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Las grandes rutas del vino del mundo (IV): «Piamonte, el triángulo del oro negro»
Una guía definitiva para el enoturista
El lugar donde nació el Slow Food y el vino más poderoso de Italia
El movimiento internacional Slow Food, precursor de las culturas y tradiciones gastronómicas locales y defensores de la buena alimentación, nació precisamente en el Piamonte. No es casualidad: esta región del norte de Italia, encajonada entre los Alpes y los Apeninos, produce el Barolo y el Barbaresco —apodados el rey y la reina de los vinos italianos—, alberga las trufas blancas más cotizadas del mundo y ha desarrollado una cultura gastronómica sin parangón en Italia.
Al sur de Turín, una cuenca circundada por viñedos sazona la región donde se produce el famoso Barolo. Este pequeño mundo de castillos medievales y caseríos es famoso por sus vinos y también por la trufa, otra exquisitez de la gastronomía local. La uva protagonista es la Nebbiolo, la más caprichosa y tardía de Italia, que aquí encuentra su expresión máxima.

Turin, Piedmont
Bodegas imprescindibles
Marchesi di Barolo en el pueblo homónimo es el origen mismo del vino más famoso de la región. En el siglo XIX, en el castillo de los Falletti, comenzaron a producirse esos caldos elaborados con uva Nebbiolo que hoy alcanzan precios astronómicos, como los más de mil euros que cuesta la botella Riserva Monfortino di Giacomo Conterno.
Gaja en Barbaresco es una bodega legendaria en el panorama mundial. Gaja, en Barbaresco, es legendaria por haber llevado los vinos del Piamonte al escenario internacional. Una visita aquí no es fácil de conseguir, pero está entre las experiencias enológicas más memorables del mundo.
Piazza Duomo en Alba, de tres estrellas Michelin, es donde el chef Enrico Crippa sirve platos como un mosaico vegetal de temporada, pichón en costra de avellanas y tajarin con trufa. La Ciau del Tornavento en Treiso es famoso por su bodega panorámica con miles de botellas.

El ritual de la trufa: el Santo Grial gastronómico
Esta zona del Piamonte no solo es universal por sus vinos, sino también por sus quesos —Rachera, Bra tenero y Robiola di Roccaverano— y, por la trufa de Alba, el Santo Grial. La trufa blanca, esa que tanto inspiró a genios literatos como Molière o Cesare Pavese.
El otoño (octubre-diciembre) es ideal para las trufas blancas y la temporada alta de Barolo y Barbaresco. Acompañar a un cazador de trufas y su perro por los bosques de robles es una experiencia que cualquier viajero apasionado por la gastronomía debería vivir al menos una vez. La Fiera del Tartufo di Alba (Feria de la Trufa de Alba), celebrada cada fin de semana de octubre y noviembre, es el evento gastronómico más importante del norte de Italia.

Langhe, Barolo, patrimonio de la UNESCO
Monumentos y patrimonio natural
Monforte d’Alba creció alrededor de una torre militar del siglo XII. Desde 1986 cuenta con un anfiteatro de perfecta acústica que aprovecha la pendiente, dedicado al pianista Mieczyslaw Horszowski. La Morra ofrece las vistas más espectaculares sobre las colinas de Langhe. Turín, capital regional, conserva la Sindone (Sábana Santa), el Museo Egipcio (segundo del mundo después del de El Cairo) y una arquitectura barroca de primer orden. El Santuario de Oropa, en Biella, está situado a 1.200 metros de altitud y es Patrimonio de la Humanidad. Los lagos Maggiore y Orta, con el pintoresco pueblo de Orta San Giulio, son dos de las joyas naturales más bellas de Italia.


Sobrelías Redacción
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