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Cata de vinos ‘robles’

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Cata de vinos ‘robles’

Hoy os acercamos la cata de vinos ‘robles’ que hemos realizado recientemente en la que queremos mostraros diferentes vinos, varietales y zonas, de estos vinos que tienen como diferenciación del resto en que tienen una crianza corta en barricas antes de salir al mercado.

Y es que con el calor encima, los vinos blancos, los rosados e incluso los vinos tintos jóvenes sin crianza son los más demandados dentro de un perfil de bebedores, cuando muchos de los denominados como vinos robles, son en su cata muy similares a los tintos sin crianza pero con un poquito más de sensaciones en algunas fases de su cata debido a ese paso reducido de meses por barrica. Suelen conservar muy bien la juventud del vino y se les percibe cierta complejidad y potenciación de sensaciones por la corta crianza.

Hemos realizado la cata de una serie de vinos que esperamos que os anime a catarlos también en verano, aunque para muchos los tintos con barrica no son los mejores para esta época, cosa que habría que discutir largo y tendido.

También hemos decidido realizar la cata de vinos robles de diferentes añadas, para poder ampliar el abanico de sensaciones.

Cata de vinos ‘robles’

El primero que hemos catado es el Protos Roble 2017, un ya vino clásico dentro de este tipo elaborado por Bodegas Protos en Ribera del Duero. Un vino de 14,5º, lo que nos indica que es un vino potente. Vino con 6 meses de crianza en barricas de roble americano. Sin duda un vino con mucha potencial que se le une el que no sea su última añada en el mercado. Esto hace que haya perdido parte de su juventud ganando en potencia de sensaciones en boca y en nariz en su cata. Sería un poco más potente que un vino joven pero sin llegar a crianza. Un monovarietal Tempranillo que nos deja en su cata un color cereza picota que deja unos reflejos violáceos que indican parte de su juventud aun. Mucha fruta roja en nariz y boca lo que le da cierto frescor, pero pesa ya bastante la crianza con toques a vainilla por ejemplo muy perceptibles. Un vino con 90+ puntos.

El segundo vino es el Pinna Fidelis Roble 2017, un vino elaborado por Bodegas Pinna Fidelis en Ribera del Duero. Un vino que pasa de crianza 6 meses en barricas

El cuarto vino roble de corta crianza es el Cune Roble 2017 Ribera del Duero, del que ya ios habíamos traído la cata de la añada del 2016.de roble americano.  No es la última añada de este vino en el mercado, lo cual es un vino ya con un tiempo en botella lo que nos lleva a que pierda parte de su juventud y empiece a estar más presente el aporte de las barricas. Un vino que, aunque en vista trae recuerdos a vino joven, ya nos deja en nariz y en boca sensaciones de vino con cierta crianza y evolución. En nariz es más complejo que un vino joven, aunque en boca mantiene muy bien la frescura aun. Una puntuación de 90+.

El tercer vino es el Gancedo 2015, un vino elaborado por Bodegas Gancedo en el Bierzo. Un vino roble al tener solo 6 meses de barrica, monovarietal Mencía, pero que pasa posteriormente al menos otros 12 en el botellero lo cual hace que la complejidad del vino, la unión de la fruta la madera sea ya considerable, dejando una muy buena complejidad en su cata. De los tres primeros vinos, puede que sea el que tenga mayor presencia ya la crianza y se asemeje más a un crianza que a un roble. En su segmento es un muy buen vino que presenta muy bien la fruta y parte de su juventud gracias a su varietal, que se caracteriza por eso mismo, mucho frescor, mucha fruta roja y gran acidez, lo que le permite conservar muy bien rasgos de vino joven sin serlo. Una puntuación de 91 puntos.

El cuarto vino es el Cune Roble 2017 que elabora la bodega riojana en Ribera del Duero y del que ya os trajimos en su día la cata de la añada del 2016. Un monovarietal Tempranillo con tan solo 5 meses de crianza en barricas. Puede que sea el que se muestra más fresco de los vinos catados hasta ahora en este especial de vinos de corta crianza. Mucha presencia de fruta roja y frutos del bosque con buena intensidad que nos deja una frescura en nariz y boca aunque no se le puede negar la presencia de la crianza. Ayuda mucho a percibir su juventud el que el paso por boca sea suave y sedoso, lo que hace que la frescura de la fruta se perciba bastante bien sin duda. Un vino con la marcada elaboración de esta reconocida bodega de Rioja pero que en Ribera del Duero elabora este vino roble ya muy clásico en esta zona. Un vino de 90+ puntos.

El quinto vino roble es este Peregrino Prieto Picudo Tinto Roble 2015, un vino de DO León elaborado por Bodegas Gordonzello con una varietal como es la Prieto Picudo muy compleja y potente. Es una muy buena varietal para vinos rosados sin duda, pero la frescura de los vinos tintos jóvenes es complicada de conseguir. El no ser la última añada, lo que implica estancia en botella que permite trabajar a la crianza, unido a la complejidad de la varietal prieto Picudo, hace que, hasta el momento, este sea el vino más complejo de los de corta crianza que estamos catando. Nos gustaría haber podido incluir en esta cata alguna añada más reciente pero no hemos podido. con lo cual catamos esta del 2015 que nos deja un vino muy oscuro en vista, potente en nariz, con intensidad media-alta y clara presencia de barrica. Un vino que para controlar bien su cata hay que estar acostumbrado a esta varietal. Una puntuación en estos momentos de 88+ puntos.

El sexto vino que incluimos en la cata de vinos robles es el Bajoz Roble 2018, un vino elaborado en la DO Toro como monovarietal Tinta de Toro, por Félix Solis Avantis, o sea, Pagos del Rey. Ya de por sí os imagináis que estamos ante un vino de mucha potencia en su cata y de carácter. Nos ha parecido un vino a caballo entre un típico de Toro y un nuevo estilo, más ‘millennial’, con lo cual nos ha parecido un vino diferente que en su cata nos deja un intenso color cereza, con ribetes del mismo tono, en nariz ofrece aromas a frutas rojas, licores y vainilla. En boca es carnoso, elegante, sabroso, de gran cuerpo y persistente. Un vino que no es precisamente como los que más nos gustan de esta denominación de origen pero que al separarse de este perfil, muestra algo mejor la frescura de la fruta. Una puntuación de 88 puntos.

El séptimo vino es el vino de Ribera del Duero, La Planta 2017. Un monovarietal Tempranillo que siempre que lo cato, ya llevo más de 5 añadas, es bastante resultón, aunque he de reconocer que esta añada es la que más floja he encontrado en cuanto a sensaciones. Un pelín flojo en nariz, con buena nitidez pero sin la complejidad que esperábamos en su cata. En vista sigue siendo muy varietal, pero en nariz la complejidad de la barrica no está equilibrada por momentos con los aportes frutales. La boca si que se parece algo más a las añadas anteriores, con una entrada fresca y un paso de volumen medio que deja una buena acidez con una más que aceptable persistencia. Un recuerdo medio, frente a otras añadas que más bien nos dejaban un recuerdo bastante largo. Una puntuación de 87+ puntos.

El octavo vino es Pradorey Origen 2018, un vino de Pagos del Rey, con lo que realizamos la cata de dos de los vinos robles de esta bodega en este especial. Este vino lo incluimos como roble, aunque en esta añada la bodega lo ha quitado del nombre ya que 10% del vino envejece en tinaja de barro centenaria. La bodega lo prefiere incluir en la categoría de tinto joven. Nosotros no. Su cata nos deja un vino con un color rojo púrpura con ribetes morados. Una nariz con notas frescas de frutas rojas y negras, como moras y cerezas, y notas balsámicas de vainilla. En boca se muestra equilibrado con tanino suave y agradable. Vino redondo y graso.  Le damos una puntuación de 88+ puntos.

Por último y noveno vino, os traemos este Lagar do Cigur 2015, un vino elaborado en la DO Valdeorras por Adegas Melillas e Fillos, con un coupage de Mencía, Garnacha Tintorera, Sousón, Tempranillo y Merenzao que pasa tan solo 6 meses de barrica. Un vino realmente espectacular en su cata y que, de forma increible, consigue mantener la frescura de la fruta siendo un vino roble de la añada del 2015. La crianza además le da una gran complejidad que deja sensaciones estupendas durante su cata. Un vino roble que representa , desde nuestra opinión, una excelente ejemplo de conjunción entre fruta, frescura, acidez y aportes de la crianza. Un vino que merece los 93+ puntos.

Sobrelías Redacción

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