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Bodegas y Viñedos Frutos Aragón en Roa, vinos en el corazón de Ribera del Duero

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Bodegas y Viñedos Frutos Aragón

Bodegas y Viñedos Frutos Aragón en Roa, vinos en el corazón de Ribera del Duero

Hoy os acerco el excelente trabajo que hace esta bodega en la localidad de Roa, corazón de Ribera del Duero. Se trata del proyecto de Bodegas y Viñedos Frutos Aragón, una bodega familiar que inició su andadura en el año 2006, aunque llevan más de 40 años vinculada al mundo del vino.

Un trabajo que parte del cuidado y trabajo de sus propios viñedos, 95% de ellos ubicados en Roa (triángulo de oro de Ribera del Duero), donde Tempranillo, Cabernet, Merlot y algo de Albillo son las varietales que trabajan. Viñedos de muy variada edad, con algunos recién plantados que aun no producen, como alguno centenario como la Finca Fuentecén.

Pero el trabajo, mimo y cuidado que se realizan en las viñas es la impronta de esta bodega, su guía de trabajo, una filosofía de vida por así decirlo, con un completo cuidado y preocupación sostenible del entorno del viñedo, intentando conseguir siempre la máxima calidad posible de todas sus uvas, para luego, con mimo y cuidado, elaborar sus vinos en la bodega, donde continúan con su filosofía de tener la mínima intervención posible que permita a los vinos que elaboran mostrar al máximo la tipicidad del terruño de Ribera del Duero.

Bodegas y Viñedos Frutos Aragón elabora vinos que representan a la perfección dos cosas. Por un lado una filosofía de trabajo e historia de tradición familiar y, por otro, representación a la perfección del terruño de Ribera del Duero con su personalidad propia, fruto del esmero y cuidado de la viña y de la elaboración de los vinos en bodega.

Vinos de Bodegas y Viñedos Frutos Aragón

Hemos podido catar los cuatro vinos que elabora esta bodega, como son, Desafío Rosado 2019, Desafío Joven Roble 2018, Desafío Crianza 2015 y Bravo Autor Crianza 2012.

Os voy a comentar brevemente mis sensaciones en su cata, aunque más adelante intentaré ir catando uno a uno de forma más amplia.

El primer vino que os acerco es este Desafío Rosado 2019 es un monovarietal Tempranillo que es la primera añada que entra al amparo de la DO, aunque toda la vida elaboraban para consumo propio el conocido ‘clarete’. Quiere ser un homenaje a la mujer rural, a las abuelas, un vino ‘de siempre’. Y esto se percibe en su cata, hecho con cariño y delicadeza, elaborado por sangrado y fermentado a 14º para conservar aromas. Fresco, afrutado, una delicadez en aromas con un toque vibrante mineral de fondo, equilibrado y muy sabroso en boca, con tensión en el paladar aunque parezca un vino suave. Muy representativo del terruño de Ribera del Duero.

Un vino de muy fácil beber, con un gran carga aromática, buena intensidad en nariz.

El segundo vino que os acerco es el Desafío Joven Roble 2018 un vino que pasa solamente 5 meses de crianza en barricas, lo cual le confiere una complejidad sin que pierda en ningún momento la frescura de la fruta.

Un vino que en alguna añada, dependiendo de la climatología del año, ha llegado a tener 8 meses de barrica, aunque por ejemplo, en esta añada se ha quedado solamente en 5 meses.

La crianza le confiere personalidad pero sin sobreponerse a la uva, ayuda de una forma muy sutil a disfrutar de una cata compleja pero sin necesidad de ser un experto para poder disfrutar del potencial de este vino.

Nariz de intensidad media, mucha fruta, crianza bien ensamblada con equilibrio de aromas. Sabroso en boca, pasa con buen volumen, acidez controlada y un final bastante largo y con persistencia.

En tercer lugar os hablo del Desafío Crianza 2015, un vino que aunque sea crianza, no es la habitual de 12 meses, ya que es un vino que tiene 16 en barrica de roble, más posteriormente otros pocos meses en botella para que se redondee y afine a la perfección.

Un vino realmente complejo, donde la crianza ya se conjunta con la uva y nos ofrece en nariz un bouquet espectacular con claras referencia al terruño de Ribera del Duero, con mucha fruta, mucho toque especiado, bien equilibrado el conjunto en nariz y un fondo mineral.

La boca es de un vino con mucho carácter y personalidad, con volumen, sabroso, largo en el paladar, con buena acidez que le ayuda a tener una muy buena guarda y dejar una buena persistencia. Sin duda un vino que necesita una cata calmada para poder explorar al máximo su potencial y ver como evoluciona durante la cata.

El último vino de Bodegas y Viñedos Frutos Aragón que os acerco es, como se ve en su nombre, el más especial y personal. Se trata del Bravo Autor 2012 (Bravo Autor Crianza 2012). Un vino elaborado con las uvas procedentes de sus viñedos centenarios, lo cual ya de por sí le da una complejidad añadida al vino en su cata. No sale todas las añadas, sino solo aquellas que se consideran excepcionales. De reducida producción, por ejemplo esta añada solo se elaboraron 2.016 botellas.

Es un vino que se vinifica de la manera tradicional de la zona, realizando las dos fermentaciones en barrica, complementando uva y madera. La cata es realmente espectacular, complejidad en nariz y en boca, evolución durante la cata con gran intensidad aromática y profundidad de sensaciones en boca.

Un vino realmente personal, de autor, merecedor de una cata tranquila y pausada.

 

Marian Baldayo

Amante del vino, siempre experimentando con nuevas cosas y deseosa de descubrir todo lo que rodea al mundo del vino tan apasionante.

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