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Las grandes rutas del vino del mundo (III): «la Toscana, arte, paisaje y Sangioveses»
Una guía definitiva para el enoturista
El viñedo más fotografiado del mundo
Si hay una imagen que resume el enoturismo en el inconsciente colectivo, es la Toscana: cipreses en hilera, colinas onduladas color oro en otoño, una fattoria de piedra y una copa de Chianti al sol. La Toscana es la tercera mayor zona vinícola de Italia en cuanto a número de viñedos, con una confluencia del Mediterráneo y un terreno accidentado que da lugar a viñedos cultivados en colinas de entre 150 y 500 metros sobre el nivel del mar.
Para recorrer la Toscana en clave enoturística, lo más cómodo es tener el traslado resuelto entre pueblos y bodegas sin depender de horarios ni aparcamientos. 8Rental ofrece group transfers privados en minibús o autocar, una opción práctica para disfrutar de la ruta y volver con tranquilidad.
La cepa protagonista es la Sangiovese, que aquí toma distintos nombres y expresiones: en el Chianti Classico, en el poderoso Brunello di Montalcino (que requiere 100% de Sangiovese en su variante Brunello) y en el elegante Vino Nobile di Montepulciano.
Las tres rutas principales
La primera y más clásica es la que recorre la SS 222 desde Florencia hacia Siena: 69 kilómetros de viñedos, olivares y pueblos para visitar, incluyendo Impruneta, Greve in Chianti, Montefioralle, Panzano, Castellina in Chianti, Radda in Chianti y Gaiole in Chianti, corazón del Chianti Classico.
La segunda lleva a Montalcino, al sur de Siena, para los amantes del Brunello. Y la tercera, bordeando la costa, conduce a Bolgheri, cuna de los llamados «Supertoscanos»: una tierra mágica, cuna de vinos tan ambicionados como el Ornellaia y el Sassicaia, inmortalizada por las palabras de Giosuè Carducci sobre los cipreses de Bolgheri. Desde San Guido, la famosa «Strada dei cipressi» es una pintoresca y recta avenida bordeada de majestuosos cipreses.
Bodegas imprescindibles
Antinori nel Chianti Classico es arquitectura y vino a partes iguales: a pocos kilómetros de Florencia, es una extraordinaria obra arquitectónica escondida entre olivos y robledales. La bodega, diseñada por el estudio Archea y ganadora de múltiples premios, está literalmente insertada en la colina.
Castello di Brolio (Barone Ricasoli) en Gaiole in Chianti es la bodega más antigua de Italia en funcionamiento, donde el barón Bettino Ricasoli definió en el siglo XIX la receta del Chianti Classico. El castillo medieval es visitable.
Castello di Verrazzano, en Greve in Chianti, fue lugar de nacimiento del explorador Giovanni da Verrazzano, el navegante florentino que descubrió la bahía donde hoy está Nueva York.
Casato Prime Donne en Montalcino es pionera mundial: la primera bodega de Brunello di Montalcino dirigida, desde la viña hasta la botella, exclusivamente por mujeres. La fundadora, Donatella Cinelli Colombini, es una figura legendaria del enoturismo italiano.
Tenuta San Guido en Bolgheri elabora el Sassicaia, el primer Supertoscano, que en 1994 se convirtió en la única bodega individual italiana con su propia DOC.
Para el extremo del lujo, Rosewood Castiglion del Bosco, hotel y bodega de cinco estrellas en Montalcino, ofrece catas privadas en un entorno de belleza casi irreal.
Monumentos y patrimonio
Toscana es simplemente el mayor museo al aire libre del mundo. Florencia (Patrimonio de la Humanidad) con los Uffizi, el Duomo y el Ponte Vecchio es el punto de partida natural. Siena y su Piazza del Campo, escenario del Palio, es uno de los centros medievales mejor conservados de Europa. San Gimignano, con sus torres medievales que hacen su silueta reconocible desde kilómetros, es Patrimonio de la Humanidad y produce la Vernaccia di San Gimignano, el único vino blanco toscano con DOCG. Montepulciano y su elegante centro renacentista, y Pienza, ciudad ideal del Renacimiento construida por el Papa Pío II, son paradas imprescindibles.

Gastronomía
La Toscana cuenta con 16 DOP y 15 IGP de productos agroalimentarios, y su gastronomía es imposible de separar del paisaje. La bistecca alla Fiorentina (chuletón de ternera Chianina de más de un kilo, a la brasa y poco hecha) es el plato más emblemático, maridado con un Brunello o un Chianti Riserva. El pappardelle al cinghiale (pasta ancha con jabalí) es omnipresente en las trattorie del Chianti. El queso Pecorino Toscano (DOP) acompaña al vino en cualquier hora del día. El aceite de oliva virgen extra toscano, especialmente el de la zona de Lucca y Chianti, es considerado de los mejores del mundo.

Sobrelías Redacción
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