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Baco en la pintura
Algunas pinturas con Baco como protagonista

En nuestra sección de «Arte y Vino», hoy nos detenemos en la figura de Baco en la pintura a través de los siglos.

La Antigüedad clásica y el vino como mito

Era necesario comenzar por donde nace Baco (Dionisio), el dios del vino, enrraizado con la mitología grecorromana, donde fue una de las figuras más representadas en mosaicos, frescos y esculturas.

De hecho, en Pompeya, por ejemplo, se conservan frescos de banquetes y celebraciones báquicas, donde el vino simboliza la unión social y lo sagrado.

Renacimiento

Puede que el Renacimiento fuera el punto de inicio en la que Arte y Vino comenzaron a darse la mano y despetaron el interés por ambas culturas.

Tiziano, en obras como “Baco y Ariadna” (1523), une mito y vino como representación del éxtasis y la pasión, una pintura que es bastante anterior a la afamada de Caravaggio.

El Barroco: abundancia y cotidianeidad

A caballo del Renacimiento y del Barroco, nos encontramos con la pintura que  puede que sea la más representativa de esta eépoca que evoca el mundo del vino. Así, la obra “Baco” de 1596 de Caravaggio, muestra a un joven Baco con copa de vino, racimos y frutas, en una mezcla de sensualidad y naturalismo.Esta época mostró en la pintura a baco de una forma más cotuidiana a la vez que como un símbolo de abundancia.

Autores como Diego Velázquez, con obras como “Los borrachos” o “El triunfo de Baco” (1628–1629), realizaban una mezcla entre lo divino (Baco coronando con laurel) y lo humano (campesinos ebrios), donde el vino es tanto rito como celebración popular.

También Pedro Orrente y otros pintores españoles del Siglo de Oro representan escenas de vendimia y banquetes con vino.

Naturalezas muertas y bodegones del siglo XVII y XVIII

Un nuevo tipo de estilo entra en el mundo de la pintura y el vino, destacando en este autores como Juan de Zurbarán, Luis Meléndez o Juan Sánchez Cotán que incluyen botellas, copas de vino y racimos en sus bodegones de estos dos siglos.

El vino aquí se presenta como objeto cotidiano, pero cargado de simbolismo de fugacidad y goce.

Siglo XIX: romanticismo y costumbrismo

Sin duda si una autor español une el vino con le esencia cultural y el pueblo ese es Francisco de Goya. Sus obras “La vendimia” o “El otoño” (1786) son un ejemplo en el que un cartón para tapiz muestra la recolección de la uva.

Pintores costumbristas como Joaquín Sorolla también incluyen escenas de trabajo en viñedos o tabernas.

Siglo XX: la vanguardia y el vino como símbolo vital

Pablo Picasso, en obras como “Bodegón con botella de vino” (1914), convierte el vino en geometría cubista.

Juan Gris, “Botella de vino y copa” (1913), explora lo mismo en un lenguaje abstracto.

Marc Chagall, en sus escenas oníricas, incorpora copas de vino como metáforas de alegría y espiritualidad.

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El vino en la pintura ha pasado de ser un atributo mitológico (Baco), a un símbolo social (banquetes, tabernas), a un objeto cotidiano (bodegones), hasta llegar a convertirse en un motivo estético en el arte moderno.

Esto es solamente una pequeña muestra de la unión pictórica que sempre han tenido el mundo del vino y de la pintura.

Sobrelías Redacción

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