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El mundo del vino acaba de incorporar una nueva herramienta que puede cambiar la forma de consultar y entender los territorios vitivinícolas. World Winery Map ha puesto en marcha un atlas digital interactivo que reúne información geográfica, climática y vitícola de 4.303.693 viñedos y 104.330 bodegas en 90 países.
La iniciativa combina cartografía digital, datos climáticos, información sobre los suelos y modelos topográficos para ofrecer una visión extraordinariamente detallada del viñedo mundial.
La plataforma ha sido presentada el 18 de septiembre de 2026 y nace en un momento especialmente relevante para el sector: el cambio climático está modificando las condiciones en las que tradicionalmente se ha desarrollado la viticultura.
Un mapa para conocer el viñedo parcela a parcela
La principal característica de World Winery Map es el nivel de detalle con el que pretende representar el territorio vitivinícola.
La plataforma incorpora información de más de 4,3 millones de parcelas de viñedo, junto con más de 104.000 bodegas.
Para cada viñedo pueden consultarse diferentes variables geográficas y vitícolas, entre ellas:
- Altitud.
- Pendiente.
- Orientación.
- Radiación solar.
- Precipitaciones.
- Viento.
- Tipo de suelo.
- Geología.
- Temperatura media durante el ciclo vegetativo.
- Índices climáticos utilizados en viticultura.
Entre estos últimos aparece el índice de Huglin, utilizado para caracterizar las condiciones térmicas de una zona durante el periodo de crecimiento de la vid.
El sistema utiliza datos topográficos procedentes del modelo Copernicus GLO-30 y los combina con diferentes capas climáticas y geográficas. Para parcelas de mayor tamaño, el sistema puede utilizar hasta 16 puntos de control para calcular variables como la altitud, ofreciendo un rango en lugar de un único valor.
38 fuentes para construir el mapa mundial del vino
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que los datos no proceden de una única base de información.
World Winery Map señala que ha integrado información procedente de 38 fuentes independientes.
De ellas, 22 son registros oficiales de diferentes administraciones públicas, que aportan información correspondiente a unos 3,82 millones de parcelas.
La cobertura es especialmente amplia en la Unión Europea, donde existen numerosos registros públicos de viñedos.
En otras zonas del planeta se han utilizado censos agrícolas nacionales, análisis de cobertura terrestre mediante satélite y otras fuentes de información.
Esto resulta especialmente importante porque la información vitivinícola no presenta el mismo nivel de disponibilidad y detalle en todos los países.
Casi 100.000 zonas vitivinícolas y parcelas identificadas
El proyecto no se limita a representar viñedos y bodegas.
World Winery Map incorpora 98.719 delimitaciones de zonas vitivinícolas, desde grandes regiones hasta parcelas y enclaves concretos, vinos de terroir.
Dentro de ellas aparecen 2.815 regiones, subregiones y denominaciones oficiales, además de 95.904 emplazamientos de viñedos identificados por su nombre.
La plataforma utiliza, además, las delimitaciones y denominaciones legales correspondientes a cada país.
Esto permite encontrar, por ejemplo, delimitaciones de las denominaciones francesas, las AVA estadounidenses, las indicaciones geográficas australianas o las delimitaciones oficiales de diferentes zonas españolas.
En el caso español, el proyecto señala que utiliza las delimitaciones establecidas mediante la normativa correspondiente.
¿Qué tiene que ver el terroir con este mapa?
Aquí es donde el proyecto adquiere especial interés para la cultura del vino.
El terroir no es simplemente el suelo de un viñedo. La OIV lo define como el espacio en el que interactúan un medio físico y biológico identificable y las prácticas vitivinícolas desarrolladas por una comunidad, dando lugar a características diferenciadas en los productos de ese territorio.
En esa definición intervienen elementos como suelo, topografía, clima, paisaje y biodiversidad.
Precisamente esos elementos son los que una herramienta como World Winery Map puede ayudar a visualizar y relacionar.
No significa que una base de datos pueda explicar por sí sola por qué un vino sabe de una determinada manera. El terroir también incorpora la interacción entre territorio y conocimiento humano.
Pero disponer de datos geográficos y climáticos de cada parcela permite comprender mucho mejor el contexto en el que nace un vino.
Y eso tiene una importancia creciente para consumidores, profesionales, investigadores y viajeros del vino.
El cambio climático convierte los datos en una herramienta estratégica
La iniciativa llega además en un momento en el que la relación entre cambio climático y vino es cada vez más relevante.
La OIV considera el clima uno de los componentes fundamentales del terroir vitivinícola y señala que su variabilidad puede afectar a la fisiología de la vid, al rendimiento, a la composición de la uva y a las características finales de los productos vitivinícolas.
Por eso, conocer con precisión las condiciones de cada parcela puede resultar especialmente útil para analizar cómo está evolucionando el viñedo.
Temperatura, precipitaciones, altitud, orientación, radiación solar o pendiente no son únicamente datos cartográficos.
Son variables que ayudan a explicar qué condiciones tiene una viña y cómo pueden cambiar con el tiempo.
La propia OIV establece metodologías para estudiar los efectos del cambio climático en la viticultura y señala la necesidad de disponer de datos que permitan adaptar las estrategias de gestión a las nuevas condiciones.
De la cartografía tradicional a la viticultura digital
La digitalización del sector vitivinícola no se limita ya a la gestión de bodegas, la comercialización online o las redes sociales.
La cartografía digital permite incorporar una nueva dimensión: convertir el territorio en datos.
La propia OIV ha destacado anteriormente el papel que pueden desempeñar las imágenes de satélite y los sistemas de información geográfica en la viticultura, junto con tecnologías como drones, GNSS y modelos predictivos.
World Winery Map representa una evolución de esa tendencia al reunir diferentes capas de información en una única plataforma.
El resultado es que un usuario puede pasar de una visión general de una región vitivinícola a información mucho más concreta sobre un determinado viñedo.
Una herramienta también para el enoturismo
La aplicación tiene otra vertiente especialmente interesante: el turismo del vino, o sea, el enoturismo.
World Winery Map incorpora un sistema de geolocalización que permite localizar bodegas próximas y obtener indicaciones para llegar hasta ellas.
Esto abre una posibilidad interesante para el viajero que no quiere limitarse a visitar una bodega, sino comprender el territorio en el que se encuentra.
Consultar una región, localizar sus viñedos, identificar bodegas y analizar las características del paisaje puede convertirse en una forma diferente de preparar una ruta del vino.
El mapa, por tanto, puede funcionar como una herramienta complementaria para entender aquello que hace que una zona vitivinícola sea diferente de otra. Gran ayuda para planificar un viaje enoturístico.
También puede ayudar a descubrir pequeñas parcelas y proyectos
Otra característica del proyecto es que las bodegas pueden reclamar gratuitamente sus perfiles y actualizar determinada información.
Los productores pueden incorporar datos relacionados con horarios de visita, políticas para visitantes, parcelas de viñedo o variedades plantadas.
Esto introduce además un componente colaborativo.
El mapa no queda planteado únicamente como una base de datos estática, sino como una herramienta que puede ir incorporando y corrigiendo información con la participación de los propios elaboradores.
Un mapa mundial para entender mejor de dónde viene el vino
El verdadero interés de World Winery Map no está únicamente en la cifra de 4,3 millones de viñedos digitalizados.
Está en la posibilidad de relacionar en un mismo espacio territorio, clima, suelo, topografía, viñedo y bodega.
En un sector en el que palabras como terroir, parcela, paisaje, clima o identidad territorial tienen cada vez más peso, disponer de herramientas capaces de visualizar esas relaciones puede aportar una nueva dimensión a la cultura del vino.
Y en un contexto de cambio climático, conocer con mayor precisión dónde están los viñedos y cuáles son sus características puede ser también una forma de documentar cómo está cambiando el mapa vitivinícola mundial.
Porque el mapa del vino ya no es solamente una cuestión de fronteras, denominaciones y regiones.
También es un mapa de datos.

Sobrelías Redacción
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