Coravin Pivot
Guía Online de Vinos

¿Existe la bodega de Stalin?

Puntos sobrelias

 1,764 Lecturas

¿Existe la bodega de Stalin?

¿Existe la bodega de Stalin? Pues todo hace indicar que sí.

Cuando el avance del ejército nazi en la antigua Unión Soviética en el año 1942 parecía imparable, Stalin decidió enviar parte de sus tesoros lejos de Moscú y apartarlos del ejército alemán. Además de obras de arte, parece ser que también envió una exclusiva bodega en la que guardaba botellas que hoy en día serían de incalculable valor, entre las que se incluían algunas que habían sido propiedad del Zar Nicolas II.

Así lo indican en el libro Stalin’s Wine Cellar de John Baker y Nick Place, publicado por Penguin este pasado 18 de agosto.

Stalin's Wine Cellar

John Baker, comerciante e importador de vinos australiano, afirma que había encontrado la bodega de Stalin en una bodega de Georgia. No solos que la había visto, sino que había elaborado un inventario de sus vinos. Además afirma que pudo conseguir una botella de valor incalculable de Chateau d’Yquem de la década de 1870 y que la probó en Yquem, afirmando que el propio enólogo de este Chateau, Sandrine Garbay, reconoció que era “definitivamente Yquem”.

Pero el descubrimiento de la bodega de Stalin duró poco ya que un grupo de personas que él describe como “turbias” le impidieron sacarla de Georgia.

Todo comenzó en 1998 cuando B aker era propietario de Double Bay Cellars y reconocido por comprar y vender vino de grandes bodegas, recibió por fax hojas de papel con números y combinaciones de letras. Provenía de un conocido comercial con un amigo en Georgia y solo había una palabra adjunta: “¿Interesado?”

Las hojas, que resultaron ser una lista de bodegas, requirieron descifrarlas. “Estuve agonizando con esa lista durante días”, dice Baker. “Supuse que la lista fue compilada por alguien que leyó las etiquetas francesas a un georgiano que la estaba escribiendo en georgiano y luego, cuando querían venderlo (los vinos), el libro de bodega georgiano tuvo que ser traducido de nuevo al inglés. Todo sucedió fonéticamente”.

La lista era un verdadero tesoro, que incluía varias botellas de vinos de los grandes chateaux de Burdeos, además del Chateau d’Yquem desde 1854 hasta 1940. En total, había 217 d’Yquems de los años 1800 y 1900, junto con otras bellezas de las principales propiedades de Burdeos, incluidas Latour, Margaux y Mouton Rothschild.

Baker se mantuvo escéptico hasta que se puso en contacto con los propietarios de Savane Number One, una bodega en Tiblisi, Georgia, donde supuestamente se guardaban los vinos. Los propietarios necesitaban dinero para resucitar la bodega y estaban dispuestos a vender la bodega. Se creía que Stalin había elegido el lugar porque estaba cerca de la ciudad donde nació.

Baker y su gerente general volaron a Georgia. Pero, cuando llegaron, hubo un problema, ya que muchos de los vinos no tenían etiquetas, como resultado de haber estado mucho tiempo en una bodega húmeda, lo que era bueno para los corchos, pero menos para las etiquetas de papel.
“En realidad tenías que demostrar lo que eran”. Se llevaron una botella sin etiqueta, pero con un corcho que decía 187-, a Yquem.

Sin embargo, el trato fracasó, según indica en el libro Baker, por diferentes intrigas, incluidas advertencias indirectas contra hacer preguntas o intentar contactar a los principales actores. La historia se cierra con un encuentro casual en 2019 con uno de los protagonistas georgianos que Baker había asumido que nunca volvería a ver.

Sobrelías Redacción

Sobrelías Redacción

Adegas Cepado