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Botella del vino Viña Pedrosa Crianza 2023 ubicada en una cepa en el viñedo

Hay vinos que forman parte de una denominación de origen. Y hay vinos que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de su historia.

Viña Pedrosa Crianza es uno de ellos.

Desde Pedrosa de Duero, en el corazón burgalés de la Ribera del Duero, Bodegas Hermanos Pérez Pascuas lleva más de cuatro décadas construyendo una interpretación propia de la Tinta del País. Una interpretación que tiene mucho que ver con la tradición, con el viñedo familiar, con las cepas en vaso y con una manera de entender el vino en la que la estructura nunca está reñida con la elegancia.

La añada 2023 vuelve a demostrarlo.

En Sobre Lías hemos catado esta nueva cosecha y nuestra valoración alcanza los 95 puntos. Un resultado que coloca a Viña Pedrosa Crianza 2023 entre los grandes crianzas de Ribera del Duero que hemos probado durante el año y que confirma algo que ya veníamos comprobando en añadas anteriores: este vino juega habitualmente en una categoría superior a la que podría sugerir su condición de Crianza.

Y hay algo más.

Puede que sea, una vez más, uno de los mejores crianzas de Ribera del Duero que hemos catado a lo largo del año.

Un vino que ya es parte de la historia de Ribera del Duero

Para entender Viña Pedrosa hay que viajar hasta 1980.

Por aquel entonces, la actual Denominación de Origen Ribera del Duero todavía no existía. Los hermanos Pérez Pascuas (Benjamín, Adolfo y Manuel) decidieron independizarse de la cooperativa de Pedrosa de Duero y emprender su propio proyecto vitivinícola a partir del patrimonio de viñedo que había conservado su padre, Mauro Pérez.

Fue una apuesta decidida por la calidad en un momento en el que buena parte del territorio estaba más orientado hacia el cereal.

La primera cosecha de la bodega fue precisamente la de 1980 y, desde aquellos comienzos, la familia tuvo claro que quería elaborar vinos de guarda, con estructura y concentración, pero también con finura y elegancia. La primera producción alcanzó las 80.000 botellas y se vendió en apenas seis meses, con exportación incluso a Alemania.

Dos años después, en 1982, los hermanos Pérez Pascuas participarían, junto a otras bodegas y cooperativas, en la creación de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Por eso hablar hoy de Viña Pedrosa es hablar también de una parte de la historia de la denominación.

No es una bodega que haya llegado a Ribera del Duero.

Es una de las familias que ayudaron a construirla.

El legado de Mauro Pérez

La historia tiene además un componente familiar que explica mucho del carácter de la bodega.

Mauro Pérez transmitió a sus hijos el respeto por la tierra, la pasión por el vino y la importancia del trabajo bien hecho. Las parcelas que conservó durante años terminaron convirtiéndose en la base del proyecto que sus hijos pusieron en marcha en 1980.

Aquella decisión de conservar el viñedo en una época en la que otras tierras se transformaban en campos de cereal acabaría teniendo una enorme importancia.

Hoy, más de cuatro décadas después, esas viñas son parte esencial de la identidad de Viña Pedrosa.

Y en una copa de su Crianza se percibe esa historia.

Viña Pedrosa Crianza: el vino más representativo de la casa

La propia bodega considera Viña Pedrosa Crianza uno de sus vinos de referencia.

La añada 2023 está elaborada exclusivamente con Tinto Fino (Tempranillo), procedente de viñedos propios plantados en vaso, con una edad aproximada de 35 años según la ficha técnica de la añada. La vendimia se realiza manualmente.

El vino realiza una crianza de 18 meses en barricas de roble francés y americano, seguida de un periodo de afinamiento en botella. La producción de esta añada se sitúa alrededor de las 300.000 botellas.

Estamos, por tanto, ante un vino de volumen considerable dentro del catálogo de la casa, pero eso no significa que se haya sacrificado la personalidad del viñedo.

Todo lo contrario.

Es precisamente en la capacidad de mantener una identidad reconocible a través de una producción significativa donde reside parte del mérito de Viña Pedrosa Crianza.

2023: una añada especialmente interesante

La climatología de 2023 no fue sencilla en Ribera del Duero.

El invierno fue suave y seco, la primavera y el verano resultaron cálidos y secos y a finales de agosto llegó una ola de calor que adelantó el envero. Posteriormente, las lluvias de septiembre obligaron a prestar especial atención al momento de vendimia.

En Viña Pedrosa, las cubiertas vegetales desempeñaron un papel fundamental para gestionar el agua, reducir el riesgo de erosión y permitir que la vendimia se desarrollara en las fechas previstas.

La vendimia comenzó el 22 de septiembre en las parcelas de suelos arenosos y finalizó el 10 de octubre. La bodega destaca especialmente el papel de las viñas en vaso, la edad del viñedo y la altitud a la hora de afrontar una campaña climatológicamente exigente.

El resultado fue calificado por la propia bodega como una añada excelente y generosa.

Pero 2023 tiene además una característica histórica: es la primera cosecha certificada como ecológica de Bodegas Hermanos Pérez Pascuas.

La familia inició el cultivo ecológico de sus viñedos en 2019 y la certificación llega ahora a la botella.

Es un detalle que añade interés a una añada que ya presenta suficientes argumentos propios.

La cata de Sobre Lías: 95 puntos

Vista

En copa se presenta con un color rojo picota intenso y profundo, de capa elevada, brillante y limpio.

Los reflejos violáceos y granates aportan juventud a un vino que, pese a sus 18 meses de crianza, conserva una marcada expresión de fruta.

La lágrima es abundante y de caída lenta.

Visualmente estamos ante un Ribera del Duero clásico: profundo, serio y concentrado.

Nariz

La primera impresión es de fruta madura, con protagonismo de frutos negros y rojos: ciruelas, moras, frutos del bosque y recuerdos de cereza madura.

Pero la fruta no aparece aislada.

La crianza comienza a desplegar sus matices con notas de vainilla, especias dulces, cacao, chocolate, tabaco, café y ligeros tostados.

Aparecen también recuerdos balsámicos y un fondo mineral que aporta profundidad.

Es una nariz de gran intensidad, pero sobre todo de gran definición.

Lo que más nos gusta es que la madera no se impone sobre la fruta. Se integra en ella.

Y eso, en un vino con 18 meses de barrica, no es sencillo.

Boca

Aquí es donde Viña Pedrosa Crianza 2023 vuelve a demostrar por qué lleva tantos años siendo uno de los grandes referentes de la categoría.

La entrada es amplia, carnosa y envolvente.

Tiene volumen.

Tiene estructura.

Pero también tiene nervio.

La fruta vuelve a aparecer con fuerza y se integra con los recuerdos de la crianza, mientras los taninos muestran una madurez notable.

La acidez aporta tensión y evita que el vino se convierta simplemente en una demostración de potencia.

Es un vino amplio, vivo, estructurado y persistente.

El paso por boca resulta largo y deja recuerdos de fruta madura, especias, tostados y ligeros matices balsámicos.

El final es especialmente persistente.

Y cuando creemos que el vino ya ha terminado, todavía queda fruta.

95 puntos: una puntuación que habla de regularidad

Nuestra valoración de 95 puntos adquiere todavía mayor significado cuando se observa la trayectoria de Viña Pedrosa Crianza en nuestras propias catas.

En 2021 le otorgamos 94 puntos, destacando su complejidad, profundidad, estructura y capacidad de guarda.

Posteriormente, nuestra cata del Viña Pedrosa Crianza 2022 alcanzó los 96 puntos, una añada que llegamos a considerar la mejor versión del Crianza que habíamos catado hasta ese momento.

Por eso, el 95 de 2023 no debe interpretarse como un simple número.

Confirma la regularidad extraordinaria de este vino.

Estamos ante un Crianza que, añada tras añada, se mueve en niveles de calidad que lo sitúan claramente por encima de la media de su categoría.

Y eso es probablemente lo más difícil de conseguir.

Un Crianza que no necesita esconderse detrás de la madera

Hay un estilo clásico de Ribera del Duero que ha construido su personalidad alrededor de la potencia, la extracción y la madera.

Viña Pedrosa pertenece a esa tradición, pero el 2023 demuestra que puede interpretarla desde una perspectiva mucho más equilibrada.

La madera está.

Y se nota.

Pero no pretende ser el protagonista.

El protagonista es la Tinta del País.

La crianza la acompaña, la redondea y aporta complejidad.

Es una diferencia importante.

Porque cuando la madera domina, bebemos madera con fruta.

Cuando la madera está bien integrada, bebemos vino.

Y aquí bebemos vino.

¿Es el mejor Crianza de Ribera del Duero?

La pregunta resulta inevitable.

Nuestra respuesta tiene que tener en cuenta nuestras propias catas: el 2022 obtuvo una puntuación ligeramente superior, con 96 puntos.

Pero si ampliamos la mirada al conjunto de las referencias catadas durante el año, Viña Pedrosa Crianza 2023 vuelve a colocarse entre los candidatos a mejor Crianza de Ribera del Duero.

Y no sólo por su puntuación.

También por su relación entre complejidad, estructura, capacidad de guarda, identidad varietal y personalidad.

Hay muchos crianzas excelentes en Ribera del Duero.

Pero no todos consiguen que, después de beberlos, pensemos:

«Este vino juega en otra liga».

Viña Pedrosa sí consigue provocar esa sensación.

Una bodega que ha sabido evolucionar sin perder su identidad

Quizá uno de los mayores méritos de Hermanos Pérez Pascuas sea haber sabido evolucionar sin renunciar a aquello que la hizo reconocible.

La viticultura ecológica y regenerativa, las cubiertas vegetales y la certificación ecológica de esta primera cosecha 2023 muestran una evolución clara en la gestión del viñedo.

Pero la filosofía de fondo permanece.

Tinto Fino.

Viñedo propio.

Viñas en vaso.

Vendimia manual.

Crianza.

Tiempo.

Y una interpretación de Ribera del Duero profundamente vinculada a Pedrosa de Duero.

No hay necesidad de reinventar una identidad que lleva más de cuarenta años funcionando.

Sólo de perfeccionarla.

Viña Pedrosa Crianza 2023 tiene, sin problemas, un potencial de guarda de entre 8 y 10 años en condiciones óptimas, con una temperatura de conservación de 13-14 ºC y una temperatura de servicio recomendada de 16-17 ºC.

Nuestra impresión es que se encuentra ya en un momento muy disfrutable, pero que la estructura que muestra permite pensar en una evolución positiva en botella.

Uno de los grandes crianzas de Ribera del Duero y, sin duda, uno de los vinos que más merece nuestra atención en esta añada.

Sobrelías Redacción

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Por Sobrelías Redacción

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