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Las grandes rutas del vino del mundo (I): «Borgoña, la ruta de los Grands Crus»

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Borgoña: La ruta de los Grands Crus

Las grandes rutas del vino del mundo (I): Borgoña, la ruta de los Grands Crus»

Una guía definitiva para el enoturista

El viñedo que inventó el concepto de terroir

Hablar de Borgoña es hablar del lugar donde el vino se convirtió en filosofía. No hay otra región en el mundo donde una diferencia de apenas cien metros entre dos parcelas justifique una diferencia de precio de diez veces entre dos botellas. Esa obsesión por el terroir —la idea de que el suelo, la orientación y el microclima de cada parcela son inseparables del vino— nació aquí, moldeada por siglos de trabajo monástico cisterciense.

Borgoña cuenta con el mayor número de denominaciones de origen de cualquier región vinícola francesa, llegando a cien, a pesar de representar solo el 3% del viñedo nacional. El Pinot Noir para los tintos y el Chardonnay para los blancos representan más del 80% del viñedo, y los viñedos de la Côte d’Or fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La ruta principal: la D-974, los Campos Elíseos del vino

La carretera D-974 entre Dijon y Beaune, y hasta Santenay, actúa como columna vertebral de un viaje en el que el visitante se sorprende con un paisaje salpicado de viñas, colinas y bodegas que parecen sacadas de otro siglo. Son apenas sesenta kilómetros que encierran la mayor concentración de Grand Cru del mundo.

La Côte de Nuits, entre Dijon y Corgoloin, alberga veinticuatro de los treinta y tres grands crus de Borgoña, incluyendo Clos de Vougeot, Chambertin y Romanée-Conti, los vinos más caros y codiciados del planeta.

Bodegas imprescindibles

Domaine Joseph Drouhin (Beaune) es el punto de partida indiscutible para quien quiere entender Borgoña de una sola vez. Su hermosa bodega está ubicada en el histórico Parlamento del Duque de Borgoña, construido sobre restos romanos de más de 2.000 años de antigüedad. Una cata clásica incluye seis de sus 60 mejores vinos.

Château de Meursault es visita obligada en la Côte de Beaune. Son pocas las haciendas que pueden contarse con más de 1.000 años de antigüedad; sus espectaculares bodegas del siglo XI son un viaje en el tiempo. Los blancos de Meursault, frescos y de notable estructura, justifican cualquier desvío.

Château de Clos de Vougeot merece una mención especial. Este viñedo amurallado de 50 hectáreas fue fundado en el siglo XII por los monjes de Citeaux y está increíblemente repartido entre unos 80 propietarios. Fue hogar de las grandes estrellas del vino, Les Chevaliers du Tastevin.

Domaine Laroche y Château de Chablis son paradas obligadas si el viaje lleva hasta la zona norte de Yonne, donde el Chablis se elabora exclusivamente con Chardonnay sobre suelos calcáreos ricos en fósiles marinos, lo que proporciona una elevada acidez y notas minerales características de sus vinos fuertes pero elegantes.

Domaine Chanson (fundado en 1750) es uno de los productores más antiguos. Alberga una gran bodega aérea conocida como el Bastión y es uno de los referentes históricos de la Côte de Beaune.

Viñedo Borgoña

Monumentos y patrimonio

Beaune es la capital vinícola y una ciudad extraordinaria en sí misma. Rodeada por una muralla que data del siglo XIII, su casco histórico es un capricho para los sentidos con calles estrechas, casas con fachadas de madera y coquetas panaderías, vinaterías y pastelerías. El monumento ineludible es el Hôtel-Dieu de Beaune (Hospices de Beaune), construido en el siglo XV como hospital para los pobres durante la Edad de Oro de Borgoña: su tejado de tejas esmaltadas en colores geométricos es una de las imágenes más reproducidas de Francia.

Dijon, capital regional, conserva el palacio de los Duques de Borgoña, una de las cortes más poderosas de Europa medieval, y sus mostazas son Indicación Geográfica Protegida. No hay que irse sin visitar la Escuela de Vinos de Borgoña, que ofrece cursos oficiales de iniciación enológica.

Borgoña: La ruta de los Grands Crus

Vezelay, Yonne, Borgoña

Vezelay, a pocos kilómetros al norte, es Patrimonio de la Humanidad por su basílica románica y uno de los puntos de partida históricos del Camino de Santiago.

Gastronomía

La cocina borgoñona es de las más reconocibles de Francia. Los caracoles a la borgoñesa (escargots con mantequilla de ajo y perejil) son el aperitivo de rigor. El bœuf bourguignon —estofado de ternera en vino tinto— es el plato emblema. Los quesos de la región, especialmente el Époisses (lavado en Marc de Bourgogne y de olor penetrante), el Cîteaux (elaborado por monjes cistercienses) y el Soumaintrain son compañeros perfectos de los Pinot Noir. Para cena de gala, el restaurante Le Benaton (estrella Michelin en Beaune) y el Château de Meursault ofrecen maridajes memorables.

Sobrelías Redacción

Sobrelías Redacción