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Vino sin alcohol y enoturismo: bodegas que ya ofrecen experiencias 0,0 en España

Durante décadas, visitar una bodega en España parecía tener un guion prácticamente establecido: recorrer los viñedos, conocer las instalaciones, descubrir cómo se elabora el vino y terminar con una copa en la mano.
Pero ese guión empieza a cambiar.
El crecimiento de los vinos sin alcohol y de los consumidores que buscan reducir o eliminar el alcohol está llegando también al enoturismo. Y ya no hablamos solamente de bodegas que tienen una referencia 0,0 en su catálogo.
Hay proyectos vitivinícolas españoles que están incorporando los vinos sin alcohol directamente a sus experiencias enoturísticas.
Algunos incluso han creado visitas específicas alrededor de ellos.
La pregunta ya no es solamente si el vino sin alcohol tiene futuro. La cuestión es si también puede convertirse en una nueva puerta de entrada al turismo del vino.
Matarromera: del vino sin alcohol a una experiencia enoturística propia
Si existe actualmente en España un proyecto que mejor representa esta tendencia es el de Bodegas Familiares Matarromera con WIN Sin Alcohol.
En Valbuena de Duero, en plena Ribera del Duero, el grupo ha creado una experiencia específicamente vinculada a sus elaboraciones sin alcohol.
La propuesta, denominada “Innovación sin alcohol”, incluye un paseo por el viñedo, la visita a la Bodega WIN Sin Alcohol y una explicación del proceso de elaboración. Pero lo realmente significativo llega al final: la experiencia termina con una cata de tres vinos 0,0 % de alcohol, WIN Verdejo, WIN Tempranillo 12 meses y WIN Blanco Espumoso, acompañados de aceite de oliva virgen extra.
No se trata, por tanto, de sustituir puntualmente una copa de vino por otra bebida.
El propio vino sin alcohol se convierte en el argumento de la visita.
La propuesta está planteada como una forma diferente de hacer turismo del vino y permite conocer las instalaciones donde se elaboran estas referencias.
Y Matarromera ha ido incluso más lejos. Ofrece una experiencia de enoturismo sin alcohol.
Vino con y sin alcohol en una misma experiencia
Otra de las experiencias de la compañía, Win + Emina, mezcla los dos mundos.
La visita permite conocer el Jardín de Variedades, Bodega Emina Ribera del Duero y realizar una cata de vinos con y sin alcohol.
Entre las referencias incluidas aparecen WIN Tempranillo 12 meses y WIN Blanco Espumoso, ambos 0,0 %, junto a Emina Verdejo Fermentado en Barrica y Emina Crianza.
Aquí aparece una fórmula especialmente interesante para el futuro del enoturismo: no separar al consumidor de vino del consumidor que no quiere alcohol, sino ofrecer una misma experiencia para ambos.
Es un planteamiento que puede resultar especialmente interesante para parejas, familias o grupos de amigos con hábitos de consumo diferentes.
El 0,0 también empieza a aparecer en las experiencias tradicionales
Matarromera ofrece además otro ejemplo que quizá sea todavía más significativo.
En su experiencia de vendimia “Emina: La Reina de la Vendimia”, la bienvenida entre viñedos comienza con una copa de WIN Verdejo, su vino sin alcohol.
Es decir, el 0,0 deja de estar limitado a una visita específicamente diseñada alrededor del vino desalcoholizado.
Empieza a formar parte de una experiencia enoturística convencional.
Y eso cambia bastante la perspectiva. Ofrece una cata de vinos con y sin alcohol.
El vino sin alcohol puede convertirse en una alternativa para determinados visitantes sin necesidad de crear un itinerario completamente diferente, generando un enoturismo más inclusivo.
Freixenet: el 0,0 como alternativa dentro de la visita a una cava
Otro caso interesante aparece en Cataluña.
La visita Freixenet Tour, en Sant Sadurní d’Anoia, mantiene el planteamiento clásico: recorrido guiado por las instalaciones para conocer la historia y el método tradicional de elaboración del cava y degustación al finalizar.
Pero la propia bodega ofrece actualmente la posibilidad de realizar la degustación con productos Freixenet 0,0 %, sin coste adicional y previa comunicación. Para quienes no consumen alcohol también contempla una bebida alternativa o mosto.
Aquí el modelo es diferente al de WIN.
Freixenet no plantea necesariamente el 0,0 como el eje de una experiencia específica.
Lo incorpora como una alternativa dentro de una visita enoturística ya consolidada.
Y esto puede parecer un matiz, pero es importante.
Porque demuestra que la adaptación del enoturismo a los nuevos hábitos de consumo no tiene por qué pasar necesariamente por crear nuevas experiencias.
A veces puede consistir simplemente en conseguir que todos los visitantes puedan participar en la misma experiencia.
Bodega LAUS: cuando el 0,0 llega a una bodega con oferta enoturística
En el Somontano encontramos otro ejemplo interesante.
Bodega LAUS comercializa actualmente Cero by LAUS, un vino 0,0 elaborado con Gewürztraminer que la propia bodega presenta como una alternativa sin alcohol. Al mismo tiempo, mantiene una oferta de experiencias enoturísticas que incluye visitas guiadas, catas y aperitivo, además de otras propuestas vinculadas al viñedo y al entorno.
Aquí, sin embargo, conviene hacer una distinción.
La existencia del vino 0,0 y de la oferta enoturística está claramente acreditada, pero no debemos afirmar que Cero by LAUS forme parte actualmente de la cata estándar de esas visitas si la propia bodega no lo especifica.
Y precisamente por eso resulta interesante incluirla en el artículo.
Estamos ante un proyecto que demuestra cómo el 0,0 empieza a formar parte de la cartera de productos de bodegas con una actividad enoturística consolidada, aunque la integración entre ambos mundos pueda encontrarse todavía en diferentes grados.
Y no solo hablamos de grandes grupos
La tendencia empieza a plantear una cuestión más amplia.
La incorporación de alternativas sin alcohol al enoturismo no tiene por qué estar limitada a grandes grupos con capacidad para desarrollar instalaciones específicas donde puedan ser las bebidas obtenidas por desalcoholización del vino.
Hay bodegas que están ofreciendo alternativas sin alcohol dentro de sus visitas y catas, y también experiencias en las que el público infantil o quienes no consumen alcohol pueden participar sustituyendo el vino por otras bebidas.
El propio concepto de visita comienza así a ser más flexible.
La cuestión ya no es solamente: “¿Qué vino vamos a catar?”
sino también: “¿Qué ofrecemos a quien no quiere beber alcohol?”
El cambio puede ser más importante de lo que parece
A primera vista podría parecer que estamos hablando simplemente de sustituir una bebida por otra.
Pero el fenómeno tiene implicaciones mucho mayores.
El enoturismo ha crecido tradicionalmente alrededor de una experiencia muy vinculada al consumo. Visitar una bodega y catar sus vinos sin alcohol en España forman parte de la esencia de muchas propuestas.
La aparición de los vinos 0,0 introduce una posibilidad diferente: que una persona pueda relacionarse con el mundo del vino sin necesidad de consumir alcohol.
Y eso abre la puerta a nuevos perfiles.
Personas que han decidido reducir su consumo de alcohol.
Conductores.
Personas que no beben.
Familias.
Turistas que simplemente prefieren alternativas sin alcohol.
O consumidores que disfrutan del vino como producto cultural y gastronómico, pero no necesariamente de su componente alcohólico.
¿Estamos ante un nuevo tipo de enoturista?
Probablemente todavía sea pronto para hablar de una nueva categoría de turista.
Pero sí parece evidente que las bodegas empiezan a tener que responder a una realidad diferente.
Y los proyectos de Matarromera y Freixenet muestran dos caminos posibles.
Uno consiste en crear experiencias específicamente alrededor del vino sin alcohol.
El otro consiste en integrar el 0,0 dentro de las experiencias enoturísticas tradicionales.
Los dos modelos tienen algo en común: ninguno obliga a que el visitante que no consume alcohol quede fuera de la experiencia.
Y quizá ahí esté la verdadera transformación.
El reto para las bodegas: que el 0,0 no sea simplemente el sustituto
Existe, sin embargo, un riesgo.
Que el vino sin alcohol se convierta únicamente en la bebida que se ofrece al acompañante mientras el resto del grupo disfruta de la verdadera experiencia enoturística.
Si eso ocurre, estaremos hablando de una adaptación logística, pero no necesariamente de una transformación del enoturismo.
El salto cualitativo aparece cuando el visitante interesado en el 0,0 puede conocer también cómo se realiza el proceso de desalcoholización del vino, por qué se elabora, qué variedades se utilizan, qué diferencias existen respecto al vino tradicional y qué hay detrás de la tecnología de desalcoholización.
Eso es exactamente lo que hace especialmente interesante la propuesta de WIN.
El visitante no recibe simplemente una botella diferente.
Descubre todo un proyecto vitivinícola construido alrededor de ella.
¿El futuro del enoturismo será también 0,0?
Quizá sea demasiado pronto para afirmarlo.
Pero hay algo que ya no parece discutible: los vinos NoLo han comenzado a salir de la estantería y está entrando en la experiencia turística de las bodegas.
Matarromera ha creado una experiencia específica alrededor de WIN Sin Alcohol y combina además referencias con y sin alcohol en otras visitas.
Freixenet permite incorporar productos 0,0 a su visita tradicional en Sant Sadurní d’Anoia.
Y otros proyectos, como LAUS, están incorporando referencias 0,0 a su oferta mientras mantienen diferentes propuestas de enoturismo.
La tendencia todavía es pequeña, pero resulta significativa.
Porque quizá el cambio no consista en que las bodegas dejen de enseñar y vender vino.
Quizá consista en algo mucho más sencillo: que dentro de unos años nadie tenga que preguntarse si puede disfrutar de una visita a una bodega simplemente porque ha decidido no beber alcohol.
Y eso sí podría cambiar la forma de entender el enoturismo en España.

Sobrelías Redacción
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