelías Redacción
Sobrelías Redacción






