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Peique Ramón Valle 2018
Peique Ramón Valle 2018 es un vino de Bodegas Peique que pudimos disfrutar de su cata a finales del año pasado y hemos podido disfrutarlo de nuevo con un poquito más de tiempo en botella y, sin lugar a dudas, sigue estando espectacular. Un vino que pese a su breve paso en barricas, tiene una complejidad increíble, pero uniendo perfectamente la juventud de la Mencía. Por ese motivo es un vino que repite calificación de Excelente y llega a una puntuación de 94+ puntos.
Un vino monovarietal Mencía, elaborado con uvas seleccionadas de diferentes parcelas de viñas de alrededor de 50 años. La uva, siendo la misma, al tener diferente procedencia dentro de El Bierzo ya le empieza a dar una complejidad encantadora. Podíamos denominarlo como un ‘roble’, toda vez que es un vino que como máximo pasa 6 meses en barrica, aunque realmente es el propio vino el que pide ser embotellado, por eso realizan mensualmente catas parciales para encontrar el mejor punto (nunca menos de 5 meses y ni más de 7). Posteriormente pasa unos meses en botella afinándose, lo que completa sin duda el redondeo del vino y que esté en un excelente momento cuando llegue al mercado y poder catarlo de forma inmediata.
Un vino que en vista nos deja un intenso color picota muy oscuro, muy limpio y brillante, con una intensidad que no me esperaba en un ‘roble’, lo cual es un encanto. En movimiento de copa nos deja ver una buena lágrima bastante fluida y unos reflejos violáceos que denotan juventud aunque también algún toque rubí se percibe, lo que es fruto de la crianza y, sobre todo, del afinamiento en botella.
En nariz es increiblemente fresco, muy Mencía. Una intensidad alta, con mucha fruta roja, cerezas, frambuesas, con toques ligeros a madura (ayudado por la crianza). Aromas florales (violetas). Aportes de la crianza con toques especiados, ligeramente dulces que chocan a la perfección con la acidez de la Mencía. Regaliz, ligeros tostados, con una mineralidad de fondo típica del terruño berciano. En conjunto aromático perfectamente equilibrado.
La boca conserva una entrada perfectamente fresca, fruta y acidez perfectamente de la mano, dejando una muy buena persistencia. Fruta roja de nuevo, sabroso, un toque untuosos muy sugerente. Redondo en el paso por el paladar con muy buen volumen para ser un roble. Muy bien estructurado, muy horizontal en el trago. La barrica se aporta en el paladar de forma muy sutil, elegante. Taninos muy redondeados, se nota la estancia en botella antes de salir al mercado. Un cuerpo medio que para el plazo de crianza se me antoja ideal. Postgusto con fruta y crianza, pero dominado la primera.


