Valtravieso Bodgas y Viñedos

Pago Florentino 2019, Vino de Pago

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Pago Florentino

Pago Florentino 2019

Pago Florentino se elabora cada año con las mejores uvas que se producen en finca “La Solana”, situada en la localidad manchega de Malagón, provincia de Ciudad Real. Todo el viñedo se encuentra rodeando la bodega, y está situado al pie de una colina, protegido por el norte por una serranía y orientado al sur, hacia dos lagunas naturales.

Un proyecto que tiene detrás la conocida Bodegas Arzuaga (Ribera del Duero) y que ve la luz en 1997 cuando Florentino Arzuaga, dueño y fundador de Bodegas Arzuaga, aterriza en Castilla La Mancha, donde comenzó primeramente por el mundo del aceite en la zona de los Montes de Toledo.

Tras adquirir 150 hectáreas de terreno da comienzo la elaboración de aceite por parte de la familia Arzuaga, Florentino Arzuaga encontró la finca ‘La Solana’, idónea para la plantación de viñedos en la localidad de Malagón, provincia de Ciudad Real.

Las características climatológicas son muy extremas, con inviernos de temperaturas bajo cero y veranos en los que la temperatura puede superar los 40 ºC. El suelo y subsuelo son arcillas de un alto potencial de retención y con una capa de pizarra por debajo que hace las veces de balsa.

Recordar que Vino de Pago, significa que es un DOP en si misma, por eso hablamos de DOP Pago Florentino (Denominación de Origen Protegida). Un vino monovarietal Cencibel 100% (Tempranillo en La mancha), con un paso por madera de 12 meses en barricas de roble francés y americano.

En fase visual es un vino de capa media con lágrima persistente. Atesora un color rojo amapola y un ribete cereza. Es un vino limpio y brillante.

En nariz destaca por una intensidad media-alta, que nos evoca sobre todo aromas a mermelada de frutas del bosque, predominando las notas a moras. Las notas de la crianza se encuentran en un segundo plano, dejando como protagonista indiscutible del vino, a la fruta; Estas (las notas de la madera), se nos traducen como flores secas, tabaco y vainilla.

En boca tiene una entrada muy agradable y expresiva. Destaca un gran paso por boca con acidez, cuerpo y mucho sabor. El retrogusto es suave, con gran intensidad de las notas de bajomente y tabaco. La persistencia final es larga.

Maridaría bien con quesos de oveja semicurados, carnes blancas a la brasa o carnes rojas estofadas.

Un vino que, tras su cata, se merece la calificación de Muy Bueno, llegando a una puntuación de 91 puntos.

Jaime Salinas Loaisa

Técnico en laboratorio y producción vinícola.

En mis ratos libres ejerzo de sumiller.

Fanático de la gastronomía y la enología.

En constante aprendizaje.

@Garnachaman

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