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Bodellas almacenadas en estantería de una bodega en casa

Un mal almacenamiento puede estropear incluso los mejores vinos del mundo.

¿Cómo conservar las botellas de vino en casa para que mantengan sus cualidades? La forma en la que almacenamos una botella puede influir en su evolución, especialmente cuando hablamos de vinos destinados a una cierta guarda.

Temperatura, luz, humedad, vibraciones, posición de la botella y tipo de cierre son algunos de los factores que debemos tener en cuenta. No hace falta disponer de una gran bodega para conservar correctamente el vino: lo importante es evitar las condiciones que aceleran su evolución o pueden deteriorarlo.

Y hay una primera idea que conviene tener clara: no todos los vinos están pensados para guardarse durante años. La capacidad de envejecimiento depende del tipo de vino, su elaboración, estructura, acidez, alcohol, taninos, dulzor, cierre y condiciones de almacenamiento.

¿Cuál es la mejor forma de conservar una botella de vino?

Para conservar correctamente una botella de vino en casa debemos buscar, sobre todo, un lugar:

  • Fresco.
  • Con temperatura lo más estable posible.
  • Sin exposición directa a la luz.
  • Sin grandes cambios de temperatura.
  • Sin vibraciones continuas.
  • Con una humedad adecuada, especialmente cuando utilizamos corchos naturales.
  • Alejado de olores fuertes.
  • Con las botellas correctamente colocadas según el tipo de cierre.

El objetivo no es conseguir unas condiciones de laboratorio, sino evitar los principales factores que pueden acelerar la evolución del vino.

El Australian Wine Research Institute (AWRI) señala que las condiciones de almacenamiento tienen una influencia importante en la evolución sensorial del vino embotellado y advierte especialmente de los efectos de las temperaturas elevadas y de los cambios térmicos importantes.

1. Mantener una temperatura fresca y estable

La temperatura es uno de los factores más importantes para conservar el vino.

Más que obsesionarnos con conseguir una cifra exacta, debemos evitar el calor excesivo y las oscilaciones constantes de temperatura.

Una temperatura de conservación alrededor de los 12-15 ºC resulta adecuada para una bodega doméstica o vinoteca, siempre que se mantenga relativamente estable. También pueden existir rangos algo diferentes dependiendo del vino y del tiempo previsto de almacenamiento.

Lo que sí conviene evitar es dejar las botellas durante periodos prolongados en lugares muy calurosos.

Las temperaturas elevadas pueden acelerar las reacciones químicas que tienen lugar durante la evolución del vino y reducir su vida útil. El AWRI recoge, por ejemplo, alteraciones importantes cuando los vinos embotellados permanecen durante periodos prolongados a temperaturas elevadas.

¿Es peor el calor o los cambios de temperatura?

Los dos pueden ser problemáticos.

Una botella sometida continuamente a ciclos de calentamiento y enfriamiento puede experimentar cambios de volumen del líquido y del cierre, aumentando el riesgo de fugas o de una entrada de oxígeno no deseada.

Por eso, para guardar vino durante meses o años, es preferible una temperatura moderada y estable antes que un lugar que pase continuamente de frío a calor.

2. ¿Hay que guardar las botellas de vino tumbadas?

Esta es probablemente una de las preguntas más habituales sobre la conservación del vino.

Botellas con corcho natural

Cuando una botella está cerrada con corcho natural, mantenerla horizontal sigue siendo una práctica recomendable para almacenamiento prolongado.

La posición horizontal permite que el vino permanezca en contacto con parte del corcho y ayuda a evitar que este se reseque.

El AWRI recomienda almacenar tumbadas las botellas cerradas con corcho después del periodo inicial posterior al embotellado. Un corcho excesivamente seco puede perder capacidad de sellado y favorecer la entrada de oxígeno.

Botellas con tapón de rosca

En las botellas con cápsula de rosca no existe la misma necesidad de mantener el cierre húmedo mediante el contacto con el vino.

Por ello, pueden almacenarse tanto horizontal como verticalmente.

En este caso, los factores realmente importantes siguen siendo la temperatura, la luz, las vibraciones y la estabilidad del lugar de almacenamiento.

¿Y los cierres sintéticos?

La situación es diferente de la del corcho natural. La posición horizontal no tiene necesariamente la misma función que cuando se utiliza un corcho natural.

Por eso, la regla de «todas las botellas siempre tumbadas» es demasiado simplista.

Lo importante es conocer el sistema de cierre y, sobre todo, las condiciones generales de conservación.

3. Proteger el vino de la luz

La luz es otro enemigo del vino.

La exposición prolongada a la luz puede favorecer reacciones fotoquímicas que afectan a determinados componentes del vino. El problema puede ser especialmente relevante en vinos embotellados en vidrio transparente.

Por eso, una bodega doméstica, un armario o una vinoteca deberían estar situados en un lugar oscuro o protegido de la luz directa.

No es buena idea almacenar durante mucho tiempo las botellas junto a una ventana, en una terraza o en una estantería donde reciban luz solar directa.

La botella puede quedar muy bonita como elemento decorativo, pero si se trata de un vino destinado a conservarse durante años, la estética debe quedar en segundo plano.

4. Evitar los cambios bruscos de temperatura

No basta con que un lugar sea fresco.

También debemos procurar que la temperatura sea estable.

Por ejemplo, un garaje que pasa de temperaturas muy bajas en invierno a temperaturas elevadas en verano puede ser peor lugar para conservar vino que un interior de la vivienda con una temperatura moderada y estable.

El AWRI señala que los ciclos térmicos importantes deben evitarse y que pueden producir incluso movimientos del corcho o fugas como consecuencia de la expansión térmica del vino.

Por eso debemos evitar guardar las botellas:

  • Cerca de radiadores.
  • Junto a hornos.
  • En terrazas.
  • Cerca de ventanas con exposición solar.
  • En habitaciones que sufran grandes oscilaciones térmicas.
  • En lugares donde reciban calor de forma directa.

5. ¿Qué humedad necesita una bodega doméstica?

La humedad tiene especial importancia cuando almacenamos vinos con corcho natural.

Un ambiente excesivamente seco durante mucho tiempo puede contribuir al deterioro del cierre. Por el contrario, una humedad muy elevada puede favorecer problemas de mohos en superficies, etiquetas y materiales de almacenamiento.

No es necesario convertir nuestra casa en una cámara de conservación.

En una vivienda, lo importante es evitar ambientes extremadamente secos o húmedos y mantener una cierta estabilidad.

Además, hay una diferencia importante entre humedad ambiental y humedad del corcho: el comportamiento del cierre depende también de su composición, tratamiento y permeabilidad.

6. Evitar las vibraciones

Las vibraciones continuas tampoco son recomendables para una botella que pretendemos conservar durante mucho tiempo.

No significa que una botella se vaya a estropear porque la transportemos en coche o la cambiemos de lugar ocasionalmente.

El problema está en una exposición continuada a vibraciones.

Por eso no es recomendable utilizar como bodega doméstica lugares situados junto a:

  • Lavadoras.
  • Secadoras.
  • Motores.
  • Compresores.
  • Equipos que produzcan vibraciones continuas.

Para una botella que vamos a consumir en pocas semanas, probablemente sea un factor mucho menos relevante. Para una colección destinada a largos periodos de guarda, sí merece más atención.

7. Alejar las botellas de olores fuertes

Otro consejo sencillo es no guardar el vino junto a productos que desprendan olores muy intensos.

Una bodega doméstica no debería convertirse en un almacén de:

  • Productos de limpieza.
  • Pinturas.
  • Disolventes.
  • Combustibles.
  • Alimentos con olores muy intensos.

El corcho es un material con cierta permeabilidad y el sistema de cierre forma parte de la protección del vino frente al ambiente exterior.

Por eso, para almacenar vino durante largos periodos, un espacio limpio, ventilado y sin olores agresivos es preferible a un trastero utilizado para todo tipo de productos.

8. ¿Se puede guardar el vino en la nevera?

Sí, pero hay que distinguir entre conservar durante unos días y almacenar vino durante meses o años.

La nevera doméstica es útil para enfriar una botella antes de consumirla, pero no es necesariamente el lugar adecuado para almacenar una colección de vinos durante largos periodos.

La temperatura habitual de un frigorífico doméstico es demasiado baja para plantear una conservación prolongada como si fuera una vinoteca y, además, el ambiente puede ser excesivamente seco para determinados cierres.

Para conocer las temperaturas adecuadas de servicio según cada tipo de vino, puedes consultar nuestra guía sobre la temperatura ideal del vino.

9. ¿Dónde guardar el vino en casa si no tengo una vinoteca?

No todo el mundo tiene espacio para instalar una vinoteca.

En ese caso podemos buscar el lugar de la vivienda que reúna mejores condiciones.

Una buena opción puede ser:

  • Un armario interior.
  • Una despensa fresca.
  • Un sótano.
  • Un espacio interior alejado de ventanas.
  • Un botellero situado en una zona con temperatura estable.

Debemos evitar especialmente la cocina si la temperatura sube mucho durante la preparación de alimentos.

También debemos evitar colocar las botellas encima de electrodomésticos que generen calor.

Si tenemos varias botellas y queremos conservarlas durante bastante tiempo, una vinoteca puede ser una inversión interesante porque permite controlar mejor la temperatura y reducir sus oscilaciones.

10. ¿Cuánto tiempo se puede conservar una botella de vino?

No existe una respuesta única.

No todos los vinos mejoran con los años.

Algunos están elaborados para consumirse jóvenes, mientras que otros poseen características que permiten una evolución positiva en botella durante años o incluso décadas.

Entre los factores que influyen en la capacidad de guarda encontramos:

  • Acidez.
  • Taninos.
  • Alcohol.
  • Azúcar residual.
  • Estructura del vino.
  • Concentración.
  • Tipo de elaboración.
  • Crianza.
  • Sistema de cierre.
  • Condiciones de almacenamiento.
  • Añada.

Por eso, no debemos establecer reglas como «un blanco dura dos años» o «un tinto tres años» de manera general.

Un vino puede encontrarse en perfectas condiciones después de muchos años y otro puede perder buena parte de sus cualidades en un periodo mucho más corto.

También es importante diferenciar entre que un vino sea apto para beber y que esté en su mejor momento de consumo.

11. ¿Qué ocurre si conservamos mal una botella de vino?

Una mala conservación puede acelerar la evolución del vino.

Entre los problemas que podemos encontrar están:

  • Oxidación prematura.
  • Pérdida de aromas.
  • Alteraciones del color.
  • Pérdida de frescura.
  • Evolución demasiado rápida.
  • Fugas alrededor del cierre.
  • Deterioro del corcho.
  • Cambios sensoriales no deseados.

La oxidación, por ejemplo, está relacionada con la entrada y presencia de oxígeno en el vino y puede modificar tanto sus características aromáticas como su color y sabor.

En Sobrelias puedes consultar también nuestra guía sobre la oxidación en el vino y sus principales síntomas.

12. ¿Cómo conservar una botella de vino abierta?

Aquí debemos diferenciar claramente entre guardar una botella cerrada y conservar una botella que ya hemos abierto.

Una vez abierta, el vino entra en contacto con el oxígeno y comienza un proceso de evolución mucho más rápido.

Para retrasarlo:

  1. Vuelve a cerrar la botella lo antes posible.
  2. Utiliza un cierre adecuado y hermético.
  3. Guarda la botella en el frigorífico si se trata de un vino tranquilo.
  4. Mantén la botella vertical para reducir la superficie de contacto con el oxígeno.
  5. Intenta consumirla en un periodo corto.

El tiempo de conservación dependerá del tipo de vino.

Un vino tranquilo joven, un tinto estructurado, un vino dulce o un espumoso no evolucionan de la misma manera una vez abiertos.

En los espumosos, además, la pérdida de dióxido de carbono hace que el comportamiento sea diferente.

13. ¿Hay que mover las botellas de vino?

Si vamos a conservar una botella durante años, lo recomendable es manipularla lo menos posible.

No significa que una botella no pueda moverse.

El problema es someterla de forma continuada a movimientos o vibraciones innecesarias.

Esto es especialmente importante cuando tenemos vinos envejecidos que pueden haber desarrollado depósitos o sedimentos.

Si vamos a abrir una botella antigua y queremos eliminar sus posibles posos, podemos recurrir a la decantación. En ese caso, puedes consultar nuestra guía sobre cuándo decantar un vino.

14. ¿Cómo colocar las botellas en un botellero?

Si utilizamos un botellero en casa, debemos procurar que:

  • Las botellas estén estables.
  • No reciban luz directa.
  • No estén cerca de fuentes de calor.
  • No sufran vibraciones.
  • El cuello y el cierre no queden expuestos a golpes.
  • Las botellas con corcho natural puedan permanecer tumbadas.

Las cajas de madera pueden servir como solución sencilla si se mantienen en un lugar adecuado y no están expuestas a humedad extrema o temperaturas elevadas.

Los 7 errores más frecuentes al conservar vino en casa

Si tuviéramos que resumir los principales errores en una lista rápida, serían estos:

1. Guardar las botellas en un lugar demasiado caliente.

2. Exponerlas directamente al sol o a una iluminación intensa.

3. Mantenerlas en un lugar con grandes cambios de temperatura.

4. Colocar las botellas con corcho natural durante largos periodos en posición vertical.

5. Guardarlas junto a productos con olores fuertes.

6. Situarlas cerca de electrodomésticos que generen vibraciones o calor.

7. Pensar que todos los vinos mejoran por el simple hecho de permanecer años en botella.

Tabla rápida: cómo conservar correctamente una botella de vino

FactorRecomendación
TemperaturaFresca y estable, evitando el calor excesivo
Cambios térmicosCuantos menos, mejor
LuzEvitar la exposición directa
HumedadModerada y estable
Corcho naturalPreferiblemente botella tumbada para almacenamiento prolongado
Tapón de roscaPuede conservarse en diferentes posiciones
VibracionesEvitar las continuas
Olores fuertesMantener las botellas alejadas
CocinaNo es el lugar ideal si sufre calor y cambios de temperatura
VinotecaBuena opción para controlar temperatura y estabilidad
Botella abiertaCerrar rápidamente y conservar en frío

¿Cuál es el mejor lugar para conservar el vino en casa?

La respuesta es sencilla: el lugar más fresco, estable, oscuro y tranquilo de la vivienda.

Si tenemos pocos vinos y los vamos a consumir en un periodo relativamente corto, probablemente no necesitemos una instalación específica.

Si, por el contrario, tenemos una colección de vinos destinados a guardarse durante años, una vinoteca o una bodega con condiciones controladas permitirá reducir los principales riesgos asociados al almacenamiento.

La clave no está en complicar la conservación del vino, sino en evitar sus principales enemigos: calor, luz, oscilaciones térmicas, vibraciones y malas condiciones de almacenamiento.

Y, sobre todo, recordar que conservar bien una botella no significa necesariamente que vaya a mejorar con los años. Cada vino tiene su propia capacidad de evolución y conocerla forma parte también de la cultura del vino.

En resumen

Para conservar correctamente las botellas de vino en casa debemos buscar un espacio fresco, oscuro y estable, alejado de fuentes de calor, vibraciones y olores fuertes.

Las botellas cerradas con corcho natural se benefician de una posición horizontal durante el almacenamiento prolongado, mientras que los vinos con tapón de rosca no necesitan mantenerse tumbados por razones relacionadas con el cierre.

Más importante todavía es evitar el calor excesivo y las grandes variaciones de temperatura. Una buena conservación no convierte cualquier vino en un vino de guarda, pero sí ayuda a que la botella pueda evolucionar en mejores condiciones hasta el momento de su consumo.

Sobrelías Redacción

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Por Sobrelías Redacción

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