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Desde 1938, cuando la Confrérie des Chevaliers du Tastevin organizó la primera Fiesta de San Vicente el 22 de enero, esta celebración se ha convertido en un acontecimiento emblemático que reúne cada año, hacia finales de enero, a las comunidades vinícolas de Borgoña para honrar a San Vicente, santo patrón de los viticultores y guardián de quienes trabajan en el viñedo. Hablamos de Saint-Vincent Tournante Maranges 2026 – Sampigny-Les-Maranges.
Lo que comenzó como una conmemoración religiosa ha evolucionado hasta convertirse en una auténtica expresión de fraternidad y apoyo mutuo entre viticultores, organizada bajo el marco de las Sociétés de Secours Mutuel (Sociedades de Ayuda Mutua). Este espíritu de solidaridad constituye el corazón de una festividad que trasciende lo meramente ceremonial.
Celebración itinerante
El formato de la celebración sigue un modelo itinerante singular: anualmente, una Société de San Vicente diferente asume el papel de anfitriona, recibiendo en su territorio a todas las demás sociedades de la región borgoñona. Este sistema rotativo permite que distintos pueblos y comarcas tengan la oportunidad de compartir su identidad vinícola y su hospitalidad.
Durante el fin de semana señalado, las localidades anfitrionas experimentan una metamorfosis festiva. Viticultores, habitantes del lugar y voluntarios conjugan esfuerzos y dedican su tiempo a preparar dos jornadas de celebración que pueden atraer hasta 60.000 visitantes entre aficionados al vino, entendidos y curiosos. Es un momento extraordinario de encuentro y cohesión social, un espacio genuino para compartir experiencias y conocimientos.
Un protocolo ceremonial
Con el respaldo de la Confrérie des Chevaliers du Tastevin, se ha establecido un protocolo ceremonial meticulosamente estructurado que incluye diversos actos conmemorativos:
La procesión constituye uno de los momentos más emotivos: cada Société de Secours Mutuel de Borgoña desfila portando su propia estatua de San Vicente junto a su estandarte distintivo, creando un despliegue visual de la rica tradición vinícola regional.
El programa también contempla un sentido homenaje a los fallecidos de las comunas participantes, manteniendo viva la memoria de quienes forjaron la tradición vitivinícola. Una ceremonia religiosa rinde tributo al santo patrón, mientras que la incorporación de antiguos viticultores a la Confrérie des Chevaliers du Tastevin reconoce la trayectoria y el legado de quienes han dedicado su vida al cultivo de la vid.
Experiencia enológica
Más allá del protocolo ceremonial, la Fiesta de San Vicente ofrece a los numerosos asistentes la oportunidad de sumergirse en la cultura del vino. Las bodegas abren sus puertas para sesiones de cata, permitiendo a los visitantes descubrir y apreciar las particularidades de los vinos de la denominación, expresados en toda su autenticidad dentro del terruño que los vio nacer.
Estos son algunos de los momentos destacados que cautivan a quienes acuden a esta celebración única, donde la tradición, la comunidad y la pasión por el vino se entrelazan en un evento que renueva año tras año el espíritu de hermandad entre los pueblos vinícolas de Borgoña.

Sobrelías Redacción
Sobrelías Redacción
