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Cata de los vinos de Bodegas Pablo Morate, Vinos de Madrid

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Cata de los vinos de Bodegas Pablo Morate

Hoy os acerco la cata de los vinos de Bodegas Pablo Morate, Vinos de Madrid, varios tintos y blancos que elabora esta bodega. Una bodega que comenzó a elaborar vinos allá por el año 1873, que además posee un Museo ubicado en las antiguas Bodegas de M. Manuel de Godoy, edificio construido a finales del S. XV y restaurado en 1739. Es sin duda, uno de los lugares con mayor tradición y solera vinícola de toda España.

En concreto os dividiré la cata en vinos tintos (con la cata de 6 de sus vinos) y de vinos blancos (de los que cataré otros 3 vinos).

Vinos tintos de Bodegas Pablo Morate

Syrah Señorío de Morate Tinto, Syrah Señorío de Morate Crianza Selección, Señorío de Morate Tinto Roble Selección, Señorío de Morate Crianza, Reserva Señorío de Morate Tempranillo Gran Selección (2010) y Gran Reserva Señorío de Morate Gran Selección (2004).

Syrah Señorío de Morate Tinto es un vino tinto joven muy interesante monovarietal Syrah elaborado de viñas de reducida producción (2 kg. por cepa) lo que le da una buena complejidad. en su cata nos deja un vino color rojo morado, intenso, brillante, con capa alta y con reflejos púrpura en movimiento en copa. La nariz es ciertamente compleja con fruta roja y aromas florales, con aportes especiados y un fondo mineral bien equilibrado. Boca potente, carnoso, mucha fruta y volumen medio. Una puntuación de 89+ puntos.

Syrah Señorío de Morate Crianza Selección es el hermano mayor del anterior con una crianza en barricas de 12 meses. Igual que el anterior es un vino monovarietal Syrah con cepas de reducida producción. En su cata tenemos un vino de color rojo picota, intenso y brillante con una capa alta. La fruta roja es bien conjuntada con aromas a especias como torrefactos, vainilla y canela.  Vino redondo en el paladar con los taninos suavizados. Buen volumen, acidez ajustada. Fruta y especias muy bien redondeado en su conjunto. Una puntuación de 90+ puntos.

Señorío de Morate Tinto Roble Selección es un vino curioso ya que aunque solo pasa 5 meses en barricas de roble francés y americano, pasa luego 12 meses en botellero lo que ayuda a afinarlo y darle una gran complejidad. Elaborado con tempranillo y Syrah nos deja en su fase visual de la cata un color rojo cereza con una muy buena capa, con nariz muy compleja que une fruta roja y crianza (vainilla, tostados,…). En boca tiene entrada de carácter, guardando no obstante su juventud al tener pocos meses de crianza. Un vino realmente interesante que merece una puntuación de 91 puntos.

Señorío de Morate Crianza es el hermano mayor del anterior por el número de meses de barrica al llegar a 10 meses y un mínimo de 12 en botellero. Igual que el anterior, es Tempranillo y Syrah. En su cata me ha gustado más que el roble ya que al no ser una crianza tan larga, conserva muy bien la fruta, perfectamente conjuntada con las especias de la barrica. En vista nos deja un color rojo picota cubierto, con una nariz compleja unida de forma equilibrada la fruta y la madera. Sedoso y elegante en boca, amplio en el paladar y muy redondeado y equilibrado. Una puntuación de 92 puntos.

Reserva Señorío de Morate Tempranillo Gran Selección, en su añada 2010. Es un monovarietal Tempranillo con 14 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. Color rojo picota intenso, capa alta en la que la nariz gana en complejidad con mucha presencia de la crianza sin duda, con prediominio de toques balsámicos, cacaos y torrefactos. La boca es compleja sin duda, fruta y crianza muy de la mano. Buena persistencia y final largo. Elegante, un toque untuoso y sabroso. Muy equilibrado. Una puntuación de 91+ puntos.

Gran Reserva Señorío de Morate Gran Selección, en su añada 2004. Un vino espectacular que se elabora con una selección de uvas de la variedad Tempranillo y Syrah procedentes de viñedos centenarios. Crianza de años y reposo en botellero también largo para un vino realmente complejo pero que, sorprendentemente pese a su añada, se muestra fresco en su cata. Rojo intenso con capa alta, con reflejos color teja que indican su evolución. La nariz posee fruta madura, aromas a cacao, cuero, torrefactos, los típicos de larguísimas crianzas. La boca nos deja un vino estructurado a la perfección, potente, carnoso, con buen volumen que sin duda hará las delicias de los amantes de vinos de larga crianza. Un vino que merece una puntuación de 93+ puntos.