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El futuro de los vinos sin alcohol no pasa únicamente por conseguir eliminar el etanol. Cada vez más, el reto de la categoría NoLo está en conseguir que el producto conserve la mayor parte posible de los aromas, la complejidad y la identidad del vino de partida.
En esta línea se sitúa el último movimiento de Henkell Freixenet, que ha incorporado en su centro de producción de Wiesbaden (Alemania) el Aroma Recovery System (ARS), una tecnología patentada de Solos Technology destinada a recuperar los compuestos aromáticos del vino durante el proceso de desalcoholización.
La operación supone un nuevo paso hacia una generación de vinos desalcoholizados premium, en un momento en el que la calidad sensorial empieza a ser uno de los principales factores de diferenciación dentro del mercado de los vinos NoLo.
El gran reto del vino sin alcohol: quitar el alcohol sin perder el vino
La elaboración de un vino sin alcohol parte, en muchos casos, de un vino convencional que posteriormente se somete a un proceso físico para reducir o eliminar el etanol.
El problema es que el alcohol no es el único compuesto que puede verse afectado durante este proceso.
La desalcoholización puede provocar también una pérdida de determinados compuestos volátiles responsables de buena parte de la percepción aromática del vino.
Por eso, la tecnología se ha convertido en uno de los grandes campos de investigación dentro de los vinos sin alcohol.
Como ya explicamos en Sobrelias al analizar cómo se hace el vino sin alcohol, la eliminación del etanol requiere procesos tecnológicos específicos y el objetivo de los sistemas más avanzados es reducir al máximo el impacto sobre las características originales del vino.
La cuestión ya no es solamente:
¿Cómo quitar el alcohol al vino?
La pregunta que empieza a dominar el desarrollo de la categoría es otra:
¿Cómo quitar el alcohol conservando la identidad sensorial del vino?
¿Qué es el Aroma Recovery System de Solos?
El sistema instalado por Henkell Freixenet ha sido desarrollado por Solos Technology y recibe el nombre de Aroma Recovery System (ARS).
Su funcionamiento se basa en capturar determinados compuestos aromáticos naturales durante el proceso de desalcoholización para posteriormente reincorporarlos al producto final.
Según explica Solos, su tecnología utiliza un sistema de extracción en fase sólida capaz de recuperar un espectro de compuestos volátiles procedentes del vino. Posteriormente, esos compuestos se vuelven a introducir después de la eliminación del alcohol.
El objetivo es relativamente sencillo de entender: eliminar el alcohol intentando conservar la huella aromática del vino original.
Y esto puede resultar especialmente importante en los vinos blancos y espumosos, donde la expresión aromática tiene un peso determinante en la percepción del consumidor.
Henkell Freixenet lleva más de 30 años trabajando con vinos sin alcohol
La incorporación de esta tecnología no parte de cero.
Henkell Freixenet señala que acumula alrededor de 30 años de experiencia en la elaboración de vinos espumosos sin alcohol, por lo que la instalación del sistema de Solos supone una evolución de una línea de trabajo que el grupo lleva desarrollando durante décadas.
La compañía está reforzando así su posicionamiento en una categoría que considera estratégica.
De hecho, el grupo ya ha señalado el crecimiento de su cartera de productos sin alcohol y cuenta con diferentes referencias dentro de este segmento, entre ellas la gama Freixenet Diamond 0.0%.
La apuesta actual va un paso más allá: no se trata solamente de ampliar el catálogo de productos sin alcohol, sino de mejorar tecnológicamente el resultado de la desalcoholización.
Fürst von Metternich Riesling Alcohol-free, entre los primeros productos
Uno de los ejemplos asociados a esta colaboración es Fürst von Metternich Riesling Alcohol-free, una referencia elaborada a partir de Riesling que aparece como uno de los primeros productos de Henkell Freixenet desarrollados en colaboración con Solos Technology.
La elección resulta interesante.
El Riesling es una variedad especialmente reconocida por su capacidad aromática y por la importancia que tienen sus perfiles frutales, florales y minerales en la percepción del vino.
En un producto de estas características, mantener una expresión aromática reconocible después de la desalcoholización puede resultar especialmente relevante.
La tecnología de recuperación de aromas busca precisamente actuar sobre uno de los puntos que históricamente han condicionado la percepción de los vinos desalcoholizados: la sensación de que, al retirar el alcohol, también desaparece parte de la personalidad del vino.
Del vino sin alcohol al vino sin alcohol premium
La noticia refleja un cambio importante dentro de la categoría NoLo.
Durante los primeros años de expansión de los vinos sin alcohol, buena parte del debate estaba centrado en una cuestión básica:
¿Puede existir una alternativa al vino tradicional sin alcohol?
Ahora la pregunta empieza a ser diferente.
El mercado está entrando en una fase en la que los consumidores pueden comparar diferentes referencias y exigir algo más que la ausencia de alcohol.
Aroma, variedad, equilibrio, textura, acidez, complejidad y capacidad gastronómica comienzan a adquirir una importancia mucho mayor.
Por eso, la tecnología puede convertirse en uno de los grandes elementos diferenciadores de los vinos sin alcohol premium.
La propia Solos señala que su sistema pretende facilitar la elaboración de productos NoLo que mantengan una mayor fidelidad respecto al vino de origen.
La recuperación de aromas puede cambiar la percepción del vino 0.0
Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el vino sin alcohol es la comparación permanente con su equivalente con alcohol.
El consumidor que conoce una determinada marca puede probar su versión 0.0 y esperar encontrar exactamente la misma experiencia.
Pero la eliminación del etanol modifica inevitablemente determinadas sensaciones del vino.
El alcohol contribuye a la percepción de volumen, textura, persistencia y equilibrio. Además, algunos procesos de desalcoholización pueden afectar a compuestos volátiles.
Por eso, recuperar los aromas no significa necesariamente que un vino 0.0 vaya a ser idéntico a su versión convencional.
Sí puede contribuir, sin embargo, a que el consumidor encuentre una mayor continuidad aromática y una identidad más reconocible.
Ese puede ser uno de los grandes campos de batalla del segmento NoLo durante los próximos años.
La tecnología ya llega también a España
La apuesta de Solos no se limita a Alemania.
En enero de 2026 la compañía puso en funcionamiento una planta especializada en productos NoLo en Alcàsser, Valencia, con una capacidad anunciada de hasta 16 millones de litros anuales. La instalación incorpora también su sistema de recuperación de aromas y tecnología de desalcoholización mediante vacío.
Este movimiento resulta especialmente relevante para España.
El país cuenta con una de las mayores industrias vitivinícolas del mundo y, al mismo tiempo, se encuentra ante el reto de adaptarse a unos hábitos de consumo que están cambiando.
La aparición de nuevas tecnologías puede facilitar que las bodegas españolas no tengan que elegir entre elaborar vino tradicional o entrar en el mercado NoLo con productos de menor posicionamiento.
La alternativa puede ser desarrollar vinos desalcoholizados de mayor valor añadido.
El vino sin alcohol empieza a competir también por calidad
La evolución tecnológica de la categoría coincide con un cambio en el perfil del consumidor.
El vino sin alcohol ya no se presenta únicamente como una bebida para quien no puede o no quiere consumir alcohol.
También puede formar parte de ocasiones de consumo diferentes: comidas entre semana, conducción, deporte, reuniones sociales, restaurantes, aperitivos o momentos en los que el consumidor simplemente quiere reducir su ingesta de alcohol.
Como hemos analizado anteriormente en Sobrelias, el crecimiento de los vinos NoLo está generando además nuevas preguntas sobre quién consume estos productos, qué busca y qué factores determinan su aceptación.
En ese escenario, mejorar la calidad sensorial puede ser decisivo.
Porque el futuro de los vinos sin alcohol probablemente no dependa de conseguir que todos sepan exactamente igual que los vinos tradicionales.
Puede depender de conseguir que el consumidor piense algo mucho más sencillo:
“Este vino sin alcohol está realmente bueno”.
¿Es este el futuro de los vinos desalcoholizados?
La instalación del Aroma Recovery System de Solos en Henkell Freixenet no significa que la tecnología haya resuelto todos los problemas de los vinos sin alcohol.
Pero sí representa una señal bastante clara sobre hacia dónde se dirige la industria.
La primera etapa consistió en aprender a eliminar el alcohol.
La siguiente consiste en eliminarlo conservando el máximo posible de la personalidad del vino.
Y en esa evolución, la recuperación de los aromas puede desempeñar un papel fundamental.
La apuesta de Henkell Freixenet es especialmente significativa porque procede de uno de los grandes grupos internacionales del vino espumoso y se produce precisamente en una categoría en la que la calidad sensorial será cada vez más importante.
El vino sin alcohol parece estar dejando atrás la etapa en la que bastaba con ofrecer una alternativa 0.0.
Ahora comienza la batalla por conseguir mejores vinos sin alcohol.
Y posiblemente ahí esté una de las claves para que el mercado NoLo pase de ser una tendencia emergente a convertirse en una categoría estable dentro del futuro del vino.

Sobrelías Redacción
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