copa y botella de un vino blanco sin alcohol

Loading

Solos Technology apuesta por recuperar los aromas para mejorar la calidad de los vinos sin alcohol

La evolución de los vinos sin alcohol está llevando al sector a afrontar un reto que va mucho más allá de eliminar el etanol: conservar los aromas, la personalidad y la complejidad sensorial del vino original. En este contexto, Solos Technology ha desarrollado un sistema patentado de recuperación de aromas que busca mejorar la calidad de los vinos desalcoholizados sin recurrir a la incorporación de aromas artificiales.

La tecnología y sus posibilidades han sido analizadas en un reportaje publicado por Club Oenologique el 29 de septiembre de 2026, firmado por Jacopo Mazzeo y elaborado en colaboración con Solos Technology. El artículo recoge las experiencias de distintos profesionales que trabajan en el desarrollo y evolución de los vinos sin alcohol y pone el foco en la importancia de la experiencia sensorial para consolidar esta categoría.

El gran desafío de los vinos sin alcohol: conservar sus aromas

La desalcoholización permite obtener vinos con una graduación alcohólica muy reducida o nula, pero el proceso también plantea dificultades para mantener determinadas características del producto original (tecnología de recupración de aromas).

El alcohol no es únicamente un componente relacionado con la graduación. También influye en la percepción del volumen en boca, el equilibrio y la intensidad de las sensaciones gustativas. Además, durante los procesos de desalcoholización del vino pueden perderse compuestos volátiles responsables de una parte importante de la expresión aromática del vino.

Esta circunstancia supone un desafío para las bodegas que quieren desarrollar referencias sin alcohol capaces de ofrecer una experiencia sensorial satisfactoria.

El objetivo no consiste solamente en conseguir un producto sin etanol, sino en preservar, en la medida de lo posible, los rasgos que permiten reconocer su variedad de uva, su elaboración y su procedencia.

En un mercado donde los consumidores pueden comparar cada vez más referencias, la calidad aromática se convierte en un elemento importante para diferenciar los vinos desalcoholizados y favorecer su aceptación.

¿Cómo funciona la tecnología de recuperación de aromas de Solos?

Solos Technology trabaja con un sistema patentado de recuperación de aromas, conocido como Aroma Recovery System (ARS), que busca recuperar parte de los compuestos aromáticos que se separan durante la desalcoholización.

El principio consiste en capturar determinados compuestos volátiles procedentes del vino durante el proceso, separarlos y reincorporarlos posteriormente al producto desalcoholizado.

De esta forma, la tecnología pretende reducir la pérdida de expresión aromática que puede producirse al retirar el alcohol y contribuir a conservar una mayor fidelidad respecto al vino de partida.

La propuesta se diferencia de los métodos que buscan reconstruir el perfil sensorial mediante la incorporación de aromas externos. Según la compañía, su sistema permite recuperar los aromas del propio producto, sin necesidad de añadir aromas artificiales para restablecer ese perfil.

Esto puede resultar especialmente interesante para las bodegas que buscan desarrollar vinos sin alcohol con una identidad reconocible y una composición coherente con su filosofía de elaboración.

No obstante, la recuperación aromática no elimina por sí sola todos los efectos de la desalcoholización. La textura, el volumen en boca, la acidez percibida y el equilibrio general siguen siendo aspectos que deben trabajarse durante el diseño del producto.

perfiles de los consumidores de vino sin alcohol en España

Christian Nett: conservar la identidad del vino después de retirar el alcohol

Uno de los casos recogidos en el reportaje es el de Christian Nett, quinta generación de viticultores de Weingut Bergdolt-Reif & Nett, en Alemania, que trabaja con una gama de vinos sin alcohol elaborados mediante esta tecnología.

Nett destaca la posibilidad de seguir reconociendo características propias de sus vinos después de la desalcoholización, entre ellas la variedad de uva, la expresión del terruño y determinados matices relacionados con la crianza en madera.

Su experiencia ilustra una de las aspiraciones de los productores de vinos sin alcohol: que el proceso tecnológico no borre por completo la personalidad construida durante la elaboración del vino original.

Para una bodega, la búsqueda de una expresión aromática reconocible en los vinos sin alcohol puede ser importante tanto desde el punto de vista de la calidad como de la diferenciación comercial. No se trata únicamente de ofrecer una bebida con una graduación distinta, sino de mantener una relación reconocible entre el producto original y su versión desalcoholizada.

Etiquetado y transparencia: otra cuestión relevante para el segmento NoLo

La tecnología de Solos también plantea una cuestión relacionada con la composición y la información que recibe el consumidor.

Según la compañía, la recuperación de los aromas propios del vino puede evitar la necesidad de incorporar aromas artificiales para reconstruir el perfil aromático perdido durante el proceso.

Esto puede facilitar que determinados productores desarrollen productos con una composición más sencilla. Sin embargo, la composición final, los ingredientes utilizados y las obligaciones de etiquetado deben comprobarse en cada producto concreto: no es posible generalizar estas características a todos los vinos desalcoholizados elaborados mediante esta tecnología.

En una categoría que todavía busca consolidar su posicionamiento, la transparencia puede contribuir a generar confianza y ayudar al consumidor a comprender las diferencias entre las distintas propuestas disponibles en el mercado.

Zeronimo y las posibilidades gastronómicas de los vinos sin alcohol

El reportaje también recoge la experiencia de Katja Bernegger, fundadora de Zeronimo, una marca austríaca especializada en vinos sin alcohol.

Su proyecto incluye colaboraciones gastronómicas con el chef suizo David Geisser, vinculado a la alta cocina, para explorar maridajes adaptados a las diferencias sensoriales entre los vinos sin alcohol.

La iniciativa resulta interesante porque amplía el debate más allá de la tecnología empleada en la elaboración. Si los vinos sin alcohol quieren incorporarse a nuevas ocasiones de consumo, también necesitan encontrar su lugar en la restauración, la gastronomía y las experiencias enoturísticas.

Los maridajes requieren tener en cuenta las particularidades de cada referencia, especialmente su acidez, sus aromas, su dulzor, su estructura y su persistencia. Por ello, no siempre será adecuado trasladar automáticamente las recomendaciones gastronómicas de un vino convencional a su versión desalcoholizada.

Esta búsqueda de nuevas posibilidades de consumo refuerza la idea de que los vinos sin alcohol pueden desarrollar su propia identidad dentro del universo del vino, en lugar de limitarse a reproducir las características de las referencias tradicionales.

La tecnología, una pieza clave en la evolución de los vinos desalcoholizados

La recuperación de aromas representa una de las líneas de innovación que pueden contribuir a mejorar la calidad de los vinos sin alcohol. Sin embargo, su desarrollo debe entenderse dentro de un proceso más amplio que incluye la selección de la materia prima, la elaboración del vino base, la desalcoholización y el ajuste final del producto. El crecimiento y la evolución del mercado NoLo depende de ello.

El reto consiste en encontrar un equilibrio entre la reducción del alcohol y la conservación de las características que el consumidor espera encontrar en la copa.

Para las bodegas, este trabajo puede abrir oportunidades de diferenciación en un segmento que busca propuestas más elaboradas y con una mayor atención a la calidad sensorial. Para los consumidores, el avance de estas tecnologías puede ampliar las opciones disponibles en momentos en los que prefieren evitar el alcohol.

La recuperación de aromas no significa que todos los vinos desalcoholizados vayan a reproducir exactamente la experiencia de un vino convencional. Sí representa, no obstante, una vía tecnológica para intentar preservar mejor determinados rasgos del producto original.

En definitiva, el futuro de los vinos sin alcohol no dependerá únicamente de cuánto alcohol se consiga retirar, sino también de la calidad y la personalidad que permanezcan en la copa.

Sobrelías Redacción

Sobrelías Redacción

Por Sobrelías Redacción

Sobrelías Redacción