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El proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha sufrido un revés significativo tras la decisión del Parlamento Europeo de solicitar un dictamen jurídico al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre su compatibilidad con los Tratados europeos.

La resolución fue aprobada por un estrecho margen de 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones. Esta decisión implica un retraso estimado de entre 18 y 20 meses en la entrada en vigor del pacto, firmado hace escasas semanas tras más de un cuarto de siglo de negociaciones.

Reacciones divididas: industria del vino contra sector agrícola

La votación ha generado respuestas diametralmente opuestas entre los diferentes sectores económicos europeos.

Decepción del sector vitivinícola

El Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV), presidido por Marzia Varvaglione, manifestó su profunda decepción ante una decisión que consideran innecesaria. La organización recuerda que solo en 2024, las bodegas europeas que exportan a los países del Mercosur soportaron aranceles superiores a 43 millones de euros, sin contar los costes burocráticos adicionales.

Lamberto Frescobaldi, presidente de Unione Italiana Vini (UIV), lamentó que esta decisión refleje «una UE dividida en un momento que requiere máxima cohesión comercial», especialmente cuando las exportaciones de vino italiano a Estados Unidos caerán aproximadamente un 9% en 2025.

La UIV destaca que el mercado sudamericano, con más de 250 millones de consumidores potenciales, representa una oportunidad crucial. Actualmente, los vinos europeos enfrentan aranceles del 27% para tranquilos y del 35% para espumosos en Brasil, donde Italia apenas representa el 8% de un mercado de importación valorado en 500 millones de euros anuales.

Giacomo Ponti, presidente de Federvini, subrayó que «tras más de veinte años de negociaciones, las empresas necesitan certidumbre en un contexto económico mundial extremadamente delicado».

Satisfacción del sector agrícola

Por el contrario, las principales organizaciones agrarias celebraron la decisión parlamentaria como una victoria de las movilizaciones realizadas en Bruselas y Estrasburgo.

Confagricoltura, dirigida por Massimiliano Giansanti, defendió que el voto demuestra «lo divisivo y poco rentable que resulta este acuerdo para la agricultura europea», insistiendo en que las políticas comerciales deben basarse en el principio de reciprocidad.

Cristiano Fini, presidente de CIA-Agricoltori Italiani, consideró que la suspensión representa «una oportunidad para garantizar verdadera reciprocidad, controles estrictos y cláusulas de salvaguardia automáticas», exigiendo que los productos importados cumplan los mismos estándares sanitarios y medioambientales que los europeos.

Coldiretti fue aún más contundente, calificando la votación como «una respuesta política a las insensateces de Ursula von der Leyen», y advirtiendo que el acuerdo habría marginado al Parlamento Europeo, «despojándolo de sus prerrogativas y reduciéndolo a una mera formalidad».

Próximos pasos

El Tribunal de Justicia examinará la base jurídica tanto del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur como del Acuerdo Comercial Interino. Mientras se espera el dictamen, el Parlamento Europeo podrá continuar estudiando los textos, pero no podrá aprobarlos o rechazarlos definitivamente hasta conocer la resolución judicial.

El Acuerdo Comercial Interino, de competencia exclusiva de la UE, requiere el consentimiento del Parlamento Europeo y la aprobación formal del Consejo para entrar en vigor, tras lo cual sustituirá al Acuerdo de Asociación.

Sobrelías Redacción

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Por Sobrelías Redacción

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