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El mapa mundial del alcohol cambia de rumbo: seis años de caída antes de volver a crecer
India emerge como la gran potencia del consumo mientras el vino afronta la mayor contracción entre las principales categorías
El mercado mundial de las bebidas alcohólicas atraviesa una transformación profunda. Tras décadas en las que los grandes mercados occidentales marcaron el ritmo del sector, las previsiones apuntan ahora hacia un escenario radicalmente distinto: el consumo global seguirá reduciéndose durante los próximos seis años y no volverá a registrar crecimiento hasta 2031. Sin embargo, lejos de hablar de un colapso, los analistas consideran que el sector se dirige hacia una nueva fase de equilibrio marcada por el relevo geográfico de los consumidores y por la evolución de sus hábitos.
Según un estudio elaborado por la consultora especializada IWSR (International Wine and Spirits Record), los volúmenes mundiales de bebidas alcohólicas disminuirán de forma continuada hasta comienzos de la próxima década. Aun así, la recuperación posterior permitirá que en 2035 el mercado se sitúe muy cerca de los niveles registrados en 2025, con una pérdida acumulada de apenas el 1% en términos de volumen durante todo el periodo analizado.
El centro de gravedad se desplaza hacia los mercados emergentes
Uno de los mensajes más relevantes del informe es que el futuro del sector ya no estará determinado principalmente por Europa, Norteamérica o China. Los expertos prevén una redistribución progresiva del consumo hacia países emergentes con una población joven en crecimiento y una mayor incorporación de consumidores adultos al mercado.
India será el caso más destacado. Las previsiones apuntan a un aumento del 38% en el consumo de bebidas alcohólicas entre 2025 y 2035, lo que permitirá al país superar a Estados Unidos en 2032 y convertirse en el segundo mayor mercado mundial, únicamente por detrás de China. También destacan los avances previstos en Colombia (+26%), Vietnam (+15%) y México (+13%).
En contraste, algunos de los mercados históricos del sector seguirán perdiendo peso. China registraría una reducción cercana al 19% en el número de consumiciones, mientras que Estados Unidos podría caer un 18%. Japón (-15%), Alemania (-14%) y Reino Unido (-13%) también muestran perspectivas claramente descendentes para la próxima década.
Consumidores más moderados, pero más numerosos
La moderación continúa consolidándose como una de las tendencias estructurales más importantes del mercado. Factores relacionados con la salud, el bienestar, los cambios culturales y las restricciones económicas están impulsando un menor consumo individual de alcohol.
Los datos de IWSR indican que, de aquí a 2035, el consumo anual de alcohol puro por persona disminuirá aproximadamente medio litro. Traducido a términos prácticos, equivale a dejar de consumir cada año una caja de vino o dos botellas de destilados por persona.
Sin embargo, este fenómeno se verá parcialmente compensado por el crecimiento demográfico. La población mundial en edad legal de consumir alcohol aumentará alrededor de un 9% durante el mismo periodo. En otras palabras, aunque cada consumidor beba menos, habrá más consumidores potenciales, lo que contribuirá a estabilizar el mercado global.
El vino, la categoría más castigada
Si se analizan las distintas categorías de bebidas alcohólicas, el vino aparece como el gran perjudicado en las previsiones para la próxima década.
Mientras que el volumen global de cerveza retrocedería alrededor de un 1% y los destilados apenas un 2%, el vino podría experimentar una caída cercana al 14%, la más pronunciada entre las principales categorías del sector.
La tendencia ya se percibe en los datos más recientes. Entre 2024 y 2025, el volumen mundial de bebidas alcohólicas descendió un 2%. Durante ese mismo periodo, el vino sufrió una contracción del 5%, superior a la registrada por la cerveza (-2%) y por los espirituosos (-3%).
Para el sector vitivinícola, estos datos confirman un desafío que lleva años gestándose: atraer a nuevas generaciones de consumidores en un entorno donde las ocasiones de consumo son menos frecuentes y donde el interés por productos más ligeros y versátiles continúa creciendo.
El auge imparable de los Ready to Drink
En el lado opuesto se sitúan las bebidas Ready to Drink (RTD), una categoría que engloba cócteles preparados, combinados listos para consumir y otras propuestas orientadas a la conveniencia.
Estas bebidas crecieron un 3% en volumen durante 2025 y las previsiones apuntan a una expansión adicional del 17% durante la próxima década. El fenómeno refleja un cambio en las preferencias de los consumidores, cada vez más interesados en la practicidad, la experimentación con sabores y la posibilidad de elegir distintos niveles de graduación alcohólica según el momento de consumo.
De hecho, el volumen mundial de RTD alcanzó por primera vez en 2025 el equivalente a 1.000 millones de cajas de nueve litros, una cifra que confirma la consolidación de esta categoría como uno de los grandes motores de crecimiento del negocio.
Un sector obligado a reinventarse
Las conclusiones del estudio apuntan a un escenario complejo pero no necesariamente negativo para la industria. La estabilización prevista para comienzos de la próxima década supone una señal de resiliencia, aunque obliga a productores, distribuidores y marcas a adaptarse a un consumidor diferente.
La geografía del consumo está cambiando, las nuevas generaciones beben menos y el vino pierde protagonismo frente a formatos más flexibles y accesibles. Al mismo tiempo, mercados como India, Latinoamérica o determinadas regiones de África emergen como territorios estratégicos para el crecimiento futuro.
La gran cuestión para el mundo del vino será cómo responder a esta nueva realidad. El desafío ya no consiste únicamente en vender más botellas, sino en seguir siendo relevante para consumidores que buscan experiencias distintas, mayor moderación y productos capaces de adaptarse a estilos de vida cada vez más diversos.
