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Pocas bodegas de Champagne pueden presumir de una historia tan estrechamente ligada a la evolución del vino espumoso de prestigio como Louis Roederer. En 2026, la emblemática casa francesa conmemora dos hitos de enorme relevancia: los 250 años desde su fundación y el 150 aniversario de Cristal, su cuvée más icónica, nacida para satisfacer los exigentes gustos de la corte imperial rusa.
La celebración tuvo lugar el pasado 25 de junio en la sede de la maison, donde la familia Roederer y sus equipos recordaron una trayectoria marcada por una filosofía que apenas ha cambiado desde el siglo XVIII: apostar por la excelencia, el control del viñedo y la búsqueda constante de la máxima calidad, manteniendo además el carácter de empresa familiar.
De una pequeña casa de Champagne a un referente mundial
La historia comenzó en 1776, cuando la firma fue creada por la familia Dubois. Décadas después pasó a manos de Nicolas Schreider, quien acabaría legándola a su sobrino, Louis Roederer. Fue precisamente este quien, en 1833, rebautizó la empresa con su apellido e impulsó una estrategia entonces poco habitual: adquirir viñedos propios en algunos de los mejores Grand Cru de Champagne, convencido de que la excelencia debía construirse desde la viña y no únicamente en la bodega.
Aquella decisión permitió controlar toda la cadena de producción y garantizar una calidad constante en sus vinos de añada. El éxito fue inmediato. Hacia 1870 la casa comercializaba ya más de dos millones de botellas anuales, con mercados tan importantes como Estados Unidos y, especialmente, la Rusia imperial, donde el zar Alejandro II figuraba entre sus clientes más distinguidos.
El origen de Cristal: un champagne creado para un zar
La estrecha relación con la corte rusa dio lugar, en 1876, al nacimiento de Cristal. Alejandro II solicitó una botella diferente a las habituales: transparente y con fondo plano, para evitar que pudiera ocultarse algún artefacto explosivo y permitir inspeccionar fácilmente su contenido.
Aquella petición dio origen a uno de los primeros vinos de prestigio de Champagne y a una imagen que, siglo y medio después, continúa siendo una de las más reconocibles del mundo del vino.
Un hallazgo excepcional en el mar Báltico
Uno de los episodios más singulares recordados durante la celebración está relacionado con el descubrimiento, en 2024, de antiguas botellas de Louis Roederer procedentes de un pecio localizado en el mar Báltico.
La expedición, patrocinada posteriormente por la propia maison, logró recuperar 19 botellas conservadas en el interior del naufragio. Las investigaciones históricas apuntan a que pertenecían al barco alemán Heinrich, hundido en 1861 cuando transportaba un cargamento con destino a San Petersburgo. La documentación encontrada indica que aquellas botellas correspondían a la añada 1857 y habían sido adquiridas para el zar, casi dos décadas antes de la creación de Cristal.
Entre los participantes en la expedición se encontraba el reconocido especialista en Champagne Peter Liem, quien tuvo la oportunidad de catar uno de esos vinos históricos. Según relató, el champagne presentaba una tonalidad ámbar y una sorprendente complejidad aromática, con recuerdos de maderas nobles, cuero, frutas secas e incienso. A pesar de sus 168 años de antigüedad y de haber permanecido más de siglo y medio bajo el agua, el vino mantenía una textura cremosa y un notable equilibrio entre dulzor y frescura, reflejando el estilo que prefería la aristocracia rusa del siglo XIX.
Camille Oiry-Roederer, la mujer que salvó la maison
La historia de Louis Roederer también está marcada por figuras decisivas. Tras la muerte repentina de su esposo en 1932, Camille Oiry-Roederer asumió la dirección de la compañía en un momento especialmente delicado.
Su gestión evitó la desaparición de la casa y permitió recuperar su prestigio internacional. Además de ampliar significativamente el patrimonio vitícola, impulsó el relanzamiento comercial de Cristal en 1959, manteniendo como seña de identidad la inconfundible botella transparente de fondo plano.
Dos nuevas referencias para celebrar los 150 años de Cristal
Con motivo de este aniversario, Louis Roederer ha presentado dos nuevas ediciones de guarda prolongada: Cristal 2008 Late Release y Cristal Rosé 2008 Late Release.
Según el chef de cave Jean-Baptiste Lécaillon, la cosecha 2008 representa una de las expresiones más puras de la identidad de Cristal gracias a su extraordinaria tensión, precisión y capacidad de envejecimiento. Ambas referencias han permanecido 13 años sobre lías, seguidos de cuatro años adicionales tras el degüelle, un largo proceso que aporta una mayor complejidad y profundidad aromática.
También llega al mercado Cristal 2018
La maison aprovechó igualmente la efeméride para anunciar la salida al mercado de Cristal 2018, una añada muy cálida que obligó a replantear algunos aspectos de la elaboración habitual.
Por primera vez se incorporan uvas procedentes de las 45 parcelas que integran el viñedo destinado a Cristal. Para Lécaillon, esta decisión responde a la voluntad de expresar con mayor fidelidad la diversidad del terroir. En un año especialmente seco y cálido, los suelos calcáreos desempeñaron un papel decisivo al conservar agua suficiente para favorecer una maduración óptima de la uva, manteniendo el equilibrio característico del vino.
Más allá de las celebraciones, este doble aniversario sirve para recordar cómo Louis Roederer ha logrado mantener durante dos siglos y medio un modelo basado en el dominio del viñedo, la paciencia en la crianza y la capacidad de adaptarse a cada cosecha sin renunciar a la identidad que ha convertido a Cristal en uno de los grandes iconos del Champagne.

Sobrelías Redacción
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