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Nuestra experiencia en Madrid Fusión 2026: Un viaje enológico por España

[dropcap]H[/dropcap]emos tenido el privilegio de asistir a Madrid Fusión 2026, uno de los eventos gastronómicos más importantes del panorama internacional. Esta cumbre, que cada año reúne a los mejores chefs, productores y profesionales del sector, no solo es un escaparate de la alta cocina, sino también un lugar de encuentro imprescindible para los amantes del vino. Y es que si hay algo que define la identidad gastronómica española, es precisamente esa simbiosis perfecta entre lo que sale de la cocina y lo que se sirve en la copa. Madrid Fusión nos ha ofrecido, una vez más, la oportunidad de descubrir la riqueza vitivinícola de nuestro país, desde las denominaciones de origen más consolidadas hasta proyectos emergentes que están revolucionando el panorama enológico nacional.

Un muestrario excepcional de vinos españoles

Lo primero que debemos destacar es la calidad general de todos los vinos que hemos podido degustar durante nuestra visita. No es exagerado afirmar que nos encontramos ante un momento de esplendor absoluto de la viticultura española. Cada copa que hemos probado ha sido un testimonio de la pasión, el conocimiento y el respeto por la tierra que caracterizan a los viticultores de nuestro país.

Desde blancos frescos y aromáticos que capturan la esencia del Atlántico hasta tintos potentes y estructurados que hablan del carácter mediterráneo, pasando por vinos de autor que desafían las convenciones, la diversidad ha sido apabullante. Hemos notado una tendencia clara hacia la viticultura sostenible, el trabajo en viñedos viejos y la recuperación de variedades autóctonas que estaban prácticamente olvidadas. La calidad media es altísima, y lo que antes podríamos considerar excepcional se está convirtiendo en norma. España está viviendo una auténtica edad de oro del vino, y Madrid Fusión 2026 ha sido el escenario perfecto para constatarlo.

Madrid Fusión 2026

Bodegas Mariscal: tradición y carácter manchego

Uno de los descubrimientos que más nos ha impactado ha sido Bodegas Mariscal, un proyecto familiar ubicado en pleno corazón de La Mancha que está demostrando que esta denominación de origen tiene mucho más que ofrecer de lo que tradicionalmente se le ha reconocido. Fundada hace varias generaciones, Bodegas Mariscal ha sabido conjugar el respeto por las técnicas tradicionales con la innovación enológica más actual.

Sus viñedos, situados en zonas de gran altitud, se benefician de la amplitud térmica característica de La Mancha, lo que permite obtener uvas con una acidez equilibrada y una concentración aromática excepcional. Hemos probado su gama completa, y cada vino nos ha sorprendido por razones diferentes. Su blanco de Airén, variedad que durante décadas fue considerada menor, es una auténtica lección de cómo el trabajo en viña y una vinificación cuidadosa pueden transformar completamente el perfil de una uva. Fresco, mineral, con notas cítricas y un final persistente, este vino desafía todos los prejuicios sobre la variedad.

Pero si hay algo que define a Bodegas Mariscal son sus tintos. Su Tempranillo de viñas viejas es un homenaje a la esencia manchega: color picota intenso, nariz compleja donde se entrelazan frutas rojas maduras con notas especiadas y toques de monte bajo mediterráneo, y en boca una estructura firme pero elegante, con taninos sedosos y un final largo y persistente. También nos llamó especialmente la atención su Syrah, una variedad que en La Mancha está encontrando condiciones excepcionales para expresarse. Potente pero equilibrado, con esa nota especiada característica de la variedad perfectamente integrada con la fruta madura.

Lo que más valoramos de Bodegas Mariscal es su honestidad. Son vinos que hablan de su territorio sin artificios, que reflejan el carácter de una tierra a veces subestimada pero capaz de producir grandes caldos cuando se trabaja con rigor y pasión.

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Bodega Sommos: la elegancia del Somontano

Otro de los momentos destacados de nuestra visita fue el encuentro con los vinos de Bodega Sommos, un proyecto que está llevando la DO Somontano a cotas de excelencia internacional. Situada en la provincia de Huesca, en pleno Prepirineo aragonés, Sommos representa la modernidad y la ambición sin perder de vista la identidad del territorio.

Su arquitectura vanguardista, diseñada por Jesús Manzanares Japón, ya anticipa lo que vamos a encontrar en la copa: vinos contemporáneos, técnicamente impecables, pero con alma y personalidad. Sommos trabaja tanto con variedades internacionales como con autóctonas, y en todos los casos el resultado es sobresaliente.

Comenzamos la cata con su Chardonnay, un blanco que nos transportó inmediatamente a la frescura del Prepirineo. Fermentado parcialmente en barrica, presenta una complejidad aromática fascinante: manzana verde, flores blancas, un toque de bollería que aporta la crianza sobre lías, y esa mineralidad característica de los suelos del Somontano. En boca es redondo, cremoso, pero con la acidez justa que lo mantiene fresco y bebible.

El Gewürztraminer de Sommos fue otra revelación. Esta variedad, tan exigente y difícil de equilibrar, encuentra en el clima del Somontano las condiciones perfectas. Intensamente aromático, con notas de lichi, rosa y especias dulces, pero sin caer en el empalago, manteniendo una elegancia que lo hace sumamente versátil en el maridaje.

Entre sus tintos, probamos el Crianza, un coupage en el que predomina el Tempranillo acompañado de Cabernet Sauvignon y Merlot. Color cereza brillante, nariz donde la fruta roja se combina con notas tostadas de la crianza en barrica francesa, y en boca una estructura firme con taninos pulidos y un final especiado muy agradable. Es un vino que respeta la tradición pero la interpreta con lenguaje actual.

El Reserva de Sommos es, sin duda, uno de los grandes vinos que hemos probado en Madrid Fusión. Elaborado solo en las mejores añadas y tras una cuidadosa selección de uvas, este vino pasa por un largo proceso de crianza que incluye barrica de roble francés y americano, seguido de afinamiento en botella. El resultado es un vino complejo, profundo, con capas de aromas que van desde la fruta negra madura hasta el cacao, el cuero fino y las especias dulces. En boca es poderoso pero elegante, con taninos maduros perfectamente integrados y un final interminable. Un vino para guardar, para disfrutar con calma, para acompañar grandes momentos.

Sommos demuestra que el Somontano está en su mejor momento, y que la apuesta por la calidad y la innovación está dando frutos excepcionales.

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Bodega Siluvio: el Atlántico en la copa desde Asturias

No podíamos dejar de mencionar a Bodega Siluvio, un proyecto que nos llenó de emoción por representar la viticultura asturiana, una de las más desconocidas pero también de las más apasionantes de España. Asturias, tierra tradicionalmente asociada a la sidra, está viviendo un renacimiento vitivinícola gracias a bodegas como Siluvio que están recuperando variedades autóctonas y demostrando que el clima atlántico puede producir vinos de extraordinaria calidad.

Los vinos de Siluvio son una expresión pura del Atlántico: frescos, vibrantes, con una acidez que habla del clima húmedo y las brisas marinas. Trabajan principalmente con la variedad Albarín Blanco, una uva autóctona asturiana que durante décadas estuvo al borde de la desaparición y que ahora está siendo reivindicada por su capacidad para producir blancos de gran finura.

El Albarín de Siluvio que probamos es un vino delicado pero con carácter: nariz de flores blancas, manzana verde, notas herbáceas que recuerdan al monte asturiano, y ese toque salino que traen los vientos del Cantábrico. En boca es nervioso, con una acidez eléctrica que lo hace tremendamente refrescante, ideal para acompañar pescados y mariscos.

También elaboran tintos con la variedad Albarín Tinto, otra uva autóctona asturiana de gran potencial. Son vinos más ligeros en estructura que los mediterráneos, pero con una elegancia y una expresión frutal muy atractivas. El que probamos tenía aromas de frutos rojos del bosque, notas florales y un toque especiado, con una boca fresca y un paso sedoso.

Lo que más valoramos de Siluvio es su valentía. Apostar por la viticultura en Asturias no es fácil, pero están demostrando que es posible. Y, sobre todo, que merece la pena. Sus vinos son un orgullo para la región y un descubrimiento para quienes no conocemos esta faceta del norte de España.

Un mosaico de bodegas y proyectos sorprendentes

Pero nuestra exploración enológica en Madrid Fusión 2026 no terminó ahí. Descubrimos un sinfín de bodegas y proyectos que, en conjunto, nos ofrecieron un panorama completo de la diversidad y la calidad del vino español actual.

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Tuvimos la oportunidad de probar los vinos de Bodegas Erupción. Procedentes de Lanzarote. Capturan de manera magistral la esencia volcánica de las Islas Canarias. Sus vinos, elaborados con la variedad Malvasía. Tienen esa mineralidad única que solo los suelos volcánicos pueden aportar, con una salinidad que recuerda constantemente la cercanía del océano.

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La Bodega Casa Althay, de la DO Lanzarote, nos sorprendió gratamente con sus vinos que hablan del suelo volcánico. Potentes pero elegantes, con una expresión frutal limpia y fresca de enorme personalidad.

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Bancalet nos ofreció vinos de la Terra Alta que reflejan perfectamente el carácter mediterráneo de esta zona de Tarragona. Blancos de Garnacha Blanca frescos y estructurados, y tintos donde la Garnacha Tinta despliega toda su expresividad.

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No pudimos resistirnos a probar el vermut Peulach, un proyecto que está revolucionando la categoría de los vermuts artesanales. Elaborado con vino base de gran calidad y una selección cuidadosa de botánicos, es un vermut complejo, aromático, perfectamente equilibrado entre dulzor y amargor.

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Los vinos de Bodegas Anayón, de la DO Cariñena, fueron otro descubrimiento importante. Esta denominación, una de las más antiguas de España, está viviendo una época de renovación, y bodegas como Anayón están demostrando que Cariñena puede competir con las denominaciones más prestigiosas del país. Sus Garnachas viejas son espectaculares.

Las bodegas y vinos de Alto de Pioz, de la Alcarria, nos mostraron que incluso las denominaciones menos conocidas pueden sorprender. Sus vinos, elaborados con variedades como Tempranillo y Malvar, tienen una relación calidad-precio excepcional.

Los vinos de Adega Saiñas, de la Ribeira Sacra, fueron un viaje a los viñedos en terrazas más espectaculares de España. Sus Mencías expresan la mineralidad pizarrosa de la zona con una elegancia y frescura que nos conquistaron.

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Bodega Sei Solo presentó vinos de una personalidad arrolladora, fruto de un trabajo minucioso en viñedos singulares y de una vinificación respetuosa que busca la máxima expresión del terruño.

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Bodegas Asenjo & Manso, de la Ribera del Duero, confirmaron por qué esta denominación sigue siendo una de las más valoradas internacionalmente. Sus Tempranillos tienen esa estructura, complejidad y elegancia que han hecho famosa a la zona.

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Doble de Pérez, un proyecto innovador y rompedor, nos demostró que el vino también puede ser divertido sin renunciar a la calidad. Sus etiquetas provocadoras esconden vinos muy serios y bien elaborados.

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Los vinos Llámalo X fueron otra sorpresa: un proyecto que busca hacer vinos naturales accesibles y comprensibles, sin perder la esencia ni la autenticidad.

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Bodega Finca Fuentegalana, con sus vinos de Rueda, nos recordó que esta denominación no solo produce excelentes Verdejos sino que está explorando nuevos caminos con otras variedades y estilos.

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Berta Valgañón presentó vinos que son pura expresión de la Rioja más moderna: respeto por la tradición pero con una visión fresca y contemporánea que conecta con los nuevos consumidores.

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Celler Arreats, del Empordà, nos ofreció vinos mediterráneos de gran personalidad, donde la influencia del mar se nota en cada sorbo. Sus blancos y rosados son especialmente destacables.

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El proyecto Tierras de Albariza, centrado en los suelos albariñosos de Jerez, está reivindicando vinos blancos secos de la zona que durante décadas quedaron eclipsados por los vinos generosos. Son vinos minerales, salinos, con una tensión y una complejidad fascinantes. El viticultor Juan Bernal nos mostró vinos de pequeña producción elaborados con un cuidado artesanal que se nota en cada detalle. Son vinos honestos, transparentes, que reflejan fielmente su origen.

Los vinos de Lagar Pedregales, de las Rías Baixas, fueron una lección de cómo hacer Albariños diferentes, buscando mayor complejidad y estructura sin perder la frescura característica de la zona.

Don Ricardo Albariño confirmó el gran momento de las Rías Baixas con un vino elegante, aromático, perfectamente equilibrado.

Los vinos de Castellum Augusti, de la IGP Terra de Barbanza e Itia, fueron un descubrimiento de una denominación todavía poco conocida pero con un potencial enorme. Sus blancos muestran que hay otro estilo de «albariños».

O Elixir de Lucía, otro proyecto de las Rías Baixas, nos ofreció Albariños con crianza sobre lías que añaden complejidad y untuosidad manteniendo la esencia atlántica.

Venta del Puerto nos transportó a Castilla con vinos que hablan de la meseta, de la amplitud térmica, de viñedos viejos trabajados con respeto y paciencia.

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Torralbenc, de Menorca, demostró que las islas Baleares no solo tienen paisajes paradisíacos sino también vinos de gran calidad, con una personalidad mediterránea marcada por la influencia del mar y del viento.

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Mención especial merece la DOP Jumilla, que tuvo una presencia muy destacada en Madrid Fusión. Pudimos comprobar cómo esta denominación murciana está experimentando una auténtica revolución cualitativa. Los vinos que probamos, tanto blancos como tintos, mostraron una evolución impresionante respecto a lo que tradicionalmente se asociaba con Jumilla.

Encontramos tintos de Monastrell con gran finura y elegancia, alejados del estilo potente y alcohólico del pasado, y blancos frescos y aromáticos que aprovechan la altitud de algunos viñedos para conseguir acideces equilibradas. Jumilla está demostrando que puede producir vinos modernos, competitivos internacionalmente, sin renunciar a su identidad. La apuesta por la viticultura sostenible, el trabajo en viñedos viejos y la recuperación de parcelas singulares está dando frutos excepcionales.

Madrid Fusión 2026

Los vinos de Las Danzas, de la DOP Cangas, fueron otro descubrimiento importante. Esta pequeña denominación asturiana está produciendo vinos de una autenticidad apabullante, con las variedades Albarín Blanco y Albarín Negro como protagonistas. Son vinos que hablan del Atlántico, del clima húmedo, de una viticultura heroica en pequeñas parcelas familiares.

Una apuesta por la diversidad: vinos de baja graduación y sin alcohol en Madrid Fusión 2026

Para terminar, queremos destacar que Madrid Fusión 2026 también dio espacio a una tendencia cada vez más importante: los vinos de baja graduación alcohólica y los vinos sin alcohol. Probamos productos de la gama Zuka, que están demostrando que es posible elaborar bebidas de calidad con menos alcohol o sin él.

Se trata de productos que mantienen complejidad aromática y estructura en boca, pero que responden a las nuevas demandas de consumidores que buscan opciones más saludables o simplemente quieren disfrutar del vino en contextos donde el alcohol no es apropiado. Es una categoría que todavía tiene mucho recorrido, pero que ya está ofreciendo resultados muy interesantes.

Madrid Fusión 2026


[dropcap]N[/dropcap]uestra visita a Madrid Fusión 2026 ha sido una confirmación de que el vino español vive un momento excepcional. La diversidad, la calidad, la innovación y el respeto por la tradición se combinan para ofrecer un panorama enológico de primer nivel mundial. Cada copa que probamos fue un descubrimiento, cada conversación con viticultores y bodegueros nos transmitió la pasión y el compromiso que hay detrás de cada botella.

España tiene vino para todos los gustos, para todas las ocasiones, y lo mejor es que todavía quedan muchos rincones por descubrir. Muchas bodegas por visitar, muchos vinos por probar. Madrid Fusión 2026 no solo es una cumbre gastronómica, es también una celebración del vino español en toda su diversidad y grandeza.

David De Santiago Suárez

David De Santiago Suárez, es nuestro compañero especializado en la sección de quesos, experto en el mundo de los quesos, que nos cuenta todo aquello que se mueva en el mundo de este producto delicioso. Pero además es un reconocido foodie, amante del enoturismo y que suele realizar escapadas enoturísticas que posteriormente comparte con todos nosotros.

 

Por David De Santiago Suárez

David De Santiago Suárez, es nuestro compañero especializado en la sección de quesos, experto en el mundo de los quesos, que nos cuenta todo aquello que se mueva en el mundo de este producto delicioso. Pero además es un reconocido foodie, amante del enoturismo y que suele realizar escapadas enoturísticas que posteriormente comparte con todos nosotros.