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Garnacha, una variedad increíble

Siempre que hablamos sobre los inicios de una uva no estamos del todo seguros. Se suele cree más bien una cosa por ciertos indicios y luego resulta que es todo lo contrario, como en este caso de la Garnacha, con estudios genéticos incluidos y probabilidades datadas históricamente.

Pero por no enrollarme mucho, aunque en un principio se consideraba que venía de Francia, luego de Cerdeña, lo cierto es que en nuestro país se implantó en Aragón y, a partir de ahí, se extendió por todo el interior costero Mediterráneo (ahí tenemos el caso de Priorat en Cataluña, Almansa,  Comunidad Valenciana, Bullas en Murcia).

Historia de la Garnacha: origen y expansión.

A día de hoy el consenso entre los historiadores y ampeólogos es que se aclimató originariamente, se desarrolló, creció y salió esplendorosa como tal desde algún punto de Aragón.

La Corona de Aragón la expandió desde el siglo XII al XVII por España bordeando todo el interior Mediterráneo, toda vez que la Corona ya contaba con Cataluña (gracias a la Reina Petronila hija de Ramiro II El Monje al casarse con el Conde de Barcelona en 1162), más tarde el Reino de Valencia (título otorgado por Jaume I de Aragón en su conquista de Valencia y Mallorca), lo que eran la salida al mar de esta Corona aragonesa.

Se estableció un corredor mercantil Mediterráneo incluso hasta tocar por el sur la punta de África, llegando a donde se intercambiaba y comerciaba principalmente especias, pimienta y clavo, que llegaban allí siguiendo la ruta portuguesa a través del Cabo de Hornos. Con esta ruta se expandió la Garnacha.

Garnacha

Luego se extendió por medio de Cerdeña y Sicilia (ya propiedad de la Corona de Aragón), a Francia e Italia (incluso Nápoles y Milán por breve tiempo fueron Aragonesas); más tarde se establecerían plantaciones por todo el mundo en zonas de Australia, California, Chile, África, incluso el Reino Unido (si habéis oído bien el Reino Unido).

Todo esto así la propia historia lo certifica.

No obstante, si le dices a un poblador de Cerdeña que la ‘Cannonau’ no es de allí puede que tengáis una discusión acalorada Si visitáis algún día la isla hacer la prueba y lo veréis. Incluso, también se llegó a decir que era una evolución de la Vernaccia Genovesa, para mí un gran erro, pero bueno.

Sea como sea, como he dicho anteriormente, a día de hoy hay ya un consenso total sobre los orígenes de la Garnacha y sobre ello, incluso Jancis Robinsoin (toda una MW) afirma que según sus fuentes y estudios, la Garnacha como tal una vez ya asentada y reconocida, sus primeros vestigios vienen de la zona de Cariñena, cerca de Zaragoza, la capital del reino.

La Garnacha, y vamos a meternos ya en materia vitivinícola y enológica, siempre ha gozado de buena salud en nuestro país, llegando a tener plantadas 120.000 hectáreas que se redujeron a principios del siglo XX a 70.000 (se recelaba por aquel entonces de su rápida oxidación). A día de hoy, con esas 70.000 hectáreas, en España solamente se sitúa por detrás de la Tempranillo, la Aíren y la Bobal.

Garnacha

Características de la Garnacha

Es una variedad de maduración mediana tardía, sus variedades pasan desde la Garnacha Blanca, la Tinta la Tintorera (variedad por excelencia para dotar al vino de unas elevadísimas tonalidades cromáticas y polifenoles) o la Peluda (llamada así por la característica hoja en periodo floración). Sea como sean la Garnacha es una variedad ENORME.

Es una variedad enorme porque de sus suelos y sarmientos crecen las viñas firmes, al igual que las raíces de las gentes que la llevan trabajando siglos.

Variedad de contrastes. De extraño tacto, frío y seco, como los largos inviernos aragoneses; cálida sensible y entusiasta como el calor de que golpea en verano aquellos campos.

Y lo es así también y entre otras cosas porque resiste temperaturas extremas, tan extremas que casi ninguna otra variedad sería capaz de ello (por no decir ninguna). A la vez es sensible y fina.

Se adapta de forma única a los suelos más pobres, pizarrosos, con poquísimo compuesto orgánico, pero llenos de una excelente inaudita y brutal mineralidad.

Garnacha

Todo ello se plasma en los vinos que elabora, ya sean tintos, blancos, rosados, dulces o incluso espumosos.

Al igual que le ocurre a la Bobal, a la hora de elaborar grandes Garnachas de guarda, quiere, prefiere y exige la altitud, donde su grano es mucho más pequeño, yendo a ras de valle, prácticamente la mitad. Recibe el justo sol para madurar sus viñas de bajo rendimiento centenarias, manteniendo así el equilibrio entre azúcar (posteriormente alcohol) y tanicidad.

En realidad el resurgimiento de la Garnacha como ahora la conocemos aquí actualmente comenzó a principios de los años 90 del siglo pasado.

Los nuevos medios técnicos y enológicos ya plenamente implantados por esas fechas y el esfuerzo de una joven generación de enólogos que surgía (por ejemplo Álvaro Palacios), permitieron la obtención de una gran recompensa a su esfuerzo y trabajo en forma de vinazos. Sin duda, contribuyeron en gran parte a que la Garnacha fuese reconocida a nivel mundial sin paliativos como una de las grandes.

De la Garnacha puedo seguir escribiendo horas y horas, pues cada una de sus tipologías es única y diferente (pero lo haré en próximos artículos), donde tocaremos una por una toda su morfología vitivinícola y la parte enológica técnica que se le aplica a cada subgénero.

Pero eso será a posteriori. Hoy, para empezar (como habitualmente me gusta a mí al tratar cualquier variedad) hemos comenzado con su historia llena de curiosidades que he intentando humildemente plasmar y que conozcáis.

Y quiero dar las gracias a mi compañero y estimado amigo Raúl Igual, quién mejor que él desde su Teruel natal para acompañarme a lo largo de este artículo dándole un valor añadido más si cabe, siendo él un ‘aragonés de pro’. Todo un lujazo poder contar con él, su sapiencia profesional y su natural humana y amigable cordialidad.

Y como me gusta decir a mi, ‘pronto mucho más y mejor’.

Frank Deveraux

Enógrafo, sumiller, enófilo, pero ante todo, amante del vino, siempre aprendiendo. Disfrutando de cualquier vino en un momento especial.

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Por Frank Deveraux

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