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Conociendo más sobre el vino a granel
El mercado del vino a granel es un segmento fundamental de la industria vitivinícola que a menudo pasa desapercibido para el consumidor final, pero que representa una parte significativa del comercio global de vino.
Este mercado se centra en la venta de vino sin embotellar, transportado generalmente en cisternas, contenedores flexibles o depósitos de gran capacidad. Los principales actores son bodegas que producen grandes volúmenes, cooperativas agrícolas y comerciantes especializados que venden a embotelladoras, marcas blancas, supermercados o productores que mezclan vinos de diferentes orígenes.
España es líder mundial en este mercado, seguido a gran distancia de Italia o de países como Australia, New Zealand o Chile. La Mancha, por ejemplo, es una región clave en la producción de vino a granel debido a sus extensas superficies de viñedo y costes competitivos.
Los márgenes en el vino a granel suelen ser más ajustados que en el embotellado, pero permiten economías de escala. Los precios fluctúan según las cosechas, la demanda internacional y factores como el tipo de cambio. En los últimos años, ha habido una profesionalización del sector con mayor trazabilidad y controles de calidad.
Grandes regiones productoras de vino a granel
Las regiones productoras de vino a granel se distribuyen globalmente, aunque con marcadas especializaciones según sus características climáticas, variedades de uva y estructura económica del sector vitivinícola.
España – El gigante europeo del granel
Castilla-La Mancha es sin duda la reina indiscutible, siendo la mayor región productora de vino a granel de Europa. Provincias como Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Albacete cuentan con extensiones inmensas de viñedo, principalmente de variedades como Airén, Tempranillo y Cencibel. Los costes de producción competitivos y el clima continental permiten volúmenes enormes. Extremadura, especialmente la zona de Tierra de Barros, también produce importantes cantidades de vino a granel con variedades como Tempranillo y Pardina. Valencia y Murcia aportan vinos a granel del Levante, muchos destinados a mercados internacionales. Incluso regiones tradicionalmente asociadas al vino embotellado como La Rioja o Ribera del Duero tienen cooperativas que comercializan parte de su producción a granel.
Italia – Calidad y volumen
Las regiones del sur como Puglia, Sicilia y Calabria son las grandes productoras de vino a granel italiano. Puglia es especialmente relevante con variedades autóctonas como Primitivo y Negroamaro. El Véneto, aunque conocido por sus Proseccos, también mueve importantes volúmenes a granel. Emilia-Romaña contribuye significativamente, sobre todo con vinos de Lambrusco y Trebbiano.
Francia – Tradición y diversidad
Languedoc-Rosellón es la principal región francesa de vino a granel, produciendo enormes cantidades de vinos de mesa y vinos para mezclas. El Valle del Ródano y Provenza también participan en este mercado, especialmente con rosados a granel que luego se embotellan bajo diversas marcas.
Otros productores relevantes
Chile y Argentina dominan el mercado sudamericano de granel, con regiones como el Valle Central chileno y Mendoza argentina exportando significativamente. Australia también es un actor importante, especialmente con vinos del sureste. Sudáfrica participa activamente, aprovechando sus costes competitivos. Portugal, con regiones como Alentejo, produce vinos a granel aunque en menor escala que España o Italia.
En general, las regiones productoras de vino a granel suelen tener en común: grandes extensiones de viñedo, clima favorable para altos rendimientos, estructura cooperativista fuerte y orientación exportadora.
Principales rutas comerciales
Los flujos comerciales del vino a granel conforman una red compleja y dinámica que conecta países productores con mercados consumidores, redistribuidores y embotelladoras de todo el mundo.
El flujo más importante es el intraeuropeo. España, Italia y Francia se intercambian enormes volúmenes de vino a granel entre sí. España exporta principalmente a Francia, donde muchos vinos se mezclan con producción local y se embotellan bajo marcas francesas o se destinan a vinos de mesa genéricos. Italia también importa vino español para complementar su producción en años de cosechas cortas. Alemania actúa como gran embotellador, importando vino a granel de España e Italia que luego distribuye por toda Europa bajo marcas propias o de supermercados.
Hacia mercados de consumo masivo
Reino Unido es un destino clave, donde el vino español e italiano llega a granel para ser embotellado localmente, reduciendo costes de transporte y aprovechando la flexibilidad logística. Estados Unidos importa cantidades significativas, principalmente de Chile, Argentina y Australia, aunque también recibe vino europeo. El vino llega a granel y se embotella para el mercado interno o para marcas propias de grandes cadenas.
Los flujos del Nuevo Mundo
Chile y Argentina exportan masivamente a Estados Unidos, Reino Unido y mercados asiáticos emergentes. Sus vinos a granel son especialmente competitivos en precio. Australia envía importantes volúmenes a Reino Unido y China, aunque las tensiones comerciales con China han reorientado parte de estos flujos. Sudáfrica abastece principalmente mercados europeos, especialmente Reino Unido y países escandinavos.
Mercados asiáticos emergentes
China se ha convertido en un importador relevante de vino a granel, principalmente de Chile, Australia y Francia, aunque las políticas arancelarias han afectado estos flujos. Japón y Corea del Sur importan cantidades moderadas, generalmente de mayor calidad.
Características del comercio
El transporte marítimo domina el comercio intercontinental mediante contenedores flexibles (flexitanks) que permiten transportar hasta 24.000 litros en un contenedor estándar. Dentro de Europa, predominan las cisternas por carretera.
Una cisterna para transportar vino debe cumplir con ciertas características específicas para garantizar que el producto mantenga su calidad y no se contamine durante el transporte.
- Material del tanque: acero inoxidable (preferiblemente AISI 304 o 316), ya que no altera el sabor ni la composición del vino.
- Capacidad: varía según el tipo de transporte (camión cisterna, remolque o contenedor). Las más comunes van de 10.000 a 30.000 litros.
- Aislamiento térmico: importante para mantener la temperatura estable y evitar fermentaciones o alteraciones.
- Sistema de limpieza (CIP): permite lavar y desinfectar el interior sin necesidad de desmontar la cisterna.
- Válvulas y conexiones sanitarias: deben ser de acero inoxidable y de fácil acceso para carga y descarga.
- Certificaciones: cumplir con normativas de transporte de líquidos alimentarios (como ATP o ADR si aplica).
También existen cisternas compartimentadas, que permiten transportar distintos tipos de vino o mosto en un mismo viaje sin mezclarlos.
Tendencias actuales
- Se observa una concentración del poder en manos de grandes comercializadores y embotelladoras que buscan flexibilidad y reducción de costes.
- Hay mayor exigencia de trazabilidad y certificaciones de calidad, especialmente en mercados premium.
- La sostenibilidad está ganando peso, con presión para reducir la huella de carbono del transporte, lo que favorece las distancias cortas.
- El Brexit ha complicado los flujos entre Reino Unido y la UE, con nuevas barreras administrativas.
España mantiene su posición dominante como exportador mundial de vino a granel, aprovechando su competitividad en costes, sus infraestructuras logísticas y su proximidad a los principales mercados europeos.

Sobrelías Redacción
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Sobrelias Revista Digital del vino y el enoturismo
