Cómo fue la vendimia en las denominaciones de origen catalanas

Vendimia en las denominaciones de origen catalanas

Miguel Torres Maczassek en la recién inaugurada bodega Purgatori, Costers del Segre

Cómo fue la vendimia en las denominaciones de origen catalanas

Cómo fue la vendimia en las denominaciones de origen catalanas, dentro del grupo de la familia Torres. Según indica Miguel Torres Maczassek el siguiente resumen explica cómo ha sido la vendimia.

El 18 de octubre dábamos por finalizada la campaña 2018 en Catalunya, que habíamos iniciado como es habitual a finales de agosto, dos semanas más tarde que el año pasado. Ha sido, en general, una buena vendimia que se ha visto beneficiada por la meteorología, con temperaturas moderadas y buenas reservas hídricas. Podemos decir que hemos dejado atrás la sequía que nos ha azotado los últimos años pero, en cambio, hemos tenido que hacer grandes esfuerzos para preservar el  estado sanitario de las uvas que las abundantes lluvias podrían haber comprometido. Hemos empezado la vendimia de manera lenta y progresiva y hemos acelerado el ritmo en la segunda mitad para asegurar que la uva se mantenía sana, seleccionándola cuidadosamente tanto en el viñedo como en la bodega. El incremento de temperaturas diurnas de la última semana de septiembre y primera de octubre ha favorecido la maduración de los tintos y ha limitado el desarrollo de botrytis. Al haber tenido un tiempo más fresco de lo habitual, los vinos blancos de esta añada serán más frescos que los de 2017, mientras que los tintos los esperamos frutales, limpios y con carácter”.

Vendimia en el Penedés

Mientras que la vendimia 2017 en el Penedès fue de las más precoces de la historia, la de este año ha sido más bien tardía, con producciones más altas, y ha estado marcada por una gran variabilidad meteorológica durante todo el ciclo vegetativo. Tras una primavera fresca y muy lluviosa, hubo un verano más bien suave, con diez días fuertes de calor a finales de julio y tormentas esporádicas en agosto, y un final de maduración húmedo y fresco. La maduración ha sido lenta y progresiva en general, pero hubo ciertos problemas de mildiu y algo de botrytis en las etapas finales que se han conseguido contener manteniendo la
calidad final de la uva, gracias al buen seguimiento de nuestros técnicos y a la buena labor de nuestros viticultores.

Tanto en la zona litoral como en las montañas del Penedès, la uva ha mostrado un buen estado sanitario y buena calidad, a pesar de que ha faltado cierta maduración en la zona de las montañas. Por variedades, ‘hemos cosechado las de ciclo corto como ull de llebre, chardonnay y moscatel de Frontignan en su estado óptimo de madurez. Las de ciclo más largo como parellada y cabernet sauvignon han madurado de forma correcta, mientras que las de ciclo medio como merlot han madurado más lentamente, manteniendo un buen nivel de calidad. Hemos iniciado la vendimia el 27 de agosto, once días más tarde que el año anterior, con los primeros moscateles de Frontignan y la chardonnay de las zonas más cálidas del Penedès. Los primeros tintos no han llegado hasta el 10 de septiembre con la variedad merlot, dos semanas más tarde que en 2017, a la que siguieron algunos ull de llebre de la zona’.

Hemos finalizado la campaña en el Penedés el 13 de octubre con algunos cabernet sauvignon de la finca de las Torres, en la zona de Mediona, y la variedad ancestral forcada el 17 de octubre. Esta, junto a la moneu, son las primeras variedades ancestrales que ha autorizado un consejo regulador, en este caso el del Penedès. La moneu, del Castell de la Bleda, que cerró la vendimia del año pasado, este año la hemos cosechado a finales de septiembre y ha sido la forcada la que ha puesto el punto y final a la vendimia del Penedès.

En cuanto a los vinos, podemos constatar que los blancos del Penedès presentan una buena intensidad con aromas más frescos y una buena  acidez y equilibrio en boca. Los tintos tienen en general un gran nivel con buena intensidad aromática en nariz y también gran equilibrio en boca.

Vendimia en el Priorat

En el Priorat, la añada 2018 se ha caracterizado por un ciclo vegetativo de la planta largo, una maduración lenta, poca afectación de estrés hídrico, una excelente calidad sanitaria de las uvas y una moderada recuperación de la cantidad media de producción respecto a las dos cosechas anteriores.

A grandes rasgos, la meteorología de esta vendimia ha destacado por una salida del invierno e inicio del ciclo vegetativo con una pluviometría abundante superior a la media, y por un final de ciclo vegetativo marcado por una primavera e inicio de verano con temperaturas calurosas pero moderadas. Esto ha provocado que el crecimiento vegetal terminara aproximadamente unos 10 – 12 días más tarde de la media registrada los últimos años. El ciclo de maduración ha llevado un ritmo lento pero constante que
ha permitido llegar a finales de agosto con las hojas de las cepas sufriendo muy poco el efecto de la desecación que tan común es en la zona los años de extremo calor y sequía.

Cosecha en las terrazas de El Lloar

A pesar de que el final de julio y principio de agosto han sido muy calurosos y secos, en la segunda mitad de agosto se han registrado temperaturas moderadas y algún episodio de lluvias poco habitual en la zona en esta época, que ha hecho que la planta llegara a finales de agosto con poco estrés. Estas condiciones meteorológicas han permitido que el ciclo de maduración no
se acelerara en exceso y han favorecido un correcto desarrollo de las uvas, poco afectadas por la prematura deshidratación de las bayas.

Por todo ello, la fecha de inicio de vendimia se ha retrasado alrededor de 8-10 días respecto a los últimos años. En los primeros días de septiembre, se han registrado algunas pequeñas precipitaciones seguidas de un periodo de viento seco procedente del norte y una bajada importante de las temperaturas, cosa que ha favorecido que se siguiera manteniendo el proceso o maduración de forma constante’.

En la zona de El Lloar – Bellmunt de Priorat y El Molar, que es la zona más cálida de la DOQ Priorat, la maduración de las variedades más prematuras ha llegado a finales de agosto con cierto retraso y con muy pocos síntomas de deshidratación de las bayas. Hemos empezado la vendimia el 10 de septiembre con la variedad garnacha tinta, unos 8-10 días más tarde respecto
a la media de los últimos cinco años. En general, podemos hablar de un muy buen estado sanitario de la uva y una excelente maduración gracias a que el ciclo se ha desarrollado correctamente sin sufrir las inclemencias del calor y de la sequía.

Entre el 10 y el 24 de septiembre hemos vendimiado la garnacha tinta de esta zona, mientras que la cariñena procedente de viñedos jóvenes se ha cosechado entre el 19 y el 28 de septiembre. Este año no hemos incorporado syrah en el cupaje de Salmos. Entre el 6 y 10 de octubre, hemos vendimiado los lotes de cariñena procedentes de viñas viejas destinados al vino perpetual.

En la zona más tardía, en Porrera, el efecto de una segunda mitad de septiembre soleada y con aire seco ha propiciado que se llegara a inicios de octubre en perfectas condiciones de maduración y sanidad, asegurando una correcta maduración fenólica y sin tener que temer por la posible deshidratación de las bayas. La primera quincena de octubre ha sido ligeramente calurosa y esto ha favorecido que ese ciclo de maduración, que iba algo retrasado, se acelerara un poco. Gracias a ello, se ha podido vendimiar la uva en perfectas condiciones de maduración justo antes de que empezara un importante periodo de lluvias, con registros de agua muy por encima de la media en la zona.

Vendimia en la Conca del Barberá

La vendimia 2018 en la Conca de Barberà ha venido marcada por un importante retraso respecto a otros años, debido a las temperaturas suaves de la primavera y verano. Tras una primavera fresca y lluviosa, el verano ha sido suave con un final de maduración fresco y húmedo. La maduración ha sido lenta y regular y hemos recolectado la uva en su punto óptimo de maduración y buen estado sanitario. Podemos definir esta añada en la Conca de Barberà como buena en general tanto para las variedades tempranas, como para las variedades tardías.

Milmanda

Hemos empezado a vendimiar las primeras uvas de chardonnay de la finca de Milmanda destinadas al Sons de Prades el 10 de septiembre, prácticamente tres semanas más tarde que el año anterior. A continuación hemos cosechado las parcelas de Llarga 4 y Llarga 3 destinadas al vino Milmanda, y hemos acabado con las últimas parcelas de la zona el 18 de septiembre. Las uvas han presentado una buena maduración y calidad, dando lugar a vinos muy frescos y aromáticos, con muy buena acidez en boca.

Muralles

Muralles

Mientras que la vendimia de la chardonnay ha llevado mucho retraso en comparación con el año pasado, la de las variedades tintas ha sido en fechas similares al 2017 y hemos empezado la cosecha el 7 de septiembre. El 19 de septiembre le ha llegado el turno a la querol, la variedad ancestral recuperada que forma parte del cupaje de nuestro Grans Muralles, a la que ha seguido la garnacha.

La primera semana de octubre hemos cosechado la cariñena y la ancestral garró y hemos finalizado la segunda semana de octubre con la monastrell. Las lluvias del principio de vendimia han afectado a la maduración de las variedades tardías como la cariñena, garró y monastrell, que ha sido ligeramente más lenta. Para estas variedades, el periodo más seco de finales de septiembre ha favorecido una buena maduración con un grado alcohólico óptimo y una acidez un poco más alta que otras añadas, favoreciendo unos aromas más frescos y una boca más equilibrada. 

En cuanto a los vinos, podemos constatar que los tintos gozan, como los blancos, de una buena calidad con buena intensidad en nariz y buena concentración en boca.

Vendimia en Costes del Segre

La añada 2018 será recordada sobre todo por ser la primera que vinificamos en la nueva bodega ubicada en el recinto del histórico Mas de l’Aranyó, en el municipio de Juneda, cuyo origen se remonta al 1770 con la llegada de los monjes benedictinos.

La inauguración de la bodega supone la culminación de un proyecto iniciado en 1999, año en que adquirimos esta propiedad, y
en cierto modo quiere rendir homenaje a esos monjes que supieron ver el potencial de esta tierra para la elaboración de grandes vinos.

Vendimia en la finca Purgatori

En la finca Purgatori, la campaña 2018 ha venido marcada sin duda por las abundantes lluvias durante todo el ciclo vegetativo, que han superado con creces los tres últimos años, y por las altas temperaturas durante la segunda quincena de septiembre.

Podemos decir que el invierno y la primavera han sido frescos y lluviosos, en cambio el verano ha sido más bien seco, con solo algunas precipitaciones durante el mes de julio. No cabe duda de que estos factores han influido en todo el ciclo de la vid.

Preveíamos una producción más alta debido al gran aporte de agua durante el ciclo vegetativo, pero las altas temperaturas durante el verano han reducido el rendimiento. La variedad más afectada por el calor del final del verano ha sido la cariñena, al ser la variedad más tardía, que ha mostrado los primeros síntomas de deshidratación de las bayas. Hemos empezado la vendimia entre diez días y dos semanas más tarde que el año anterior, concretamente el 27 de agosto con la syrah y el 15 de septiembre con la gonfaus, la variedad ancestral que se ha adaptado muy bien a los suelos de esta finca. A finales de septiembre, hemos cosechado la garnacha y hemos acabado la vendimia el 10 de octubre con la cariñena’.

En general, podemos hablar de una vendimia muy tranquila y esperanzadora a nivel de calidad. Los lotes de  garnacha están muy marcados por la fruta en nariz y ligeros y frescos en boca. En cambio, la cariñena, más marcada por la maduración fenólica de las uvas, muestra mayor madurez e intensidad que ayudarán a conseguir un buen equilibrio en el cupaje final de Purgatori, donde este año no hemos incorporado syrah’.