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Francia descubre las bebidas sin alcohol: 7 de cada 10 franceses ya las han probado

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productos No-Lo

Un estudio revela el auge de los productos No-Lo, aunque el vino sin alcohol todavía enfrenta importantes barreras (caso de España)

El país del champán, el burdeos y el coñac está viviendo una pequeña revolución silenciosa. Según un estudio reciente de FranceAgriMer realizado por Ifop, el 72% de los franceses ha consumido al menos una bebida sin alcohol o baja en alcohol (conocidas como No-Lo) en los últimos 12 meses. Un dato sorprendente en la cuna mundial del vino.

El cambio de hábitos es real (pero reciente)

Casi la mitad de los encuestados reconoce haber empezado a consumir estas bebidas en los últimos dos años. Estamos ante un fenómeno relativamente nuevo, pero que avanza con fuerza: el 64% de los franceses espera consumir más productos No-Lo en el futuro.

¿Las razones? Una mezcla de nuevos estilos de vida saludables, mayor conciencia sobre el consumo de alcohol y la búsqueda de alternativas que permitan disfrutar sin las consecuencias del alcohol. Conducir después de una cena, estar presente al 100% con los niños, o simplemente cuidar la salud son motivaciones cada vez más comunes.

La cerveza lidera, el vino va a remolque

Aquí está el matiz importante: esta tendencia está impulsada principalmente por la cerveza sin alcohol, cuya penetración en el mercado es casi 10 veces mayor que la del vino. Las marcas de cerveza No-Lo han sabido adoptar los códigos de las cervezas tradicionales (nombres reconocibles, packaging familiar, nuevos sabores) y se han convertido en la puerta de entrada al universo No-Lo.

El vino sin alcohol, en cambio, todavía enfrenta obstáculos importantes.

Los retos del vino sin alcohol: precio, visibilidad y prejuicios

A pesar del potencial, el vino No-Lo tiene varios problemas que resolver:

1. Falta de visibilidad: Los consumidores simplemente no lo ven. En supermercados, vinotecas y restaurantes, el espacio dedicado a estos productos es mínimo o inexistente. Sin presencia en estantería, no hay compra.

2. Prejuicios sobre el sabor: Existe una desconfianza generalizada sobre si un vino desalcoholizado puede saber realmente bien. Los consumidores temen que sea más suave, más dulce o que pierda la complejidad de sabores asociada al terroir y las variedades de uva. La solución que reclaman es clara: poder catar antes de comprar.

3. Confusión sobre qué es «bajo en alcohol»: Mientras que «sin alcohol» está claro (0%), el concepto de «bajo en alcohol» genera confusión. Los consumidores establecen mentalmente un umbral del 4% de alcohol, pero esto no siempre coincide con las definiciones técnicas, especialmente en el vino.

4. El precio sigue siendo un obstáculo: Para muchos consumidores, pagar lo mismo (o más) por un vino sin alcohol que por uno tradicional no tiene sentido. El precio es la tercera barrera más importante según el estudio.

5. Desconocimiento del proceso: ¿Cómo se elimina el alcohol del vino? La mayoría no lo sabe. Y lo que es peor, perciben el proceso como algo industrial que contradice la experiencia tradicional y artesanal asociada al vino clásico.

¿Cuándo y por qué se consumen los productos No-Lo?

El consumo de estas bebidas es binario: con o sin alcohol, dependiendo del momento y las circunstancias. Las ocasiones son variadas:

  • Momentos sociales: aperitivos, comidas, celebraciones
  • Situaciones que requieren atención: conducir, trabajar, cuidar niños
  • Contextos menos asociados al alcohol: bautizos, funerales, eventos deportivos
  • Consumo personal: en casa, durante el día, en solitario

La motivación principal no es el sabor (que ocupa el séptimo lugar), sino el deseo de reducir el consumo de alcohol. En este sentido, los vinos completamente sin alcohol (36%) ofrecen más ventajas que los de bajo contenido alcohólico (22%).

El dilema del packaging: tradición vs. modernidad

Los consumidores buscan un equilibrio delicado en el envase. Por un lado, quieren conservar elementos tranquilizadores como la forma clásica de la botella, información sobre variedades de uva y la finca. Por otro, desean una imagen más contemporánea y moderna que diferencie claramente el producto.

Encontrar ese equilibrio entre tradición y modernidad en el diseño del packaging es uno de los grandes retos de comunicación para el sector.

¿Dónde se compran?

El 88% de los consumidores adquieren bebidas No-Lo en supermercados, seguidos de restaurantes (27%) y bares (23%). Sin embargo, el 58% cree que una mayor disponibilidad incentivaría el consumo. El mensaje es claro: hay demanda insatisfecha.

El futuro: potencial enorme, pero trabajo por hacer

El mercado de bebidas No-Lo en Francia está en expansión, con un gran potencial de crecimiento. Pero para que el vino sin alcohol dé el salto definitivo, necesita:

  • Mayor visibilidad en todos los canales de venta
  • Oportunidades de cata para ganar la confianza del consumidor
  • Precios más atractivos que reflejen el valor percibido
  • Mayor variedad de productos
  • Transparencia sobre el proceso de desalcoholización
  • Packaging que equilibre tradición y modernidad

Francia, la tierra del vino por excelencia, está redefiniendo su relación con el alcohol. El camino está trazado, pero todavía queda mucho trabajo por hacer para que el vino sin alcohol ocupe el lugar que le corresponde en esta nueva era del consumo consciente.

Sobrelías Redacción

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