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Maridaje para barbacoas

Maridaje para barbacoas

Buenos días lectores, aprovechando estos últimos días de verano y el ligero respiro que nos da el clima hasta que comience el otoño, os acerco una propuesta de maridaje para hacer en una barbacoa.

Desde la compañía “Carnes de la finca” vamos a degustar tres de sus más exquisitos productos: Txuleta Bazkaleu (selección) 1KG, el Steak Tartar y la chistorra.

Los vinos para esta ocasión, los hemos elegido desde las bodegas “Viña Cimbrón”, degustando tres referencias suyas: dos desde su bodega de Rueda, Verdejo Selección 2022 y Verdejo Fermentado en Barrica 2019 y la última desde Toro, Vocablos 2019.

Por último, se ha decidido cocinar y acompañar con el aceite “Olivamor”; Un blend de hojiblanca y picuda desde Córdoba y con cosecha temprana.

Maridaje para barbacoas

La sugerencia de presentación se ha hecho en una clásica tabla de madera de bambú, con la txuleta cortada a lascas (en punto -), el tartar se presentó servido en un bol con unas obleas, y la chistorra terminando la exposición cortada en longitudes para bocata.

La degustación empezó con el vino Verdejo Selección 2022 y un mini bocadillo de chistorra y toque de aceite. En este caso encontramos un vino de color dorado y reflejos verdosos, de tonalidad débil y buena lágrima. Es intenso en nariz, con una predominancia de herbácea y cítrica. En boca es sabroso y fresco, lo que lo hizo ideal para la especiada chistorra.

Como segunda opción de acompañó el tartar con el Verdejo fermentado en barrica 2019. El tartar se emulsionó con el preparado que traía, a la par que se le añadió un chorritín de aceite para aumentar su complejidad. El vino en este caso mantenía unas tonalidades más verdosas y brillantes, que acompañaban una muy buena densidad. La nariz era compleja, protagonizada por aromas de fruta blanca y cítrica, ligeros tostados, y algún recuerdo especiado. Resultaba denso y agradable en boca con un final largo.

Por último, se sirvió la txuleta con el vino Vocablos 2019. En este caso, la sinergia y potencia que se aunaban con los dos productos, conseguían un resultado ideal. El punto de la txuleta, sumado al veteado que atesoraba, aumentaban las notas del tempranillo maderizado, que no hacía más que rejuvenecerse en boca por la agradable fruta que era capaz de ofrecer.

Una experiencia inolvidable, que solo deja margen para desear repetirla.

Jaime Salinas Loaisa

Técnico en laboratorio y producción vinícola.

En mis ratos libres ejerzo de sumiller.

Fanático de la gastronomía y la enología.

En constante aprendizaje.

@Garnachaman

Por Jaime Salinas Loaisa

Técnico en laboratorio y producción vinícola.

En mis ratos libres ejerzo de sumiller.

Fanático de la gastronomía y la enología.

En constante aprendizaje.

@Garnachaman

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