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Las grandes rutas del vino del mundo (X): «Alentejo, el mar infinito de viñedos y olivares»
Una guía definitiva para el enoturista
La llanura que conquista despacio
El Alentejo no se impone: seduce. No tiene las terrazas dramáticas del Douro ni las cimas nevadas de Mendoza. Lo suyo es la desmesura tranquila de la llanura: kilómetros y kilómetros de encinas, olivares, viñedos y pueblos blancos bajo un cielo de una intensidad azul casi agresiva. Y vinos que han pasado en pocas décadas de ser desconocidos a figurar entre los más premiados de Portugal.
El Alentejo es una de las dos regiones de Portugal con mayor número de espacios dedicados al enoturismo, y su combinación de vinos tinto de gran cuerpo —elaborados principalmente con variedades autóctonas como la Aragonez, Trincadeira y Alicante Bouschet— con un paisaje de belleza serena y ciudades históricas como Évora lo convierten en uno de los destinos más completos de la Península Ibérica.

Bodegas imprescindibles
Herdade do Esporão (Reguengos de Monsaraz) es la bodega más conocida internacionalmente del Alentejo, con una producción que combina vinos blancos y tintos de alta calidad con un proyecto de agroturismo ejemplar: hotel en la finca, restaurante de cocina alentejana de autor y visitas guiadas que incluyen el molino de aceite y los viñedos centenarios. Herdade dos Grous ofrece enoturismo de lujo con alojamiento en plena dehesa, con toros bravos y cigüeñas como vecinos. Cortes de Cima fue pionera en viticultura orgánica en el Alentejo y hoy es referencia de calidad sostenible. Dona Maria elabora algunos de los Grandes Reservas más elegantes de la región. Para el escalón máximo de exclusividad, Herdade do Mouchão, propiedad de una familia angloirlandesa desde el siglo XIX, produce el mítico Dom Rafael, uno de los tintos más longevos y complejos de Portugal.
Monumentos y patrimonio
Évora (Patrimonio de la Humanidad) es la joya de la corona: su templo romano del siglo I, su catedral medieval, sus palacios renacentistas y la macabra Capela dos Ossos (decorada con los huesos de más de 5.000 monjes) conforman uno de los centros históricos más impresionantes de Europa. El Dolmen de Anta Grande do Zambujeiro (el mayor de Europa) y los Cromlech de Almendres (el mayor conjunto megalítico de la Península Ibérica) añaden una dimensión prehistórica de 7.000 años. Monsaraz, pueblo medieval amurallado sobre una colina con vistas al embalse de Alqueva —el mayor lago artificial de Europa—, es una de las imágenes más icónicas del Alentejo.

Gastronomía
La cocina alentejana es una de las más auténticas de Portugal. Las migas (pan frito con ajo y aceite), el cozido alentejano (cocido con diversas carnes), el ensopado de borrego (caldereta de cordero), los quesos de Évora (DOP, pequeños, curados y de sabor intensísimo) y el presunto de Barrancos (jamón curado con fama de rivalizar con el ibérico español) son los platos que no hay que dejar de probar. Los aceites de oliva del Alentejo, especialmente los de la variedad Galega, están entre los mejores del mundo.

Sobrelías Redacción
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