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Adega Melillas e Fillos, una filosofía de vida más allá de elaborar vinos

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Adega Melillas e Fillos

Adega Melillas e Fillos, una filosofía de vida más allá de elaborar vinos

En muchas ocasiones, cuando hablamos de una bodega, solemos hacer hincapié en el factor humano que se encuentra detrás de ella. Pero si en alguna de nuestras visitas esto es algo visible y palpable, ha sido en nuestra visita a Adega Melillas e Fillos a la comarca gallega de Valdeorras.

Con independencia de que elaboren vinos de gran calidad, tras visitar la bodega, hablar con su equipo y conocer su historia, uno se da cuenta que esta bodega es más que un proyecto vinícola que nos encontramos en pleno Camino de Santiago, en el Camino de Invierno; es una filosofía de vida, una forma de mantener viva una tradición familiar de generaciones, con un claro respeto de la naturaleza y a los bienes que esta les ha facilitado, intentando reflejar en sus vinos todo ello, cosa que consiguen a la perfección.

Su premio llega del reconocimiento de la calidad, de su esfuerzo y de su trabajo por aquellos que catan sus vinos, que reflejan con nitidez el mimo y cariño con que los elaboran, iniciado en la propia viña, pasando por la bodega y hasta cuando se percibe la pasión con la que nos muestran su proyecto.

Adega Melillas e Fillos hoy tiene como figura visible a Marcos y su hermana Sonia, hijos de Juan Luis y María, quienes transmitieron el amor por este estilo de vida y trabajo a sus hijos y que, anteriormente, les fue transmitido por sus padres.

Como nos dice Marcos, sus padres habían emigrado a Suiza de niños, donde estuvieron 30 años, pero añoraban su tierra valdeorresa, su estilo de vida, su tradición, su cultura,… y decidieron regresar para recuperar aquella filosofía de vida y, recordando como el abuelo era viticultor y como ellos paseaban por las viñas de pequeños, surgió la idea de continuar con esa labor, lo que les llevó a adquirir unas viñas y plantearse el elaborar vino como proyecto de trabajo y de vida. Este fue el germen del nacimiento de Adega Melillas e Fillos.

La recuperación de una forma de vida podemos decir que fue el comienzo de esta bodega, donde Marcos es ya la tercera generación que comparte esta filosofía de trabajo con su esfuerzo y cariño en lo que hace y del que son auténtico reflejo los vinos que elabora.

Juan Luis Prada en la vendimia

Disfrutar con lo que se hace, encontrarse a gusto con ellos mismos y su trabajo, con un respeto por las tradiciones y la naturaleza, son la clave para que de este proyecto surjan vinos realmente personales, ‘hechos con amor’, que transmiten en su cata infinitas sensaciones y que, solo con cerrar los ojos mientras las pruebas, te trasladan mentalmente a este pedazo de terruño que nos encontramos en el noreste de la provincia de Ourense en Galicia.

Un proyecto familiar y personal de estilo de vida que se ha reflejado en el mundo del vino y que los peregrinos en su ruta por el Camino de Santiago (a través del camino de Invierno), pueden ser testigos.

Factor humano e Historia

Marcos y Sonia están detrás de este proyecto que recibe el nombre porque su abuelo es de los que hizo ‘la mili’ en Melilla, lo que supone un guiño a la tradición e historia familiar que desde esa generación ya lleva elaborando excelentes vinos en el terruño valdeorrés.

Juan Luís Prada

Adega Melillas e Fillos se ubicada en la localidad de A Rúa de Valdeorras. Sus instalaciones se encuentran sobre los restos de una bodega de la época romana que han ido restaurando con mucho cuidado, al ser una zona de mucha relevancia histórica ya que ella hubo asentamientos estables de los romanos, quienes fueron los que introdujeron el cultivo de la vid en esta comarca gallega. Su mimo en la restauración y cuidada por esta maravilla arquitectónica es una clara muestra de la preocupación por la historia y la tradición que tiene el equipo humano de esta bodega.

Para conservar su historia, nos cuenta Marcos como decidieron aprovechar esta antigua bodega de la época de los romanos en la comarca, ubicada justo debajo del edificio administrativo, donde en sus inicios tenían las barricas de los vinos de crianza, que ahora ya se ubican en la nueva sala de barricas que han construido, aunque las barricas de los blancos siguen en la bodega romana, junto a su familiar ‘cementerio’ de botellas.

‘Han venido arqueólogos y nos han confirmado que la bodega (formato cueva) es de la época romana, aunque no tenemos ningún testimonio escrito, con lo cual la estamos restaurando con enorme cuidado para preservar toda su historia’, nos comenta Marcos.

En ella ya se han realizado diferentes actividades de enoturismo como la celebración de catas maridadas o la realización de conciertos, ya que el ambiente y la acústica es ideal y propicio para excelentes veladas acompañadas de excelentes vinos.

Esta bodega romana es una clara muestra de su ingeniería ya que permite el mantener las barricas a una temperatura constante ya sea verano o invierno con independencia de la temperatura exterior.

Bodega y viñedos

Finca A Lamela

Unas instalaciones que hasta la fecha tienen una capacidad de 60.000 litros, donde se elaboran sus cinco vinos procedentes de las 4 Has. que tienen distribuidas en 20 parcelas en al valle de A Rúa de Valdeorras. Unas parcelas con predominio de suelos pizarrosos en los que nos encontramos un tesoro en forma de cepas centenarias que le dan una enorme personalidad a los vinos que elaboran, algo que podréis comprobar a la perfección cuando os presentemos sus catas.

Viñedo de Adega Melillas e Fillos en pleno Camino de Santiago

Aunque estamos en la cuna del Godello, también nos encontramos con viñedos de Mencía, Garnacha Tintorera, Tempranillo, Merenzao y Alicante Bouschet.

Vinos de Adegas Melillas e Fillos 

Una bodega que quiere plasmar su filosofía de vida, trabajo, reflejo de la cultura y el terruño en sus vinos, con elaboraciones diferentes y personales que les permiten mostrar su personalidad propia.
Actualmente elaboran 5 vinos, uno de ellos que han presentado tan solo hace unos días y del que os hemos hablado.

Dos de estos vinos son ediciones especiales dedicadas por marcos y su hermana a sus padres, de ahí que en el nombre de cada vino aparezcan los de sus padres (Mary Guinzo y Juan Luis Prada), un claro ejemplo de la relevancia del factor humano en el reflejo de la elaboración de sus vinos, un tributo a sus raíces familiares transmitidas durante generaciones.

Os acercamos la cata de sus vinos: Lagar do Cigur Godello 2019 (Godello Joven); Lagar do Cigur Mencía 2019 (Mencía, Alicante y Merenzao); Lagar do Cigur Barrica 2018 (coupage de uvas tintas Mencía, Tempranillo, Merenzao y Alicante, todas ellas procedentes de viñedos centenarios con una crianza de 8 meses); Lagar do Cigur Crianza Selección Mary Ginzo 2015 (viñas centenarias de Garnacha Tintorera que tiene una posterior crianza de 14 meses en barricas de roble francés y americano); y su última elaboración Lagar do Cigur Godello Sobre Lías 2019 Edición Especial ‘Juan Luis Prada’ (monovarietal Godello con crianza en barricas sobre sus lías sobre 5 meses, posterior paso breve en depósitos sobre sus lías y un poquito de tiempo en botellero afinándose).