La “Dictadura” de los críticos del vino en España

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La “Dictadura” de los críticos del vino en España

La “Dictadura” de los críticos del vino en España

Algo que sin duda es una realidad es que, “cuando algo o alguien huele a muerto, los buitres empiezan a revolotear a su alrededor”. Por desgracia el sector del vino español hace mucho tiempo que huele a muerto, por eso no nos extraña que muchos buitres acechen los pobres huesos de los muertos o moribundos, tal cual carroñeros. Hablamos de los críticos del vino.

No nos vamos a meter en qué es lo que ha motivado para que en la situación del vino español sea la que es, porque ahí tendríamos mucho que discutir y nos llevaría mucho tiempo y lo dejamos para un próximo artículo. Hoy nos vamos a centrar en la figura de los críticos del mundo del vino y su “Dictadura”.

¿Cómo describir el gran trabajo de pequeñas bodegas que trabajan de forma honrada elaborando grandes vinos huyendo de los críticos de vino actuales? Pues así:

 «El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del Valle de la Oscuridad porque es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos, y tú sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti». Ezequiel 25:17 (Película Pulp Fiction).

Las bodegas que llevan décadas haciendo vinos, ayudadas por cierta prensa y crítica, en teoría especializada en vino, se repartían el mercado (pastel). Se encuentran ahora con que no hay pastel suficiente para repartir porque las redes sociales han permitido a cualquier bodega de tamaño pequeño o mediano, alcanzar una visibilidad que muestre que sus vinos son iguales o mejores que los que hacen ellos y sin tener que hacer grandes inversiones en marketing y publicidad.

Para conseguir conservar su cuota de mercado y echar de este a los nuevos participantes, da igual la calidad de vino que elaboran estas bodegas ya que en ese punto no nos metemos, han buscado, o mejor sería decir, han encontrado, la cooperación de determinados críticos del mundo del vino, o como decía el ,pasaje bíblico: «las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos», que oliendo la sangre en el mercado se han acercado a ver como sacar lucro de las necesidades de los desesperados que quieren hacer las cosas de forma correcta y honrada.

Los críticos del mundo del vino, siendo conscientes del gran poder que tienen ahora, hacen valer su “entre comillas” influencia y sus puntuaciones para hacer cariños a determinadas bodegas o a determinadas zonas vitivinícolas, lógicamente siempre que estas tengan un “cariño mutuo”.

Además, como en España siempre hemos sido en ese sentido unos “chovinistas” y siempre hemos dado más importancia a lo de fuera que a lo nuestro, es normal que vengan “afamados críticos” hablando en la lengua de Shakespeare y que a cualquier cosa que digan se les considere poco menos que «semidioses», cuando son gente que como decía Groucho Marx en una de sus películas “aquí tengo mis principios y si no le gusta, tengo otros”. Ojo, que hay críticos españoles que habría que darles de comer aparte, extorsionando a las bodegas directamente que si no «entran en su redil», igual no consiguen ciertos puntos tus vinos.

Pero aquí todos los actores de esta película que es el sector del vino tiene su papel. Cuando un determinado crítico va a visitar una determinada zona o bodega, esta o el Consejo Regulador lo reciben con los brazos abiertos como si llegara «el maná». Los medios de comunicación se hacen eco de esta visita como si hubiera llegado un «Mesías». Lógicamente, la visita no es altruista, nada más lejos de la realidad; no creo que a estas alturas de la película haya alguien que se crea que el mundo del vino no es un negocio. Y vista la situación, no pensaréis que el crítico de turno va a hablar mal de alguien que le está dando de comer.

Bodegas y Consejos Reguladores ya tienen lo que querían. Los críticos también. La prensa se convierte en altavoz de lo que quiere que se oiga, frases del estilo “esto es la nueva Borgoña”, “el nivel de los vinos es increíble”, …y otras muchas patrañas que lógicamente no se las cree más que quien quiera creerlas y saque algún beneficio por ello.

La cosa es aun más grave cuando estos «críticos» solo van a catar determinados vinos o los de una serie concreta de bodegas (las que los traen de forma altruista) y «dictan» su sentencia de forma generalizada siempre, eso sí, catando los vinos viendo la etiqueta de lo que tienen delante, porque «realmente no catan vinos, sencillamente hablan bien de los que les pagan»

Una pequeña bodega que elabora vinos excelentes difícilmente podrá permitirse el lujo de que un crítico del vino en España se acerque a alabarlos. Pero los «carroñeros» lo tienen bien pensado. De vez en cuando hablan de los vinos de alguna bodega desconocida, como que han realizado un gran descubrimiento, cuando realmente lo que hacen es «disimular» de lo que realmente están haciendo, que es mantener a «la casta» del vino ahí arriba a base de dinero.

El honroso propósito de Robert Parker Jr. de democratizar el vino que persiguió en su día (por lo que siempre será gratamente recordado Robert Parker) ha quedado muy lejos de la dictadura actual de los críticos del vino.

Y menos mal que, aunque esto ocurre de forma mayoritaria dentro del mundo de los críticos del vino, hay honrosas excepciones de gente que realmente disfruta dando a conocer lo que considera realmente vinos con independencia de quien los elabore, sin estar mediatizado por el «cariño de los bodegueros». Aun quedan críticos realmente honrados y que dan prestigio al mundo del vino y ojalá duren mucho tiempo.

Sobrelías Redacción

Sobrelías Redacción

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