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Buscamos los vinos para maridar las 10 mejores tapas españolas

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Buscamos los vinos para maridar las 10 tapas españolas más valoradas

Buscamos los vinos para maridar las 10 mejores tapas españolas más valoradas, tarea doblemente difícil ya que, lo primero, es seleccionar aquellas 10 tapas más valoradas o mejores en España, por los españoles y por los turistas y, lo segundo, es encontrar el mejor maridaje posible en materia de vinos. Puede que no sean las 10 mejores tapas españolas, pero si las más reconocidas y las más frecuentes.

Lo primero es complicado, ya que cada portal de turismo, cada web de gastronomía, incluso muchos suplementos de digitales de noticias, poseen rankings de las mejores tapas. Hemos decidido que podemos estar de acuerdo más o menos con cuáles son las mejores tapas, pero vamos a colocar las 10 más comunes en todos los rankings y, a partir de ahí, intentar buscar los mejores vinos posibles para su maridaje.

La tortilla de patatas es, sin duda, la tapa estrella en cuanto al conocimiento y nivel de que no hay ningún bar que no la tenga de pincho. Cada maestrillo tiene su librillo, admite ingredientes varios, con o sin cebolla, con o sin pimiento, con rellenos o sin rellenos, o incluso en forma, más o menos hecha. A nosotros nos encanta por ejemplo la que se hace al ‘estilo de Betanzos’, con huevo más líquido, pero la que está mas hecha, nos gusta igual. Maridaje: el huevo siempre es un ingrediente complicado porque suele ‘adormecer’ las papilas gustativas. Por eso exige de un vino vivo, punzante, pero que no sea de demasiado cuerpo que le quite sabor a la tortilla. Un vino Treixadura (Ribeiro) o Verdejo, jóvenes, sin crianza, nos parecen grandes opciones.

Jamón ibérico. Lo de disfrutar de un platito de jamón ibérico en una terracita en pleno verano es, sin duda una experiencia gastronómica de lo más española posible y, en este caso, más valorada incluso por los turistas que por los españoles, ya que estamos más habituados a disfrutar de este manjar mas a menudo. Maridaje: aunque hay para gustos, aquí se adaptan múltiples tipos de vinos, desde generosos, pasando por vinos blancos con algo de crianza hasta tintos con carácter pero sin demasiada barrica para nuestro gusto. Un tinto joven, Tempranillo por ejemplo, o incluso un fino de Jerez, son acompañamientos increíbles.

Pulpo á feira. Otra de las estrellas de las mejores tapas españolas es, sin duda, el pulpo á feira, para muchos se identifica como pulpo a la gallega. Los cachelos (patatas) son parte fundamental de esta tapa, con su pimentón y buen chorro de aceite de oliva. Maridaje: la tradición dice que no hay mejor combinación con esta tapa que un Albariño, o sea, un vino blanco fresco y afrutado de Rías Baixas. Es un maridaje que nunca falla pero si quieres algo más rompedor, pruébalo con un vino tinto del año, sin crianza, de una varietal fresca y afrutada como la Garnacha o la Bobal, Ya nos diréis.

Paella. Y hablamos de paella en sentido amplio, sin centrarnos en una receta concreta ya que, al igual que en el caso de la tortilla de patatas, cada maestrillo tiene su librillo. Maridaje: sin duda, en este caso, nuestra opción principal pasa por un vino rosado de uva con cuerpo y potencia una Garnacha, un Pinot Noir, un Merlort, … vinos que muy fríos dan sensaciones de blancos pero que, en maridajes, dan la talla de vinos tintos.

Aceitunas (encurtidos). Otra de las tapas estrella en la mayoría de los bares de nuestro país. Dependiendo del tipo de aceituna, su procedencia, aliño,… podemos hablar de diferentes tipos de vinos para su maridaje. Los aliños, al contar con vinagres, son complicados de maridar. Maridaje: si queréis algo que nunca falla con cualquier aceituna, sin duda os recomendamos un vermú. Hay muchos tipos de vermús, de diferentes uvas, elaboraciones, crianzas,… sin duda una combinación ideal.

Patatas al alioli o bravas. Aunque son dos tapas diferentes, las ponemos en nuestra ranking de las mejores tapas de España juntas, ya que su base es lo mismo, solo cambia la salsa. Lógicamente entre una salsa y otra hay una sustancial diferencia para escoger un vino. Si hay mucho picante, alejaros de los tintos con barrica. Maridaje: un vino blanco neutro, si demasiados matices, son la mejor combinación que inicialmente se nos viene a la cabeza, un Gewüztraminer o un Riesling. Lo que tienen que ser sin duda son vinos de fácil beber, porque el paladar con ambas tapas se adormece, con lo que no vale la pena un vino complejo. Lo dicho, un blanco joven fresquito o un rosado.

Croquetas caseras. Bueno, lo de caseras en en sentido amplio, ya que muchos bares de  croquetas caseras poco. El relleno de las croquetas sin duda influye en la elección de vino para maridar. Maridaje: de jamón, las más socorridas, sin duda recomendamos un vino tinto, joven, o media crianza, incluso hasta crianza. No nos acaba de convencer una combinación con blancos con crianza, ya que el toque de untuosidad que deja en el paladar con la densidad de la bechamel, puede dar una sensación de demasiada masa en la boca. Otras croquetas, por ejemplo de pollo, admiten maridaje similar, pero para estas os recomendamos un rosado para no repetir las de jamón. Si son de otros rellenos, habrá que probar.

Pimientos de Padrón. No es fácil el maridaje de este producto. Digamos que armonía entre vino y alimento en esta ocasión nos resulta complicado, pero no imposible. En Sobrelías si algo nos define es la palabra “Valentía”. Buscaremos un buen equilibrio entre el SABOR del pimiento del padrón (ojo con el posible picante, recordar que el alcohol mezclado con un alimento picante aumenta esta sensación de forma considerable ¡¡¡¡) y la CONSISTENCIA de un buen vino. Maridaje: nuestras opciones son estas. Por un lado un vino blanco con sabores o aromas similares, como es el caso de los vinos jóvenes elaborados con la variedad Sauvignon Blanc, ese toque herbáceo gracias a su componente pirazínico junto a los pimientos del padrón pueden ser interesantes en la mezcla. Por cercanía, otro vino blanco, como puede ser un Albariño. Sin duda una de las mejores combinaciones posibles. Y por similitud en aromas y estilo de vino, un Riesling alemán es otra apuesta segura. Si queremos arriesgar con un tinto, os invito a probar una variedad del norte de Italia (subtirol) conocida como “lagrein”. Vinos con buena acidez, frescura y tanicidad, que pueden contrarrestar el posible picante de los pimientos del padrón. Estas son nuestras apuestas, no dejéis de probarlas ¡¡salud!!

Pescaíto frito. Hablamos de una de las tapas más representativas del sur de España, Andalucía principalmente. Cierto es que la cerveza es la reina del maridaje con el pescado frito, pero desde Sobrelías vamos a buscar posibles alternativas con la bebida de los Dioses, el vino. Maridaje: si seguimos la regla de maridaje, blanco con pescado, estamos en el lugar ideal. Andalucía, tierra de finos y manzanillas, nos da la posibilidad de una combinación perfecta. Un pescadito frito acompañado de un fino o manzanilla bien fría es garantía de éxito, frescura y salinidad combinan de cine. Pero si queremos ir más allá, yo os ofrezco otra posibilidad interesante. La variedad tinta Pinot Noir está ofreciendo en la sierra de Málaga ejemplares de gran calidad. Os invito a que probéis este vino elegante y fresco con un buen pescado frito, os sorprenderá el resultado.

Calamares. Las tapas o bocatas de calamares, son de lo más demandado también en verano. Pero ojo con el maridaje, ya que el rebozado que lleven, así como la salsa que le pongamos encima, harán que las ofertas de maridajes varíen. Maridaje: sin duda, siendo un productos del mar, nos inclinamos inicialmente por un vino blanco joven fresco, sin crianza. Si el rebozado es muy grueso, evitar vinos con toque de untuosidad ya que, al igual que el bechamel de las croquetas, podemos montar una masa en la boca intragable. Además de la sugerencia del vino blanco, un rosado joven, del año, es una buena opción también.