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Un maridaje con ADN gallego: Finca Agochada y Pulpo á Feira
Este es un encuentro entre dos joyas de Galicia que merece ser explorado con calma, porque va mucho más allá de la simple compatibilidad de sabores. Es una conversación entre territorios, tradiciones y texturas.
El Valle del Avia encuentra al Atlántico
La Finca Agochada («escondida» en gallego) se ubica en la parroquia de San Andrés, en el valle del río Avia, tierra adentro en la comarca del Ribeiro. Aquí, las cepas de Treixadura y Caíño Blanco crecen en suelos graníticos y pizarrosos, con influencias del clima atlántico que se cuela por los valles. El pulpo, capturado en las aguas frías del Atlántico y cocido según la tradición de las feiras gallegas, trae consigo toda la salinidad del mar.
Este maridaje funciona porque, aunque provengan de geografías distintas, ambos comparten el ADN gallego: tradicionalmente el pulpo a feira se ha maridado con vino blanco Ribeiro, servido en taza de barro. Finca Agochada recupera esa tradición con la sofisticación de un vino de parcela única.
La danza de texturas
El pulpo á feira tiene una textura carnosa y ligeramente fibrosa que exige un vino con estructura. El Finca Agochada presenta un ataque fresco pero desde el principio se percibe untuoso, de cuerpo, con un trago largo que deja gran volumen en todo el paladar Adegas Laudes. Esta untuosidad es fundamental: no se trata de un vino ligero que se limite a refrescar, sino de uno que tiene peso suficiente para dialogar con la sustancia del pulpo.
La Treixadura aporta esa textura sedosa y ligeramente grasa que envuelve la boca, mientras el Caíño Blanco añade nervio y tensión. Es como si el vino abrazara cada bocado de pulpo y luego lo liberara con un toque de acidez cítrica que prepara el paladar para el siguiente mordisco.
El pimentón, el aceite y la mineralidad
Aquí es donde el maridaje se vuelve realmente fascinante. El pimentón de la Vera aporta un dulzor ahumado y un toque picante que podría dominar a un vino más delicado. Pero el Finca Agochada muestra gran acidez que le deja un paso vibrante, con nervio. Esa acidez corta la grasa del aceite de oliva gallego (generoso, como debe ser) y refresca el paladar del dulzor del pimentón.
Pero hay más: la mineralidad de fondo inconfundible del Ribeiro, con toques herbáceos, vegetales y un fondo floral dialoga con la textura del pulpo de una manera casi mágica. Esa sensación de «piedra mojada por la lluvia» que describe el vino tiene algo que ver con el mar, con lo pétreo, con lo ancestral. Es el granito gallego hablando con la sal atlántica.
Los cachelos: el tercer invitado
No podemos olvidar las patatas cachelo, cocidas con su piel y servidas en rodajas gruesas. Son el elemento terroso, el contrapunto cremoso al pulpo y al pimentón. Un vino demasiado ligero se perdería aquí, pero la estructura del Finca Agochada, con su entrada untuosa y muy fresca al mismo tiempo, con notas cítricas, florales y de frutas de hueso chispeantes en boca, tiene la presencia necesaria para abrazar también este componente feculento del plato.
La evolución en copa
Cuando el vino se airea, el toque floral llena la nariz, con toques a naranjos y aportes balsámicos; es un vino complejo que cuando se va abriendo evoluciona de maravilla. Esta evolución es importante en el maridaje: el primer sorbo puede parecer casi tímido, pero conforme el vino se abre en la copa, va revelando capas de complejidad que mantienen el interés a lo largo de la comida.
Por qué este maridaje específico es especial
Aunque tradicionalmente se suelen recomendar albariños para el pulpo á feira por su acidez y frescura, el Finca Agochada ofrece algo distinto: mayor complejidad aromática, más cuerpo y estructura, y esa mineralidad profunda del Ribeiro que hace que el vino no solo acompañe, sino que participe activamente en la experiencia.
Adegas Laudes, dirigida por el enólogo Lázaro Moreno, representa una nueva forma de hacer Ribeiro. Su trabajo meticuloso en viñedo y bodega se nota: la vendimia nocturna protege la frescura de las uvas, la maceración al punto de congelación extrae lo mejor de los hollejos, y el resultado es un vino que habla de su tierra pero con una voz contemporánea.
Este maridaje es un encuentro cultural, una forma de entender Galicia a través del paladar: el mar y el interior, la tradición de las feiras y la innovación enológica, lo rústico y lo refinado. Todo conviviendo en armonía en una misma mesa.

Sobrelías Redacción
Sobrelías Redacción
Sobrelias Revista Digital del vino y el enoturismo
