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Viajamos a Bodegas Alvear, cuna de la Pedro Ximénez, elaborando vinos desde 1729

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Viajamos a Bodegas Alvear, cuna de la Pedro Ximénez, elaborando vinos desde 1729

Viajamos a Bodegas Alvear, cuna de la Pedro Ximénez, elaborando vinos desde 1729, en la D.O. Montilla-Moriles.

Una de las visitas que teníamos realmente ganas de realizar es esta a Bodegas Alvear, Montilla-Moriles. No en vano, solo saber que llevan elaborando vinos desde 1729, indica a las claras que mucha de la historia del vino de este país se escribe con su nombre.

Historia

La Familia Alvear arranca en la antigua merindad de Trasmiera de las montañas de Burgos. Desde la primitiva casa solariega, en San Miguel de Aras, llega a Nájera a principios del siglo XVI y desde allí a tierras cordobesas.

Juan Bautista García de Alvear y Garnica nace en Nájera (La Rioja) el 18 de julio de 1.657. Este personaje fue alcalde del Estado noble de Nájera, y cuando ejercía esta actividad fue destinado a Córdoba como Administrador de las Rentas Reales. Se casa en segundas nupcias con una noble señora cordobesa y después nace Diego de Alvear y Escalera, el primero de la saga.

Diego, se traslada a Montilla y allí descubre su pasión por la viña y en el vino cuando en 1.729 construye la bodega Alvear. Una bodega pequeña y disimulada en el apretado laberinto de Montilla.

Con el tiempo, va adquiriendo una gran extensión de tierras en la zona que le convierten en uno de los mayores propietarios de la ciudad. Con su hijo Santiago impulsa la bodega hasta metas desconocidas en Montilla, cuando logra llevar un cargamento de vinos a Inglaterra a finales de ese siglo.

A lo largo de sus 284 años de historia, Bodegas Alvear ha conservado su carácter familiar, transmitiéndose la titularidad de padres a hijos de tal modo que, hoy en día, la propiedad de la empresa está en manos de la octava generación.

Todas las generaciones sucesivas han contribuido paulatinamente tanto a la modernización técnica de la bodega, como a la conservación de su  patrimonio arquitectónico.

Los Alvear de hoy son muy numerosos, más de 50 son ahora los propietarios, siendo también de la familia alguno de los responsables de la empresa.

Bodegas Alvear de la mano de la Pedro Ximénez

Bodegas Alvear es una de las bodegas de mayor prestigio y reconocimiento internacional de Andalucía. La bodega cuenta con extensos viñedos situados en los más famosos pagos de la Sierra de Montilla y Moriles (Córdoba). Aquí su cepa protagonista es la Pedro Ximénez, oriunda del Rhin, uva que se convierte en la base única de sus Vinos dulces, finos, olorosos y amontillados.

Es la variedad blanca reina de la Denominación de Origen de Montilla-Moriles y también de los viñedos y vinos de Alvear.

El viñedo se cultiva por lo general en suelos muy calcáreos. En la zona se distinguen dos tipos: las “albarizas o alberos”, terrenos muy calizos y permeables, con escaso contenido de materia orgánica y poco productivos, donde se obtienen las uvas de maduración más larga y equilibrada; y los “ruedos”, terrenos rojizos por la presencia de sales de hierro, mas precoces.

Al igual que en otras zonas de España, como por ejemplo en Jerez, Montilla-Moriles y Bodegas Alvear son elaboradores de vinos bajo la magia de la ‘crianza biológica’, el conocido como la crianza bajo el velo de flor, un proceso biológico natural por el que se desarrolla, en la superficie del vino una raza de levaduras autóctonas, que forman una capa de color crema. La actividad de estas levaduras aporta al vino un aroma y sabor peculiar muy distinto al inicial. Para favorecer el desarrollo de estas levaduras se mantienen unas condiciones de temperatura y humedad en las bodegas, y se llenan sólo dos terceras partes de la capacidad de las botas, dejando la superficie libre suficiente para el desarrollo óptimo del “velo”. Los finos más envejecidos, cuando agotan su capacidad nutriente para la “flor”, se llaman amontillados, adquiriendo un color dorado.

En los olorosos, a diferencia de los finos, se impide el desarrollo del velo de flor mediante encabezado hasta el 18% y llenado completo de las botas. De este modo, la crianza se reduce a la huella que el roble y el tiempo dejan en el vino.

El vino Pedro Ximénez es un vino dulce y suave, se obtiene mediante el soleado de la uva, los racimos se extienden en un trenzado de esparto donde se pasifican lentamente los granos. Una vez prensadas las uvas pasas se obtendrá un mosto denso, un verdadero zumo de pasas. La elaboración y crianza posterior dará lugar a los grandes dulces Pedro Ximénez.

Como ya indicábamos antes, como en Jerez, el sistema de criaderas y de soleras está presente en sus elaboraciones. Las botas, los recipientes preferidos, preferiblemente de roble americano por su porosidad, se disponen dentro de las bodegas en filas de varios pisos llamadas cachones. El pasillo entre dos cachones se denomina andana, y cada uno de los pisos de botas se llama criadera. La criadera más próxima al suelo es la solera; la situada inmediatamente encima, primera criadera; la siguiente, segunda criadera y así sucesivamente. Cada criadera contiene vino del mismo nivel de crianza; la solera, el de más crianza, la primera criadera el siguiente grado de crianza y así hasta las criaderas más jóvenes.

Bodegas Alvear dispone de una capacidad de crianza de 5 millones de litros en botas de roble, distribuidas en diferentes bodegas con un nombre propio: La Sacristía y El Liceo, donde se guardan los vinos más viejos; Las Mercedes, más conocida como del C.B; Las Higueras y Buganvillas, donde envejecen los Pedro Ximénez. La bodega denominada “de la Casa”, primer emplazamiento de Alvear, situada en el casco antiguo, está considerada de interés histórico-artístico. Esta antigua casa solariega del siglo XVIII, encierra las soleras más antiguas de la zona, amontillados con más de 200 años de crianza.

Vinos

Nos resultaría muy difícil decidirnos por cuales son sus mejores vinos porque los hemos probado y elaboran auténticas maravillas y joyas. De algunos ya os hemos puesto su cata en este mazagine y, en breve, iremos añadiendo más, lo que os permitirá ir conociendo mejor el ‘estilo’ de Bodegas Alvear.

Su Oloroso Asunción, es una delicia dentro de los vinos olorosos; su colección de 3 Miradas Viña Antonín, una estilo que quiere ir más hacia los vinos blancos que hacia los generosos, es una auténtica maravilla; o su PX de Sacristía 2006, que os comentábamos anteriormente, una maravilla de vino dulce. Son solo algunos ejemplos de las delicias que elabora esta bodega y que podéis ver en su totalidad aquí mismo.

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