Las diferencias entre vinos rosados y vinos claretes

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Diferencias entre vinos rosados y vinos claretes

Diferencias entre vinos rosados y vinos claretes

Lo primero es indicar que no es lo mismo hablar de vino rosado que de clarete (vino clarete). Y es que hay claras diferencias entre vinos rosados y vinos claretes.

Mucha gente que ve ambos vinos, al tener un color rosado en ambos casos, tiende a creer que son lo mismo, pero lo cierto es que hay diferencias entre ambos.

Pero hay dos puntos principales que diferencian ambos, como son las uvas con las que se elaboran y los procesos de elaboración que difieren.

Los vinos rosados pueden elaborarse con uvas tintas exclusivamente mientras que los vinos claretes siempre tienen en su elaboración presencia de uvas tintas y uvas blancas, siendo las primeras con una presencia minoritaria (como la uva blanca no da color, por eso son de menor coloración que los rosados).

Los vinos rosados nunca fermentan con los hollejos, mientras que los vinos claretes si lo hacen de forma parcial, hasta que se consigue el color que se busca, momento en el cual se cambia a otros depósitos sin los hollejos. En la presencia de hollejos como os comentábamos antes, radica una de las principales diferencias con respecto al proceso de elaboración del vino clarete.

Su elaboración es realmente diferente, llegando incluso a decir que un vino rosado se elabora como un vino blanco mientras que el vino clarete se elabora como la vinificación de un vino tinto.

Y es que para el vino rosado se realiza un sangrado del deposito eliminando las pieles, para luego fermentar solo el mosto que se obtiene, como se elaboran los vinos blancos. Dependiendo del tiempo que reposa el mosto con las pieles es cuando se obtiene un color u otro, siendo necesario al menos un 50% de uvas tintas en su elaboración.

Mientras, el vino clarete, siempre debe contar con uvas blancas, siendo por ley solamente necesario que tengan presencia las uvas tintas en un 25%. Se introducen las uvas tintas, se sangra hasta obtener el mosto que se deja reposar en depósito con las pieles. También podemos añadir las uvas tintas y su mosto a un deposito que se rellena con mosto de vino blanco, pasando luego a una maceración con las pieles.

 

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