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PX Selección 1973 de Toro Albalá y el queso curado de oveja 1949 de Quesería Feijoo

El maridaje entre el PX Selección 1973 de Toro Albalá y el queso curado de oveja 1949 de Quesería Feijoo es una combinación extraordinaria que juega con contrastes y complementos fascinantes.

El vino PX Selección 1973 es un Pedro Ximénez excepcional de Montilla-Moriles, con décadas de crianza oxidativa. Este vino ofrece una densidad casi melosa, con aromas intensos de pasas, higos secos, dátiles, caramelo, café torrefacto y notas de especias dulces. En boca es untuoso, con una dulzura concentrada pero equilibrada por la acidez que aporta frescura.

El queso 1949 de Feijoo es un curado de oveja gallego de gran personalidad, que fue premiado como el mejor queso de oveja de España no hace mucho tiempo. Presenta una textura compacta y algo granulosa, sabores intensos a frutos secos, mantequilla rancia y notas lácticas profundas, con el punto justo de sal y ese toque animal característico de los quesos de oveja bien madurados.

¿Por qué funciona este maridaje?

El contraste entre la dulzura sedosa del PX y la salinidad grasa del queso curado crea un equilibrio perfecto. La untuosidad del vino envuelve la intensidad del queso, mientras que la sal y las proteínas del queso limpian el paladar de la dulzura concentrada del Pedro Ximénez. Es un juego de texturas cremosas contra cristalinas, de dulce contra salado, donde ambos productos se elevan mutuamente.

Además, ambos comparten una complejidad aromática que viene de largas maduraciones: el vino con su crianza en soleras y el queso con su curación prolongada. Esto crea puntos de conexión en notas de frutos secos, caramelo y profundidad umami.

Es un maridaje clásico de la tradición española, perfecto para cerrar una comida o disfrutar como experiencia contemplativa.

Sobrelías Redacción

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