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De Rías Baixas a Ribera del Duero, pasando por Ribeiro y Rioja, el grupo Matarromera reúne cinco vinos que permiten descubrir distintas formas de interpretar el viñedo y las variedades de uva españolas.
Hay catas que permiten conocer diferentes vinos y otras que, además, ayudan a entender cómo un mismo grupo bodeguero puede desarrollar proyectos con identidades muy distintas. La selección de cinco referencias del grupo Matarromera que hemos reunido en este reportaje pertenece a esta segunda categoría: un recorrido por cinco vinos que nos lleva desde los blancos atlánticos gallegos hasta dos de las grandes zonas españolas de elaboración de tintos.
Viña Caeira, Casar de Vide, Melior de Matarromera, CM Matarromera y Matarromera Crianza son los protagonistas de esta propuesta. Cinco referencias vinculadas a diferentes denominaciones de origen y a formas de entender la viticultura, la elaboración y la expresión del territorio.
El recorrido comienza en Rías Baixas, continúa en Ribeiro y se adentra después en Ribera del Duero y Rioja. Una selección que permite apreciar la diversidad del patrimonio vitivinícola español y la estrategia de un grupo que ha construido su presencia en diferentes regiones sin renunciar a la personalidad de cada proyecto.
Viña Caeira: la expresión atlántica del Albariño en Rías Baixas
Nuestra primera parada está en Galicia, concretamente en la Denominación de Origen Rías Baixas, donde encontramos Viña Caeira, un proyecto de Bodegas Familiares Matarromera centrado en la elaboración de vinos a partir de Albariño.
La bodega se encuentra en Salvaterra de Miño, dentro de la subzona de Condado do Tea. Es un territorio marcado por la influencia de los ríos Miño y Tea, donde las condiciones climáticas y el trabajo en el viñedo contribuyen a definir el carácter de los vinos.
La historia de Viña Caeira comenzó en 2022, cuando Carlos Moro impulsó este proyecto con la intención de interpretar la personalidad del Albariño desde una finca propia. El viñedo emparrado y la influencia oceánica forman parte de la identidad de una propuesta que busca preservar la expresión varietal.
Viña Caeira 2023: frescura y personalidad atlántica
La añada 2023 es la última que hemos podido confirmar en una publicación oficial de lanzamiento consultada para este reportaje.
Este Albariño se presenta como un vino blanco joven en el que la variedad y el origen tienen un protagonismo esencial. La bodega destaca la intensidad aromática, la frescura y una acidez característica de la variedad, cualidades que convierten a este tipo de vinos en compañeros especialmente interesantes de la gastronomía atlántica.
En una cata, resulta interesante prestar atención a la relación entre la expresión frutal y la acidez, así como a la sensación de frescura que permanece después de cada sorbo.
El Albariño ofrece posibilidades gastronómicas que van más allá del marisco. Pescados, arroces marineros, conservas de calidad y platos de cocina asiática con una intensidad moderada pueden encontrar en él un buen acompañamiento.
Viña Caeira representa así la primera etapa de nuestro recorrido: la Galicia atlántica, la importancia de una variedad autóctona y una forma de elaborar en la que la frescura constituye uno de los principales argumentos.
Casar de Vide: Ribeiro y el valor de las variedades autóctonas
De Rías Baixas nos desplazamos hasta Ribeiro, en la provincia de Ourense. Aquí encontramos Casar de Vide, una bodega situada en Castrelo de Miño, cerca del río Miño y en pleno corazón de una de las denominaciones históricas del vino gallego.
La relación de Carlos Moro con Ribeiro se ha desarrollado a través de su apuesta por las variedades autóctonas y por la búsqueda de vinos blancos que expresen la singularidad de este territorio.
Casar de Vide es una de las referencias principales del proyecto. Su elaboración combina distintas variedades tradicionales gallegas, con la Treixadura como protagonista y la participación de Albariño, Godello y Torrontés.
Esta combinación permite construir un perfil diferente del que encontramos en un Albariño monovarietal. Aquí, la personalidad del vino depende del equilibrio entre las distintas variedades y de la manera en que cada una contribuye al resultado final.
Casar de Vide 2024: un Ribeiro reconocido
La añada 2025 es una referencia especialmente interesante para este reportaje. El vino recibió un Baco de Oro en los Premios Baco de la Unión Española de Catadores, un certamen dedicado a reconocer la calidad de los vinos jóvenes.
El reconocimiento pone el foco en el trabajo realizado con las variedades tradicionales de Ribeiro y en la capacidad de esta denominación gallega para ofrecer blancos con identidad propia.
En la cata, merece la pena observar cómo se expresa el ensamblaje de las distintas variedades y qué equilibrio alcanza entre fruta, frescura y estructura.
Frente a la interpretación monovarietal del Albariño que encontramos en Viña Caeira, Casar de Vide propone una lectura más abierta del patrimonio varietal gallego.
También cambia su contexto gastronómico. Además de pescados y mariscos, los vinos de Ribeiro pueden acompañar empanadas gallegas, quesos de pasta blanda, carnes blancas y platos tradicionales en los que se busca un blanco con personalidad sin que domine el conjunto.
Con Casar de Vide, el recorrido nos recuerda que Galicia no puede resumirse en una única variedad ni en un solo estilo de vino.
Melior de Matarromera: la cara más joven de Ribera del Duero
El viaje continúa hacia Castilla y León, donde nos encontramos con Melior de Matarromera, una marca vinculada a la Denominación de Origen Ribera del Duero.
El proyecto se apoya en una de las grandes variedades tintas españolas, la Tempranillo, conocida en esta región también como Tinta del País. Melior representa una aproximación accesible y contemporánea a los tintos de Ribera del Duero, con referencias que buscan combinar expresión frutal y una elaboración cuidada.
La marca forma parte de la estrategia de diversificación del grupo Matarromera y permite acercarse a Ribera del Duero desde una perspectiva distinta a la de los vinos de guarda más ambiciosos de la casa.
Melior de Matarromera Tinto Roble 2025: fruta y crianza
La añada 2024 es la última que hemos podido verificar en la tienda oficial consultada para Melior de Matarromera Tinto Roble.
Elaborado con Tempranillo, este vino incorpora una crianza de seis meses en barricas nuevas de roble, un paso que busca acompañar la expresión de la fruta sin convertir la madera en la protagonista absoluta.
La información de la bodega destaca un perfil con fruta roja madura y matices especiados, junto con notas que pueden recordar al regaliz, el café, la vainilla y el cacao.
En boca, el objetivo es combinar estructura y frescura, con taninos presentes y un final en el que conviven las sensaciones frutales y los recuerdos de la crianza.
Melior es una referencia interesante para quienes desean acercarse a Ribera del Duero sin empezar necesariamente por los vinos de mayor envejecimiento. Su estilo permite disfrutarlo tanto en una comida informal como acompañando una selección de embutidos, carnes a la parrilla o quesos semicurados.
En este punto de la cata, el contraste con los dos blancos gallegos resulta especialmente interesante: pasamos de la acidez y la expresión aromática de las variedades blancas a la estructura, los taninos y la fruta de la Tempranillo.
CM Matarromera: la interpretación de Rioja desde San Vicente de la Sonsierra
La siguiente parada nos lleva a La Rioja, concretamente a San Vicente de la Sonsierra, donde se encuentra Bodega CM Matarromera.
Este proyecto nació con la intención de desarrollar la filosofía vitivinícola de Carlos Moro en una denominación con una larga tradición y una identidad propia.
La bodega, construida en 2014, trabaja con viñedos de la Rioja Alta y presta especial atención a la relación entre el origen de la uva, las características del terreno y la elaboración.
San Vicente de la Sonsierra ocupa una posición destacada en el paisaje vitivinícola riojano. La proximidad de la Sierra de Cantabria, la influencia del río Ebro y la diversidad de los suelos contribuyen a crear condiciones particulares para el cultivo de la vid.
CM Matarromera representa la apuesta del grupo por interpretar ese territorio sin trasladar mecánicamente a Rioja el estilo desarrollado en Ribera del Duero.

CM Matarromera 2020: elegancia, frescura y capacidad de guarda
La añada 2021 es la última cuyo lanzamiento hemos podido confirmar en la información oficial de la bodega consultada para este reportaje (cata de la añada de 2019).
El grupo destaca en esta cosecha una maduración pausada y equilibrada, favorecida por unas condiciones climáticas que permitieron conservar la frescura y desarrollar una estructura adecuada para la evolución en botella.
La descripción de la bodega apunta a un perfil de fruta roja fresca, matices florales y una mineralidad que relaciona con los suelos de San Vicente de la Sonsierra. También destaca una acidez viva y unos taninos finos y firmes.
Se trata de características que permiten plantear una comparación interesante con el Melior de Matarromera.
Aunque ambos vinos se apoyan en la Tempranillo, proceden de territorios distintos y responden a contextos vitivinícolas diferentes. Por eso, su comparación permite observar cómo el origen y las decisiones de elaboración pueden modificar la expresión de una misma variedad.
En la mesa, CM Matarromera puede acompañar carnes asadas, platos de caza, guisos tradicionales y preparaciones en las que la intensidad del alimento requiere un vino con estructura y capacidad para evolucionar.
La añada 2021 aporta, además, un elemento interesante al recorrido: la posibilidad de valorar no solo la fruta y la frescura, sino también el potencial de guarda de un tinto.
Matarromera Crianza: una de las referencias históricas de Ribera del Duero
Cerramos el recorrido regresando a Ribera del Duero, donde se encuentra una de las referencias más reconocibles del grupo: Matarromera Crianza.
La bodega Matarromera fue fundada en 1988 en Valbuena de Duero, en una zona privilegiada de la conocida Milla de Oro de Ribera del Duero. Desde sus primeras elaboraciones, la casa ha construido su reputación a partir de la Tempranillo y de una filosofía en la que la materia prima, la crianza y la capacidad de evolución del vino ocupan un lugar central.
La primera añada de Matarromera Crianza llegó al mercado en 1994. Desde entonces, esta referencia se ha convertido en una de las señas de identidad de la bodega.
Matarromera Crianza 2023: equilibrio entre fruta y madera
La añada 2023 es la que figura en la tienda oficial de la bodega entre las referencias consultadas para este reportaje.
El vino se elabora con Tempranillo y representa una interpretación clásica de Ribera del Duero, con especial atención al equilibrio entre la fruta, la estructura y los matices procedentes de la crianza.
En este vino destacan los aromas de fruta negra madura, las notas especiadas y los recuerdos tostados que acompañan su paso por barrica.
En boca, la estructura y los taninos maduros son elementos importantes de su personalidad. El objetivo es conseguir un tinto amplio y expresivo, pero con suficiente equilibrio para que la crianza no oculte el carácter de la variedad.
Su perfil gastronómico permite acompañar carnes rojas, asados, platos de caza y quesos curados. También es una opción para comidas en las que el vino adquiere protagonismo y se busca una referencia con mayor estructura.
Frente a Melior, que representa una aproximación más joven a la Tempranillo de Ribera del Duero, Matarromera Crianza permite profundizar en una interpretación más centrada en la evolución del vino y en el diálogo entre fruta y madera.
Dos referencias de una misma denominación que ayudan a comprender la diversidad de estilos que pueden convivir dentro de una región vitivinícola.
Cinco vinos para entender cinco formas de interpretar el territorio
El recorrido por Viña Caeira, Casar de Vide, Melior de Matarromera, CM Matarromera y Matarromera Crianza muestra la amplitud de una estrategia que se apoya en diferentes denominaciones de origen y en la personalidad de sus respectivos viñedos.
Los dos blancos gallegos permiten apreciar dos aproximaciones distintas a las variedades autóctonas: el Albariño de Rías Baixas y el ensamblaje de castes tradicionales de Ribeiro.
Los tres tintos amplían el recorrido hacia Castilla y León y La Rioja. Melior ofrece una interpretación de la Tempranillo centrada en la fruta y una crianza moderada; CM Matarromera permite explorar el carácter de San Vicente de la Sonsierra; y Matarromera Crianza representa una de las referencias históricas de la casa en Ribera del Duero.
Más allá de las diferencias entre blancos y tintos, lo interesante es observar cómo cada proyecto responde a un territorio y a una forma de entender el vino.
Una misma familia bodeguera puede trabajar con variedades diferentes, interpretar condiciones climáticas distintas y desarrollar estilos que no tienen por qué ser idénticos.
Y esa diversidad es precisamente lo que hace que una cata como esta resulte interesante: no solo permite conocer cinco vinos, sino también recorrer una parte del mapa vitivinícola español a través de proyectos que buscan expresar la identidad de sus respectivas regiones.

Manuel Terrón
Capitán de la Marina Mercante, winelover, en continua formación en el mundo del vino.
Bebiendo y aprendiendo.
Instagram: @decataconmanu






