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Lo que realmente crece en España, «el precio de la cesta de la compra»

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Lo que realmente crece en España, «el precio de la cesta de la compra»

La inflación alimentaria continúa golpeando el bolsillo de los españoles. Aunque el IPC general se modera, la subida de precios en la cesta de la compra de los productos básicos como huevos, café y hortalizas acumulan subidas superiores al 10% en el último año, con el agravante de que estas alzas afectan especialmente a las familias de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto a alimentación.

Los huevos lideran el encarecimiento

Los huevos se han convertido en el producto estrella del encarecimiento alimentario. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), este producto básico se ha encarecido un 30,7% en el último año, desde enero de 2025 hasta enero de 2026. Sin embargo, el análisis de FACUA-Consumidores en Acción, que monitoriza precios en las principales cadenas de supermercados, revela que la subida es aún mayor: los huevos medianos registran un incremento medio del 38,2% entre enero de 2025 y enero de 2026, convirtiéndose en el mayor aumento de toda la cesta analizada.

El incremento varía significativamente según la cadena. En Aldi, la docena de huevos de su marca propia ha pasado de 2,05 a 3,10 euros, lo que representa un aumento del 51,2%, según FACUA. La mayoría de los supermercados ya superan los tres euros por docena de tamaño mediano en este arranque de 2026.

Esta escalada de precios no es puntual. Los huevos han encadenado su quinto repunte mensual consecutivo, con un incremento adicional del 0,4% en enero respecto a diciembre de 2025, según el INE. El incremento acumulado desde 2022 es sostenido, pero se ha acelerado especialmente en 2025, con una subida del 30% si se compara el valor de la docena en enero de 2025 y el mismo mes de 2026.

Las causas de este encarecimiento son múltiples. La producción ha disminuido tanto en España como en el resto de Europa debido al sacrificio de millones de gallinas ponedoras por brotes de gripe aviar, también en Estados Unidos. Además, la reconversión de granjas exigida por la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales ha disparado los costes de explotación. A esto se suma el encarecimiento de los piensos y de la electricidad.

Café, hortalizas y frutas tropicales: el podio del encarecimiento

Junto a los huevos, otros productos básicos han experimentado fuertes subidas. Según el INE, el café y sus sucedáneos han aumentado un 13,1% en el último año, las hortalizas cultivadas por su fruto, frescas o refrigeradas, han elevado sus precios un 12,6%, y las frutas tropicales, dátiles e higos son un 11,8% más caras que hace doce meses.

También destacan las subidas interanuales del chocolate, el cacao y productos alimenticios a base de cacao (9,5%), los frutos secos naturales con o sin cáscara (8,1%), los despojos comestibles (7,5%), otras hortalizas frescas o refrigeradas (6,9%), los cítricos frescos y las frutas frescas de hueso y de pepita (6,6% en ambos casos) y la carne fresca, refrigerada o congelada (6,5%), según los datos oficiales del IPC.

En el análisis mensual de FACUA, las cebollas ocupan el segundo lugar en el ranking interanual con un incremento del 15,7%, seguidas de los limones con un 14,0%. En el último mes, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, las uvas blancas sin pepitas encabezan la lista con un incremento medio del 8,5%, seguidas de los champiñones laminados (5,0%) y las manzanas golden (4,3%).

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El aceite de oliva: el alivio relativo

En el otro extremo, entre los pocos productos alimenticios que se han abaratado en el último año destacan los aceites vegetales con una caída del 20,6%, según el INE. Dentro de esta subclase se encuentra el aceite de oliva, que ha bajado de precio un 24,1% en el último año. FACUA cifra esta reducción en un 27,4% de media, convirtiéndolo en el producto que más ha bajado.

Sin embargo, esta caída no debe ocultar que el ‘oro líquido’ todavía acumula un incremento del 64% desde enero de 2021, según datos del INE. Además, en enero de 2026, el aceite de oliva subió de precio un 3%, sumando cuatro meses consecutivos de alzas mensuales. Durante el mismo período, el aceite de girasol también aumentó un 3,0% de media, según FACUA.

Otros productos que han registrado descensos interanuales incluyen el azúcar de caña y de remolacha (-4,9%), las patatas y otros tubérculos y las legumbres verdes, frescas o refrigeradas (-3,2% en ambos casos), otras frutas frescas (-2,8%), y macarrones, tallarines, cuscús y pastas alimenticias similares (-2,4%), según los datos del INE.

Volatilidad mensual en enero de 2026: subida de precios en la cesta de la compra

En valores mensuales, las hortalizas cultivadas por su fruto, frescas o refrigeradas, dispararon sus precios en enero respecto al mes anterior, con un alza del 10,3%, según el INE. Otros aumentos destacables fueron los de las legumbres verdes, frescas o refrigeradas (8,7%), las bebidas espirituosas y licores, así como el vino de uva (3,4% en ambos casos), y el pescado fresco, refrigerado o congelado, la cerveza y los aceites vegetales (2,7% en los tres casos).

También se registraron subidas en las bayas frescas (2,3%), los zumos de frutas y hortalizas (1,4%), y refrescos, hielo, helados y sorbetes (1,3% en ambos casos). En el lado de los descensos, los productos alimenticios que más se abarataron en enero fueron las otras frutas frescas (-5,1%), las frutas tropicales, dátiles e higos (-3,8%), los cereales de desayuno (-1,2%), los cítricos frescos (-0,6%), y los alimentos preparados (-0,5%).

El contexto general: inflación moderada pero persistente

La tasa de variación anual del IPC del mes de enero se situó en el 2,3%, seis décimas por debajo de la registrada en diciembre de 2025, según datos del INE. Este es el nivel más bajo desde el pasado mes de junio. La moderación se debe principalmente a la bajada de los precios de los carburantes y lubricantes para vehículos personales y a la evolución de los precios de la electricidad.

Sin embargo, la tasa anual de la inflación subyacente —que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos— se mantuvo en el 2,6% por tercer mes consecutivo. Esto indica que, pese a la moderación del IPC general, los precios de productos básicos continúan bajo presión inflacionaria.

El Ministerio de Economía ha destacado que en el conjunto de 2025, la capacidad de compra agregada de los hogares aumentó un 1,5% gracias a que las subidas de los salarios fueron superiores a la inflación media del ejercicio. No obstante, este aumento global no refleja la realidad de muchas familias que dedican una mayor proporción de su presupuesto a alimentación.

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Nueva base del IPC y cambios en la subida de precios en la cesta de la compra

El IPC de enero de 2026 es el primero en base 2025. La principal novedad es la implantación de la nueva clasificación de consumo ECOICOP versión 2, de forma que el IPC pasa de 12 a 13 grandes grupos, según informa el INE. Además, se ha revisado la cesta de la compra, se han actualizado ponderaciones y se han introducido novedades metodológicas.

Entran al IPC productos como el aguacate y los arándanos en alimentación, los refrescos de té y la cerveza con limón entre las bebidas, y las radiografías en los servicios médicos. Salen otros considerados en desuso, como la corbata y el pañuelo.

El IPC base 2025 incorpora mejoras en el proceso de recogida y grabación de los precios. Hasta ahora, si en la recogida se detectaba algún cambio relevante en las características del producto, el ajuste se incorporaba al cálculo un mes después. Con el nuevo procedimiento, estos ajustes se incorporan en el mismo mes en que se produce el cambio.

El INE continúa trabajando en el desarrollo de métodos de recolección automatizada mediante el aprovechamiento de bases de datos de empresas, la recogida automatizada de Internet (web scraping) y la utilización de medios informáticos en los establecimientos.

La polémica del IVA y los márgenes comerciales

Desde el 1 de enero de 2025, los alimentos básicos que tributaban con un IVA del 2% pasaron al 4%. En este grupo se encuentran los aceites de oliva, la leche, el pan, los huevos, el queso, las frutas, las verduras, las legumbres, los tubérculos, los cereales y las harinas, según recuerda FACUA. Por su parte, el IVA de las pastas alimenticias y los aceites de semillas subió del 7,5% al 10%.

FACUA señala que, tras sus denuncias, en febrero de 2024 el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 envió un requerimiento a las principales cadenas para que acreditaran que las subidas aplicadas desde enero de 2023 no implicaron aumentos de sus márgenes de beneficio, una práctica prohibida mientras los alimentos estuvieron afectados por la rebaja del IVA.

Según la organización de consumidores, prácticamente dos años después, Consumo no ha anunciado la apertura de ningún expediente sancionador, pese a casos que considera claros, como las subidas de márgenes en el aceite de oliva.

Perspectivas y retos de futuro: ¿Bajada o subida de precios en la cesta de la compra?

El comportamiento de los precios durante 2026 estará marcado por varios factores clave. La incertidumbre geopolítica, el comportamiento del precio del petróleo y de la energía, junto con el precio de los alimentos y la posible moderación del consumo interno, condicionarán la trayectoria de los precios.

El descenso de los precios de las materias primas agrícolas y de la energía en los mercados internacionales desde los máximos alcanzados en 2022 debería ayudar a contener los costes de producción agrarios. Sin embargo, la transmisión de estos descensos al consumidor final es lenta y asimétrica: las subidas se trasladan rápidamente a la cesta de la compra, pero las bajadas tardan meses en llegar.

Los datos de enero de 2026 demuestran que la volatilidad continúa presente en el mercado alimentario. Las hortalizas y legumbres frescas pueden disparar sus precios en cuestión de un mes debido a factores climáticos o de producción, mientras que productos como el aceite de oliva mantienen una tendencia más estable, aunque con oscilaciones mensuales.

El reto principal para las autoridades económicas es contener la inflación alimentaria sin perjudicar el poder adquisitivo de las familias, especialmente de aquellas con menores ingresos que dedican una mayor proporción de su presupuesto a la alimentación. Las medidas fiscales, como las reducciones del IVA, han demostrado tener un efecto limitado y temporal, por lo que se requieren políticas más estructurales que aborden las causas profundas del encarecimiento.

Fuentes principales de este informe de la subida de precios en la cesta de la compra: Instituto Nacional de Estadística (INE), FACUA-Consumidores en Acción, Ministerio de Economía, Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030

Sobrelías Redacción

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